lunes, octubre 31, 2005

Al "estilo" de Coelho

Desde hace unos días me intriga la putrefacción. Cosas mías. En un solar abandonado que frecuentan los gatos vi uno muerto, cerca del muro de cemento que lo separa de la calle. Pensé que dormía, pero no se movió un milímetro al hacer ruido para espantarlo. Bien, hasta luego. Un par de días después el aspecto del felino era prácticamente el mismo; quizá un pequeño desfondamiento de su anatomía en el tórax. Una semana más tarde el cambio fue espectacular: el bonito felino de pelo pardo negruzco con vetas blanquecinas se había convertido en un amasijo de lanas desperdigadas alrededor, como si se hubiesen producido pequeñas explosiones en su interior. Parte del cráneo era visible, y en algunos lugares numerosas larvas de coleópteros se afanaban en la demolición del cuerpo. Una semana más tarde, con días de lluvia, era visible todo el cráneo, buena parte del costillar y toda la anatomía ósea de las extremidades.

Qué interesante observar el proceso al minuto, obsesivamente; anotarlo en un cuaderno de campo, como un magufo que escribiera sobre algo no estúpido. Dejar constancia de la variedad de olores, de los ejércitos de pequeños insectos, del derrumbe general, del inmenso tráfico de moléculas orgánicas, reordenándose, pasando a formar parte de pequeños y afanosos seres...

Debemos ser egoístas y cuidarnos; dejar un cadáver lo más sano, jugoso y apetitoso posible para esos humildes, trabajadores y esforzados necrófagos que nos acompañan en este planeta. Vaya, resulta que esto no es sólo cosa mía.

lunes, octubre 24, 2005

El Galileo de la Bioquímica

Con motivo de la presentación en Tenerife de alguno de los caballitos de Troya de Juan José Benítez (no recuerdo cuál, el nonagésimo segundo, o el centésimo quincuagésimo séptimo, o por ahí), hace ya bastantes años, tuve la oportunidad de hacer algunos comentarios y preguntas críticas al final de su monserga publicitaria. La sala del Club Náutico de Radazul estaba a tope de gente, como se suele decir, pero allí nadie abrió la boca para contrariar al periodista especializado en naderías. A lo largo de ese turno de preguntas salió a relucir, como no podía ser menos, el caso de 5/3/79, del que dijo conocer unos nuevos testimonios de soldados de la base de Hoya Fría (y que, pasado el tiempo, he visto citado por parte de algún magufito). Le pregunté en público por estos testimonios y la respuesta de Benítez fue "¡Investigue usted!", lo que demuestra la disposición intelectual de este hombre, que tanto criticó los secretos más secretísimos que uno se pueda imaginar y que tantos malos malosos detectó encargados de perpetuarlos.

Esta anécdota me vino a la mente ahora que el catedrático de Bioquímica de la Universidad de La Laguna Enrique Meléndez-Hevia asegura haber descubierto un remedio casi universal para todos los males de la salud, desde unas articulaciones herrumbrosas a unos michelines desaforados. Ah, y la propagación del cáncer, no se vayan a creer, que ya que "curamos", curamos a lo grande. Pero no hay ensayos previos, que se sepa; donde antes había dos "factores" curativos ahora hay seis; dieta severa, con lo que se baja de peso por cc...; empresas desconocidas que aportan dinero; fantasmales médicos que contribuyen; misteriosos institutos de investigación; estoy esperando la patente; me voy a los medios a debatir un asunto que tendría que pasar primero por quince laboratorios en todo el mundo y por las revistas de mi ramo; tengo 7.000 pacientes que no son pacientes porque no soy médico, sino gente que viene a mí como quien va tocarle algún miembro a un santito para que lo cure... Uf. ¿Saben lo que falta aquí?, un par de teleplastias en la consulta de este hombre; así estaría completa la cosa.

Imagínense que le hacen alguna pregunta normal a este señor (que debe pasar las noches en vela esperando llamada de Estocolmo):

- ¿Usted es médico o farmacéutico?
- ¿Cómo anda usted experimentando con seres humanos?
- ¿Qué pasa con el procedimiento de publicación en revistas con árbitros?
- ¿Dónde está la patente? ¿O es patente que no hay, ni va a haber, patente?
- ¿Por qué lo ha denunciado la Sociedad Española de Medicina Estética?
- ¿Por qué, tiempo atrás, lo denunció la Comisión de Ética de la Universidad de La Laguna?
- ¿Por qué hay una investigación abierta por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias en torno a su revolución curalotodo?
- ¿Ha recibido ya la visita de algún "hombre de negro" que le haya recomendado que no divulgue el secreto y naturaleza de los platillos volantes, perdón, de la composición química y efectos de sus factores sanadores?

