martes, octubre 20, 2009

Los nuevos charlatanes

Publicado originalmente en Circular Escéptica, 7

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Los nuevos charlatanes
Damian Thompson
Colección Ares y Mares, Editorial Crítica; Barcelona, 2009
(229 páginas).

A grandes rasgos, el mundo alternativo, paranormalista y misterioso «que lo digo yo» ha ido perdiendo interés por la casuística clásica y se escora, poco a poco, hacia una mezcla de conspiranoia de grano grueso, pataleo desequilibrado y ensimismamiento agresivo. Esta deriva en la subcultura ocultista es paralela a la de otras manifestaciones sociales. Si buena parte de la juventud considera un ejercicio recomendable empatar noches de botellón y vómitos, no es de extrañar que los interesados en las cosas del «más allá» sean ahora más agrestes, más solipsistas, más cercanos a la paranoia y más lejanos de cualquier indicio de racionalidad. Un ejemplo importante es el de los chicos de la exopolítica, que estuvieron de vacaciones por Barcelona hace algunas semanas. Su revolución de dos días ya está olvidada, y ahora la van a promocionar por Europa, a ver si por ahí siguen picando. Por el contrario, tenemos ejemplos en la propia cultura popular de ofertas pseudocientíficas menos asilvestradas, más cultivadas; entre ellas «El retorno de los brujos» de Pauwels y Bergier. O los «masaallases» televisivos de Jiménez del Oso en España. En ambos casos abundan las falsedades y las interpretaciones absurdas, pero con un cierto estilo o mesura en la exposición del invento, cierta cautela, incluso. En cambio en lo que va de siglo XXI, nos encontramos al respecto con lo que los sociólogos denominan un medio «cúltico»: «una síntesis de profecía apocalíptica, pseudoarqueología, numerología y racismo», como señala Damian Thompson en su libro «Los nuevos charlatanes», al referirse a una obra del siglo XIX, en la que, como ahora, «las ideas extrañas se mezclan y confunden, libres de las restricciones que imponen las reglas convencionales sobre la evidencia».


Los difusores de contraconocimiento -que es el término que emplea Damian Thompson para referirse a los productos de la cultura alternativa- los conspiracionistas, las fantasías histórico-arqueológicas y la pseudo-terapéutica («en cuanto a los proveedores de medicinas y terapias "alternativas" no están interesados en lo que pueden afirmar con veracidad, sino en lo que pueden llegar a afirmar saliendo impunes, que es distinto») siempre han tenido un cierto nivel de actividad, no surgieron de la noche a la mañana hace diez o veinte años. Lo que ocurre es que todo ello ahora se ha convertido en un magma «internético» que gana adeptos. Este medio cúltico -o cultual- se está integrando en la cultura normalizada: la homeopatía y otras pseudo-medicinas alternativas, el creacionismo (tanto el cristiano como el islámico) y las invenciones astroarqueológicas, ayudadas por una prensa ignorante, se sitúan en el mismo nivel que los conocimientos contrastados. Todas estas cosas son ejemplos destacados de contraconocimiento.

«Los nuevos charlatanes» se ocupa de manera clara de toda esta maraña de pseudoconocimientos. Tiene la ventaja de dedicar un capítulo, «El retorno de la pseudohistoria», a poner de manifiesto que una cosa es la historia y otra la patraña de los historiadores del priorato de Sión, los santos griales y las novelas de Dan Brown. El gremio de los historiadores, desgraciadamente, no parece lo suficientemente preocupado por todos estos embrollos e invenciones. Si hubiese aparecido un número adecuado de réplicas o comentarios en la prensa general, por ejemplo, podrían haber aprovechado para divulgar los métodos de investigación historiográficos y arqueológicos, matando dos pájaros de un tiro. En cierta medida, en Canarias contamos con un buen volumen de réplica a las majaderías pseudo-históricas de los ocultistas locales: «I-dentidad canaria. Los antiguos» (Artemisa Ediciones; La Laguna, 2006). También en el caso de las «pirámides» güimareras los arqueólogos de la Universidad de La Laguna alzaron su voz contra la falsificación histórica, pero no fue suficiente para que durante años se escucharan numerosos disparates históricos, virus que se propaga muy fácilmente.

Por cierto, cuando Thompson asegura que «Si uno cree que el Espíritu Santo existe, nadie puede demostrar que se equivoque. Eso no es contraconocimiento», debería haber añadido que esto es cierto mientras no pretenda convertirlo en una pieza de conocimiento comprobable, porque entonces no serán los escépticos quienes deban buscar pruebas en contra, sino quien afirma la existencia de la conocida paloma quien deberá aportarlas a favor. No hay que confundir una cosa con la otra.

