lunes, marzo 15, 2010

Una carcajada

Antes de pegarles el enlace que me hizo lanzar una carcajada, les dejo otro en el que Alfonso Ferrer recordó el trigésimo primer aniversario del "ovni" de Canarias, sobre el que tantas tonterías se han dicho y se siguen diciendo. Algunos, ni aunque hubiese tenido el trasero en la punta del misil aquella tarde reconocerían que no otra cosa fue lo que los canarios observaron aquel día. Me encanta: dice tanto de Ovnilandia, y gratis, sin preguntar siquiera...

El motivo de mi carcajada fue leer lo que Luis Alfonso Gámez recoge en esta entrada de Magonia. Sí, señor Pérez Abellán, y un chorizo y dos huevos fritos, ja.

Cuando leí semejante chorrada me vinieron a la memoria instantáneamente dos libros, que recomiendo:

- Introducción a la investigación científica y tecnológica
Eduardo Primo Yúfera
Alianza Universidad, Madrid, 1994.

- Introducción al estudio de las ciencias
John Ziman
Ariel, Barcelona, 1986.

Tampoco hace falta más para distinguir entre tomadura de pelo y figuración y auténtica investigación, que ni siquiera es estrictamente necesario hacerla en una universidad para que pase por tal con todo derecho. Lo que no puede pasar por investigación es la producción mediática en forma de pienso compuesto a granel.

O échenle un vistazo a la Investigación sobre los animales, de Aristóteles (hay varias ediciones en Gredos, la clásica de tapa dura y color azul marino oscuro). Sólo ese Aristóteles biólogo, con sus errores y rarezas, vale más, por su afán, por su espíritu, por su impulso, por su objetivo, por su obsesión racional, que la patraña cuartomilenaria criminalista. Mucho CSI deben haber visto algunos, pero sólo se han quedado con la melena de la rubiaza de Miami, la invariable pose de Horatio y con el de las autopsias de CSI New York que separa sus gafas en dos mitades al dirigirse a Gary Sinise, casi siempre con cara de pocos amigos.