Y, por lo que veo estos días en la prensa (en general rastrera, torpe y temeraria con este asunto, vean, si no, estos artículos publicados ayer mismo en Canarias 7 y El Día, cuyo contenido es inaudito y acojonante, y donde, como no podía ser menos, acaba saliendo Galileo), Meléndez-Hevia podría responder a todo ello: "¡A mí qué me pregunta, investigue usted!". Como Juan José Benítez. Y como en su caso, los que lo critican son unos envidiosos, unos inconscientes o unos que critican sin saber, porque sí...

Y, claro, hay gente que se cura o mejora sensiblemente. Lo que está por ver es si se habrían curado o mejorado sin haber aparecido por la consulta de Meléndez... Los medios dan publicidad a los casos de curación, pero eso no prueba la eficacia química de estos polvos mágicos. ¿Han buscado casos de personas que hayan salido como entraron? ¿Saben los medios lo que es el efecto placebo o las curaciones espontáneas? ¿Somos todos genéticamente idénticos en cuanto a nuestra capacidad de regeneración y curación de tal forma que una mejora significativa individual pueda ser esgrimida como una "prueba". Ay, ay, ay, los testimonios...

Recomiendo al lector que visite Ethica more cybernetica, donde podrán acceder a una visión de la grave deriva que está adquiriendo este asunto, con interesantes comentarios y réplicas. También se incluye una carta dirigida a la comunidad científica y a la opinión pública de Canarias surgida del propio Departamento del que es miembro el bioquímico en cuestión.

Algunos interesados hemos discutido estos días cuál puede ser la auténtica razón de que un científico con prestigio se salte a la torera, de buenas a primeras, todos los procedimientos habituales de su campo de trabajo. ¿El dinero?, ¿la fama y la proyección social? Un poco de todo. Yo creo que también influye el afán por dar una vuelta de tuerca a una carrera científica exitosa: sólo queda recibir un premio Nobel, descubrir una pólvora o un bálsamo curalotodo antes de la jubilación. Un colofón glorioso, de los que "rompen paradigmas" y te vuelven multimillonario de paso...

En otra entrada comentaré un poco sobre algunos casos de prestigiosos científicos que luego han desbarrado por los inescrutables caminos de la cosmología y el psiquismo paranormalistas. Me he acordado de ellos ahora, no sé por qué...

domingo, octubre 09, 2005

Reportaje sobre Juan José Benítez en Magazine de El Mundo (9-10-05).

Aspiro a convencer a muchas personas aún para que no dilapiden sus neuronas. Es por llevarle la contraria a Cioran, según el cual, convencer es imposible. Cioran murió en 1995 pero se me aparece en sueños para reírse de los que se disfrazan.

No hay ningún papel firmado, ningún contrato que cumplir. No somos más que los restos reordenados de una supernova.

He escrito pocos libros, por cumplir con una inteligente máxima de Ortega y Gasset que nos dice que una de las mayores obras de caridad de nuestro tiempo es no escribir libros superfluos.

Vivo en un pequeño pueblo de Alemania. No he salido nunca de allí, pero tengo centenares de cuadernos de estudio que me permitirán seguir escribiendo durante décadas.

Mis días de estudio no me los regala nadie. Son obra mía, no me inspira nadie, sólo mi trabajo.

No me gusta adornar la realidad. Dejo que pase un tiempo y entonces pienso en lo ocurrido.

He escrito siempre de tal forma que no caiga sobre mí un merecido desprestigio.

No he escrito nunca un libro mágico. Procuro no tratar como estúpidos a mis lectores.

Distingo entre cantidad y calidad.

No quiero atrapar al lector con mi libros. Quiero que piense, que se vuelva reacio a que le pongan supositorios sin venir a cuento.

Cuestiono la versión oficial de casi todo.

Estar en un lugar donde ocurren ciertas cosas no nos impide ser soberanos torpes a la hora de transmitirlas.

Se puede ser un experto en ovnis y no ser el hazmerreír de toda persona con la cabeza en su sitio.

No mido mi práctica vital por el número de conferencias que he dado. En particular, porque hay lugares en los que es mejor no haber dado una conferencia.

No hay otra vida. No me engaño. René Magritte vive en sus cuadros.

¡Cielo para medrosos!

sábado, octubre 01, 2005

Más fotitos del Minotauro

Me olvidé en la entrada anterior de añadir algún link más sobre el lanzamiento del Minotauro desde la base aérea de Vandenberg (California) el pasado día 22 de septiembre, con estelas y globos o usos gaseosos idénticos a los observados desde Canarias en los años setenta del pasado siglo (misiles Poseidon norteamericanos). Aquí les dejo alguno donde podrán hallar información detallada del lanzamiento y su finalidad (en inglés), junto a otras espectaculares instantáneas de sus etapas a gran altura. Juzgue vd. mismo.

http://www.spaceflightnow.com/minotaur/stpr1/

http://www.skywise711.com/astro/index.html#STREAK