Todos aquellos que pretenden reescribir la historia después de darse una vuelta por el lugar de turno disfrazados de Indiana Jones o los que venden agua «curativa» a precio de caro antibiótico deberían echarle un vistazo al libro Thompson. La manipulación de los datos, el empeño absurdo en hechos que no tuvieron lugar o la difusión de conocimientos arquitectónicos entre continentes, de lo que no existe prueba alguna, figuran en esta más que recomendable obra. Todas estas barbaridades son comercializadas por editores más interesados en hacer caja que en llevar una información meritoria y educadora a sus lectores, al contrario que Thompson. El nivel baja progresivamente, los escrúpulos huyen en desbandada y los expertos miran para otro lado: el contraconocimiento se nos cuela bajo el ropaje de la novedad, cuando en realidad nos intenta atraer con especulaciones ya refutadas en el siglo XIX, con la palabrería de maniáticos de la historia alternativa que parecen directamente inspirados en los chiflados de la «Ahnenerbe» nacionalsocialista; como los negacionistas del holocausto, los negacionistas del SIDA, y los conspiracionistas de los atentados del 11-S, que también reciben atención en el libro, con datos contrastados y con documentación reciente que en su mayor parte no llega a nuestro país porque es más divertido el circo estupefaciente de los pseudos-investigadores (aunque se den una pátina crítico-escéptica a la media hora te venden una estupidez ocultista para niños asustadizos) que el acercamiento crítico a la realidad.

Adquiera usted «Los nuevos charlatanes» de Damian Thompson. Le abrirá su mente y no le entontecerá como un Coelho cualquiera.

Otros comentarios sobre el mismo libro en

este enlace;

este;

y este.

lunes, octubre 05, 2009

El platillo volante de Galicia (¡viva Terra!)

Por fin se ha desvelado el montaje del ovni gallego. Terra ha tenido la estupenda iniciativa de fabricar una farsa en la que, por supuesto, un buen número de feligreses de la iglesia del platillo volante, cayeron. Ahora andan pidiendo incluso la denuncia del portal. Como en el caso de cualquier secta, no toleran que se juegue con sus objetos sagrados.

A mí me parece muy bien que haya montajes de este tipo. Son muy útiles para que el propio ambiente de aficionados ventile sus miserias por sí solo. Pasó algo similar con el proyecto Magonia. En su caso, ni siquiera fue necesaria la fabricación de platillos de pega para comprobar cómo se las gasta el patio platillista. Merece la pena recordar también, como es lógico, el experimento IVAN.

Al parecer, los fervientes admiradores del platillo volante se tragaron los vídeos de Terra. Lo interesante, ahora, es recoger esas opiniones y leerlas todas de un tirón. Se comprueba así de qué está hecha la creencia, un ambiente parecido al de las niñas que gimen y lloriquean al paso de Cristiano Ronaldo. A aquéllas les importa un pimiento que haya partidos en los que Ronaldo juega regular, igual que había muchos a los que era imposible convencer de que las grabaciones eran un fake. Todavía algunos, apuesto, habrá que preferirán seguir creyendo que de verdad los tripulantes del pesquero gallego vieron un extraño objeto sumergirse en el mar mientras un par de cazas sobrevolaban el escenario. O que de verdad hallaron una cápsula de origen desconocido.

Gran parte de la ufología huele a adolescente.

De risa: vean el vídeo. Ahí tienen las pruebas. La investigación de campo y playa, sin chalecos multi-bolsillos ni poses estúpidas señalando el lugar desde el que un fulano vio algo que no supo identificar (miseria de la ufología).

LA PRUEBA DE QUE LOS EXTRATERRESTRES SON GALLEGOS



Felicidades a Terra. Y a Wells. Y a Welles.

jueves, octubre 01, 2009

Declaración frente a las jornadas de homeopatía de Tenerife

El uso de la homeopatía (superstición de alto standing, retórica de la sanación apoyada en el vacío) aumenta, hasta tal punto que las instituciones educativas y gubernamentales no parecen manifestar escrúpulos a la hora de dar el visto bueno a esta práctica sin sentido, o con el mismo sentido terapéutico que tendría una amistosa conversación: el autoconvencimiento. Sólo que las conversaciones amistosas son gratis, y los falsos remedios homeopáticos suelen ser bastante caros para no ser más que pura y simple agua. El Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife y diversas entidades homeopáticas (más bien alopáticas, porque si fuesen homeopáticas serían invisibles e inútiles) celebrarán el próximo fin de semana un acto en el edificio de la Presidencia del Gobierno de Canarias en Santa Cruz de Tenerife con la colaboración del Parmamento de Canarias, el Gobierno de Canarias, el Cabildo de Tenerife y CajaCanarias. Publicidad gratuita para una pseudociencia pseudo-terapéutica. Por ello, el Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna (ACDC) redactó la carta de protesta reproducida a continuación.

