El gato bien, gracias. En los huesos.
Aunque mi intención con este blog no ha sido nunca la de llevar un diario, las anotaciones que subo a continuación adquieren, en parte, esa forma. Este espacio es más bien, como ya se habrán dado cuenta nuestros magufos, magufitos y magufazos, un pequeño puesto de artillería antiaérea contra aviones charlatanescos. Me divierte esto. Para que me llamen grosero una vez más empiezo por mí.
El pasado sábado 5 publiqué en el suplemento de ciencia y cultura de La Opinión de Tenerife, un pequeño artículo de presentación del Círculo Escéptico. Lo pueden leer en este enlace.
Y ese mismo día me habían invitado a dar una charla en el Casino de La Laguna, dentro de un ciclo de divulgación astronómica, La noche de las estrellas. Más de cincuenta personas acudieron para escuchar a los tres conferenciantes, Ángel Rafael López, Juan Antonio Belmonte y el que escribe. Aproveché para revisar con rapidez parte de la historia de los seres del cosmos desde la antigüedad a nuestros días. El último tercio de la intervención lo dediqué a hablar del mito de los platillos volantes, por ser ésta la forma que toma la citada especulación en el siglo XX. Mi intención no fue otra que la de que los asistentes se fueran con otras ideas en su cabeza, con una visión crítica, mediante la cual no se les pretendía acariciar sus creencia previas (quien las tuviere) sino mostrarles las exigencias mínimas que deben tener en cuenta en el momento en que se les presente un desvergonzado con la intención de hablar de los "tipos de extraterrestres" que existen, de sus intenciones y de las "pruebas" que oculta un gobierno cualquiera.
Ya como espectador, el pasado viernes día 11 pude ver la aparición en la Televisión Canaria de Heide Fittkau-Garthe, la iluminada nuevaerista y amorosa líder de una mierda de grupúsculo en Santa Cruz de Tenerife que fue acusada de inducción al suicidio en enero de 1998 en Las Cañadas del Teide. Junto a ella y a las dos presentadoras, el periodista tinerfeño Antonio Herrero no se cortó un pelo a la hora de leer parte de los informes policiales de la época. Al parecer, además de la inducción al suicidio (causa sobreseída) para unirse con los seres del espacio, el amor, el desapego, su "grupo de investigación de poderes mentales" (sic), etc., también le daba al sexo colectivo, incluso con niños, y allí no podía follar nadie si ella no daba permiso. En un momento dado se escudó en que Antonio hablaba muy deprisa y no lo entendía bien. Tenía 58 millones de pesetas en una cuenta de una sucursal del Arafo (municipio del sur de Tenerife), donde tiene su casona, que al parecer había heredado de su padre. Según el comentario de las periodistas que condujeron la entrevista, el objeto de la presencia de la psicóloga alemana era hablar por última vez del motivo de su detención y, al parecer, explicar, se suponía, por qué todo habían sido falsas acusaciones. Herrero leyó cosas tremendas de los informes policiales, pero esta "sujeta", con una cara de cemento pocas veces vista, no rebatía ni una sóla de estas afirmaciones, y se limitaba a explicar sus payasadas amorosas de desapego, de búsqueda de la "energía de la paz" en Tenerife -zona propicia- en un ridículo acto de semi-transfiguración mística que provocaba la sonrisa irónica del periodista. Supongo que a Antonio, al igual que a muchos televidentes, lo que le apetecía era dar un puñetazo en la mesa por la actitud de la entrevistada, que daba la sensación de pensar que el resto del mundo es imbécil. Absolutamente impresionante y demencial. Muchos nos preguntamos por qué Canarias atrae a tantos enajenados y caraduras de la "magia", y por qué les cunden tanto sus estúpidas ideas. ¿Tendrá que ver con la soberana ignorancia? Es todo un Phenomeno, oiga.
Y, dentro de la nueva ¿televisión de calidad? tenemos a Milenio 4, que empieza hoy mismo. ¿Tendrá alguna relación el previo éxito radiofónico de Milenio 3 con el nivel educativo de España, tercero por la cola en Europa? ¿Por qué gusta tanto la basura? Quizá valdría la pena que los críticos, los escépticos, los interesados en que no les den gato por liebre, todos los que no se conforman con el pienso compuesto de pseudo misterios para televidentes rumiantes se preguntaran, de nuevo, por el regreso de estas supersticiones a los medios masivos de comunicación, después de que en los años setenta del pasado siglo Fernando Jiménez del Oso se dedicara a reinventar la realidad alumbrado por una bombilla de 40 watios. También me gustaría que alguien pensara sobre los criterios de los responsables de programación de canal Cuatro a la hora de dar el visto bueno al transplante de las paparruchas del programa de la SER a la parrilla del ex Plus. Me los imagino sentados, con traje y corbata (o en gayumbos, me da igual) sopesando pros y contras, evaluando la calidad, la capacidad formativa, la información contrastada, la racionalidad del programa, imbuidos todos por un sano afán educativo de la audiencia, responsabilizados por la posibilidad de formar opiniones más o menos rigurosas a través de la televisión, o de embrutecer y atontar al que la ve... ¿Qué deciden? Pues toma: Milenio 4. Cultura española. Es que me meo todo...
En el Círculo Escéptico hemos reunido un bonito dossier sobre las aventuras del presentador de Milenio 4, uno de los discípulos del fabricante de paradojas mayor del reino, Juan José Benítez. Véanlo en este enlace que Lola Cárdenas subió esta misma tarde, como aperitivo necesario para el visionado del programa.
Se trata, amiguitos, de ir madurando en esto de lo paranormal, de contrastar versiones, de darse cuenta de que lo que les han contado durante décadas no son más que versiones edulcoradas y viciadas, de que las "realidades alternativas" no son más que, hasta que se demuestre lo contrario, visiones ortodoxas y monolíticas del negocio industrial del misterio. Venga, que ustedes pueden.
Odio la fanfarronería, odio la impostura, odio la superstición, odio la mentira y odio toda clase de tipos miserables y embaucadores, que son muchísimos, como sabes. Luciano de Samósata (s. II)
domingo, noviembre 13, 2005
lunes, octubre 31, 2005
Al "estilo" de Coelho
Desde hace unos días me intriga la putrefacción. Cosas mías. En un solar abandonado que frecuentan los gatos vi uno muerto, cerca del muro de cemento que lo separa de la calle. Pensé que dormía, pero no se movió un milímetro al hacer ruido para espantarlo. Bien, hasta luego. Un par de días después el aspecto del felino era prácticamente el mismo; quizá un pequeño desfondamiento de su anatomía en el tórax. Una semana más tarde el cambio fue espectacular: el bonito felino de pelo pardo negruzco con vetas blanquecinas se había convertido en un amasijo de lanas desperdigadas alrededor, como si se hubiesen producido pequeñas explosiones en su interior. Parte del cráneo era visible, y en algunos lugares numerosas larvas de coleópteros se afanaban en la demolición del cuerpo. Una semana más tarde, con días de lluvia, era visible todo el cráneo, buena parte del costillar y toda la anatomía ósea de las extremidades.
Qué interesante observar el proceso al minuto, obsesivamente; anotarlo en un cuaderno de campo, como un magufo que escribiera sobre algo no estúpido. Dejar constancia de la variedad de olores, de los ejércitos de pequeños insectos, del derrumbe general, del inmenso tráfico de moléculas orgánicas, reordenándose, pasando a formar parte de pequeños y afanosos seres...
Debemos ser egoístas y cuidarnos; dejar un cadáver lo más sano, jugoso y apetitoso posible para esos humildes, trabajadores y esforzados necrófagos que nos acompañan en este planeta. Vaya, resulta que esto no es sólo cosa mía.
Qué interesante observar el proceso al minuto, obsesivamente; anotarlo en un cuaderno de campo, como un magufo que escribiera sobre algo no estúpido. Dejar constancia de la variedad de olores, de los ejércitos de pequeños insectos, del derrumbe general, del inmenso tráfico de moléculas orgánicas, reordenándose, pasando a formar parte de pequeños y afanosos seres...