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El Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna (ACDC) ha tenido noticia, a través entre otros, de algunos carteles aparecidos en el tablón de anuncios de la Facultad de Medicina de la Universidad de La Laguna, de la celebración de unas denominadas II Jornadas Científicas de Homeopatía. Dichas Jornadas se celebrarán nada menos que en el edificio de Presidencia del Gobierno de Canarias en Santa Cruz de Tenerife, los días 2 y 3 de octubre del año en curso. Está organizado por el Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife y tres sociedades homeopáticas; una de ámbito local (Asociación Médico-Homeopática de Santa Cruz de Tenerife), otra regional (Sociedad Canaria de Homeopatía) y una nacional (Asamblea Nacional de Homeopatía).

Como miembros de la comunidad universitaria, comprometidos con la divulgación de la Ciencia y la crítica a las pseudociencias deseamos manifestar a la sociedad tinerfeña y a la canaria lo siguiente:

Nos sorprende la inclusión, en el título, de dos palabras contradictorias: "científica" y "homeopatía". La homeopatía, como han puesto de manifiesto numerosos estudios, carece de cualquier base científica al no cumplir con ninguno de los requisitos que debe tener una disciplina para ser considerada como tal. La homeopatía es uno de los mejores ejemplos del efecto placebo ya que no existe ninguna evidencia que demuestre que con unas cantidades infinitesimales de producto (en el mejor de los casos) se puedan obtener los resultados que dice obtener. Supuestos conceptos como el de la "memoria del agua", la "dinamización", la "potenciación" o aquello de que "lo similar cura lo similar" no pueden ser tomados en serio a estas alturas del siglo XXI.

También sorprende y preocupa que algunos licenciados y licenciadas en Medicina y Cirugía hayan olvidado tan fácilmente lo que durante años necesariamente les tuvieron que enseñar en las facultades en las que realizaron sus estudios, ya que la práctica homeopática y la de la medicina científica son incompatibles. Remitimos al interesado al editorial y al artículo de investigación de la revista The Lancet (“The end of homeopathy”. Lancet 2005; 366:690; Shang, A.; Huwiler-Müntener, K.; Nartey, L.; Jüni, P.; Dörig, S.; Sterne, J.A.C.; Pewsner, D. and Egger, M. "Are the clinical effects of homeopathy placebo effects? Comparative study of placebo-controlled trials of homeopathy and allopathy". Lancet 2005; 366:726-731) en los que se evalúa en los términos antes descritos la práctica homeopática.

Sin embargo, no sorprende que en la organización de dicho evento aparezcan como colaboradoras varias empresas expendedoras de productos homeopáticos: es su negocio... Algo menos comprensible es que aparezca también como patrocinador la Obra Social de CajaCanarias. Pero lo que resulta inaceptable es que al lado de estas empresas aparezcan respaldando la reunión instituciones de carácter público y de indudable relevancia en nuestra comunidad autónoma como son el Gobierno de Canarias, el Parlamento de Canarias y el Cabildo Insular de Tenerife y que como organizadora se presente una institución como el Colegio Oficial de Médicos de Santa Cruz de Tenerife.

Desde el ACDC de la Universidad de La Laguna denunciamos la implicación de instituciones canarias en el fomento de actividades que carecen de fundamento científico y que pretenden dar credibilidad a unas prácticas supuestamente terapéuticas y repetidamente desacreditadas por la investigación científica; manifestamos nuestro desacuerdo en la utilización para este propósito de recursos públicos, siempre limitados y cuyo destino, por tanto, debe ser cuidadosamente elegido; y lamentamos profundamente que se apoyen estas iniciativas que contribuyen a la desinformación de la población pretendiendo lo imposible: legitimar lo que sólo es una pseudociencia.

Dr. Néstor Torres Darias

Director del Aula Cultural de Divulgación Científica de la Universidad de La Laguna
(http://www.divulgacioncientifica.org).