Debemos ser egoístas y cuidarnos; dejar un cadáver lo más sano, jugoso y apetitoso posible para esos humildes, trabajadores y esforzados necrófagos que nos acompañan en este planeta. Vaya, resulta que esto no es sólo cosa mía.
lunes, octubre 24, 2005
El Galileo de la Bioquímica
Con motivo de la presentación en Tenerife de alguno de los caballitos de Troya de Juan José Benítez (no recuerdo cuál, el nonagésimo segundo, o el centésimo quincuagésimo séptimo, o por ahí), hace ya bastantes años, tuve la oportunidad de hacer algunos comentarios y preguntas críticas al final de su monserga publicitaria. La sala del Club Náutico de Radazul estaba a tope de gente, como se suele decir, pero allí nadie abrió la boca para contrariar al periodista especializado en naderías. A lo largo de ese turno de preguntas salió a relucir, como no podía ser menos, el caso de 5/3/79, del que dijo conocer unos nuevos testimonios de soldados de la base de Hoya Fría (y que, pasado el tiempo, he visto citado por parte de algún magufito). Le pregunté en público por estos testimonios y la respuesta de Benítez fue "¡Investigue usted!", lo que demuestra la disposición intelectual de este hombre, que tanto criticó los secretos más secretísimos que uno se pueda imaginar y que tantos malos malosos detectó encargados de perpetuarlos.
Esta anécdota me vino a la mente ahora que el catedrático de Bioquímica de la Universidad de La Laguna Enrique Meléndez-Hevia asegura haber descubierto un remedio casi universal para todos los males de la salud, desde unas articulaciones herrumbrosas a unos michelines desaforados. Ah, y la propagación del cáncer, no se vayan a creer, que ya que "curamos", curamos a lo grande. Pero no hay ensayos previos, que se sepa; donde antes había dos "factores" curativos ahora hay seis; dieta severa, con lo que se baja de peso por cc...; empresas desconocidas que aportan dinero; fantasmales médicos que contribuyen; misteriosos institutos de investigación; estoy esperando la patente; me voy a los medios a debatir un asunto que tendría que pasar primero por quince laboratorios en todo el mundo y por las revistas de mi ramo; tengo 7.000 pacientes que no son pacientes porque no soy médico, sino gente que viene a mí como quien va tocarle algún miembro a un santito para que lo cure... Uf. ¿Saben lo que falta aquí?, un par de teleplastias en la consulta de este hombre; así estaría completa la cosa.
Imagínense que le hacen alguna pregunta normal a este señor (que debe pasar las noches en vela esperando llamada de Estocolmo):
- ¿Usted es médico o farmacéutico?
- ¿Cómo anda usted experimentando con seres humanos?
- ¿Qué pasa con el procedimiento de publicación en revistas con árbitros?
- ¿Dónde está la patente? ¿O es patente que no hay, ni va a haber, patente?
- ¿Por qué lo ha denunciado la Sociedad Española de Medicina Estética?
- ¿Por qué, tiempo atrás, lo denunció la Comisión de Ética de la Universidad de La Laguna?
- ¿Por qué hay una investigación abierta por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias en torno a su revolución curalotodo?
- ¿Ha recibido ya la visita de algún "hombre de negro" que le haya recomendado que no divulgue el secreto y naturaleza de los platillos volantes, perdón, de la composición química y efectos de sus factores sanadores?
Y, por lo que veo estos días en la prensa (en general rastrera, torpe y temeraria con este asunto, vean, si no, estos artículos publicados ayer mismo en Canarias 7 y El Día, cuyo contenido es inaudito y acojonante, y donde, como no podía ser menos, acaba saliendo Galileo), Meléndez-Hevia podría responder a todo ello: "¡A mí qué me pregunta, investigue usted!". Como Juan José Benítez. Y como en su caso, los que lo critican son unos envidiosos, unos inconscientes o unos que critican sin saber, porque sí...
Y, claro, hay gente que se cura o mejora sensiblemente. Lo que está por ver es si se habrían curado o mejorado sin haber aparecido por la consulta de Meléndez... Los medios dan publicidad a los casos de curación, pero eso no prueba la eficacia química de estos polvos mágicos. ¿Han buscado casos de personas que hayan salido como entraron? ¿Saben los medios lo que es el efecto placebo o las curaciones espontáneas? ¿Somos todos genéticamente idénticos en cuanto a nuestra capacidad de regeneración y curación de tal forma que una mejora significativa individual pueda ser esgrimida como una "prueba". Ay, ay, ay, los testimonios...
Recomiendo al lector que visite Ethica more cybernetica, donde podrán acceder a una visión de la grave deriva que está adquiriendo este asunto, con interesantes comentarios y réplicas. También se incluye una carta dirigida a la comunidad científica y a la opinión pública de Canarias surgida del propio Departamento del que es miembro el bioquímico en cuestión.
Algunos interesados hemos discutido estos días cuál puede ser la auténtica razón de que un científico con prestigio se salte a la torera, de buenas a primeras, todos los procedimientos habituales de su campo de trabajo. ¿El dinero?, ¿la fama y la proyección social? Un poco de todo. Yo creo que también influye el afán por dar una vuelta de tuerca a una carrera científica exitosa: sólo queda recibir un premio Nobel, descubrir una pólvora o un bálsamo curalotodo antes de la jubilación. Un colofón glorioso, de los que "rompen paradigmas" y te vuelven multimillonario de paso...
En otra entrada comentaré un poco sobre algunos casos de prestigiosos científicos que luego han desbarrado por los inescrutables caminos de la cosmología y el psiquismo paranormalistas. Me he acordado de ellos ahora, no sé por qué...
Esta anécdota me vino a la mente ahora que el catedrático de Bioquímica de la Universidad de La Laguna Enrique Meléndez-Hevia asegura haber descubierto un remedio casi universal para todos los males de la salud, desde unas articulaciones herrumbrosas a unos michelines desaforados. Ah, y la propagación del cáncer, no se vayan a creer, que ya que "curamos", curamos a lo grande. Pero no hay ensayos previos, que se sepa; donde antes había dos "factores" curativos ahora hay seis; dieta severa, con lo que se baja de peso por cc...; empresas desconocidas que aportan dinero; fantasmales médicos que contribuyen; misteriosos institutos de investigación; estoy esperando la patente; me voy a los medios a debatir un asunto que tendría que pasar primero por quince laboratorios en todo el mundo y por las revistas de mi ramo; tengo 7.000 pacientes que no son pacientes porque no soy médico, sino gente que viene a mí como quien va tocarle algún miembro a un santito para que lo cure... Uf. ¿Saben lo que falta aquí?, un par de teleplastias en la consulta de este hombre; así estaría completa la cosa.
Imagínense que le hacen alguna pregunta normal a este señor (que debe pasar las noches en vela esperando llamada de Estocolmo):
- ¿Usted es médico o farmacéutico?
- ¿Cómo anda usted experimentando con seres humanos?
- ¿Qué pasa con el procedimiento de publicación en revistas con árbitros?
- ¿Dónde está la patente? ¿O es patente que no hay, ni va a haber, patente?
- ¿Por qué lo ha denunciado la Sociedad Española de Medicina Estética?
- ¿Por qué, tiempo atrás, lo denunció la Comisión de Ética de la Universidad de La Laguna?
- ¿Por qué hay una investigación abierta por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Canarias en torno a su revolución curalotodo?
- ¿Ha recibido ya la visita de algún "hombre de negro" que le haya recomendado que no divulgue el secreto y naturaleza de los platillos volantes, perdón, de la composición química y efectos de sus factores sanadores?
Y, por lo que veo estos días en la prensa (en general rastrera, torpe y temeraria con este asunto, vean, si no, estos artículos publicados ayer mismo en Canarias 7 y El Día, cuyo contenido es inaudito y acojonante, y donde, como no podía ser menos, acaba saliendo Galileo), Meléndez-Hevia podría responder a todo ello: "¡A mí qué me pregunta, investigue usted!". Como Juan José Benítez. Y como en su caso, los que lo critican son unos envidiosos, unos inconscientes o unos que critican sin saber, porque sí...
Y, claro, hay gente que se cura o mejora sensiblemente. Lo que está por ver es si se habrían curado o mejorado sin haber aparecido por la consulta de Meléndez... Los medios dan publicidad a los casos de curación, pero eso no prueba la eficacia química de estos polvos mágicos. ¿Han buscado casos de personas que hayan salido como entraron? ¿Saben los medios lo que es el efecto placebo o las curaciones espontáneas? ¿Somos todos genéticamente idénticos en cuanto a nuestra capacidad de regeneración y curación de tal forma que una mejora significativa individual pueda ser esgrimida como una "prueba". Ay, ay, ay, los testimonios...
Recomiendo al lector que visite Ethica more cybernetica, donde podrán acceder a una visión de la grave deriva que está adquiriendo este asunto, con interesantes comentarios y réplicas. También se incluye una carta dirigida a la comunidad científica y a la opinión pública de Canarias surgida del propio Departamento del que es miembro el bioquímico en cuestión.
Algunos interesados hemos discutido estos días cuál puede ser la auténtica razón de que un científico con prestigio se salte a la torera, de buenas a primeras, todos los procedimientos habituales de su campo de trabajo. ¿El dinero?, ¿la fama y la proyección social? Un poco de todo. Yo creo que también influye el afán por dar una vuelta de tuerca a una carrera científica exitosa: sólo queda recibir un premio Nobel, descubrir una pólvora o un bálsamo curalotodo antes de la jubilación. Un colofón glorioso, de los que "rompen paradigmas" y te vuelven multimillonario de paso...
En otra entrada comentaré un poco sobre algunos casos de prestigiosos científicos que luego han desbarrado por los inescrutables caminos de la cosmología y el psiquismo paranormalistas. Me he acordado de ellos ahora, no sé por qué...
domingo, octubre 09, 2005
Reportaje sobre Juan José Benítez en Magazine de El Mundo (9-10-05).
Aspiro a convencer a muchas personas aún para que no dilapiden sus neuronas. Es por llevarle la contraria a Cioran, según el cual, convencer es imposible. Cioran murió en 1995 pero se me aparece en sueños para reírse de los que se disfrazan.
No hay ningún papel firmado, ningún contrato que cumplir. No somos más que los restos reordenados de una supernova.
He escrito pocos libros, por cumplir con una inteligente máxima de Ortega y Gasset que nos dice que una de las mayores obras de caridad de nuestro tiempo es no escribir libros superfluos.
Vivo en un pequeño pueblo de Alemania. No he salido nunca de allí, pero tengo centenares de cuadernos de estudio que me permitirán seguir escribiendo durante décadas.
Mis días de estudio no me los regala nadie. Son obra mía, no me inspira nadie, sólo mi trabajo.
No me gusta adornar la realidad. Dejo que pase un tiempo y entonces pienso en lo ocurrido.
He escrito siempre de tal forma que no caiga sobre mí un merecido desprestigio.
No he escrito nunca un libro mágico. Procuro no tratar como estúpidos a mis lectores.
Distingo entre cantidad y calidad.
No quiero atrapar al lector con mi libros. Quiero que piense, que se vuelva reacio a que le pongan supositorios sin venir a cuento.
Cuestiono la versión oficial de casi todo.
Estar en un lugar donde ocurren ciertas cosas no nos impide ser soberanos torpes a la hora de transmitirlas.
Se puede ser un experto en ovnis y no ser el hazmerreír de toda persona con la cabeza en su sitio.
No mido mi práctica vital por el número de conferencias que he dado. En particular, porque hay lugares en los que es mejor no haber dado una conferencia.
No hay otra vida. No me engaño. René Magritte vive en sus cuadros.
¡Cielo para medrosos!
No hay ningún papel firmado, ningún contrato que cumplir. No somos más que los restos reordenados de una supernova.
He escrito pocos libros, por cumplir con una inteligente máxima de Ortega y Gasset que nos dice que una de las mayores obras de caridad de nuestro tiempo es no escribir libros superfluos.
Vivo en un pequeño pueblo de Alemania. No he salido nunca de allí, pero tengo centenares de cuadernos de estudio que me permitirán seguir escribiendo durante décadas.
Mis días de estudio no me los regala nadie. Son obra mía, no me inspira nadie, sólo mi trabajo.
No me gusta adornar la realidad. Dejo que pase un tiempo y entonces pienso en lo ocurrido.
He escrito siempre de tal forma que no caiga sobre mí un merecido desprestigio.
No he escrito nunca un libro mágico. Procuro no tratar como estúpidos a mis lectores.
Distingo entre cantidad y calidad.
No quiero atrapar al lector con mi libros. Quiero que piense, que se vuelva reacio a que le pongan supositorios sin venir a cuento.
Cuestiono la versión oficial de casi todo.
Estar en un lugar donde ocurren ciertas cosas no nos impide ser soberanos torpes a la hora de transmitirlas.
Se puede ser un experto en ovnis y no ser el hazmerreír de toda persona con la cabeza en su sitio.
No mido mi práctica vital por el número de conferencias que he dado. En particular, porque hay lugares en los que es mejor no haber dado una conferencia.
No hay otra vida. No me engaño. René Magritte vive en sus cuadros.
¡Cielo para medrosos!
sábado, octubre 01, 2005
Más fotitos del Minotauro
Me olvidé en la entrada anterior de añadir algún link más sobre el lanzamiento del Minotauro desde la base aérea de Vandenberg (California) el pasado día 22 de septiembre, con estelas y globos o usos gaseosos idénticos a los observados desde Canarias en los años setenta del pasado siglo (misiles Poseidon norteamericanos). Aquí les dejo alguno donde podrán hallar información detallada del lanzamiento y su finalidad (en inglés), junto a otras espectaculares instantáneas de sus etapas a gran altura. Juzgue vd. mismo.
http://www.spaceflightnow.com/minotaur/stpr1/
http://www.skywise711.com/astro/index.html#STREAK
http://www.spaceflightnow.com/minotaur/stpr1/
http://www.skywise711.com/astro/index.html#STREAK
martes, septiembre 27, 2005
El ovni de Canarias se aparece en California
Misterium tremendum: el ovni supercalifragilístico del 5 de marzo de 1979 en Canarias fue divisado el pasado 22 de septiembre desde diversos puntos de California. Esto prueba que vivimos rodeados por la magia, por los visitantes del más allá o de otros estados vibracionales, o que todo está conectado con todo, o todo al mismo tiempo, a elegir. De cualquier forma, aquí tienen no lo que los científicos ocultadores y conspiradores aseguran que fue un bonito lanzamiento de un cohete Minotauro en horas crepusculares desde la base aérea californiana de Vandenberg que produjo las clásicas y típicas estelas y grandes bolas de gas en expansión, o, como se empeñan en divulgar los escépticos comeniños explicacionistas, la enésima prueba con estos artilugios que produce efectos idénticos, como es lógico, a los de los cinco famosos episodios divisados desde Canarias en los años setenta del pasado siglo (22/11/74, 22/6/76, 19/11/76, 24/3/77 y 5/3/79), producto de lanzamientos balísticos de la Armada norteamericana (misiles Poseidon), sino auténticos fenómenos extraños, inexplicablesporquelodigoyo, acongojantes y de los que cambian la vida pa´siempre. Ah, amigos de lo raro, ahí lo tenemos, a nuestro alcance. ¿No sienten el misterio?; yo tampoco, digo, yo también.

Primeras etapas de la estela emitida por el Minotauro

Comienza la expansión de la estela a gran altura

Continúa la expansión...

Seguimos...

Comienza a difuminarse el gran uso de gas

Esta otra toma, más tardía, permite ver la gran bola de gases expandida, casi de noche a ras de tierra

Primeras etapas de la estela emitida por el Minotauro

Comienza la expansión de la estela a gran altura

Continúa la expansión...

Seguimos...

Comienza a difuminarse el gran uso de gas

Esta otra toma, más tardía, permite ver la gran bola de gases expandida, casi de noche a ras de tierra
martes, septiembre 06, 2005
Para entender a los extraterrestres
PARA ENTENDER A LOS EXTRATERRESTRES.
Wiktor Stoczkowski.
Acento Editorial, Madrid, 2001.
[Publicado originalmente en Laguna, 11, Revista de Filosofía, Universidad de La Laguna, 2002]
=============================================

El amplio ensayo del etnólogo francés Wiktor Stoczkowski llena un importante vacío en la literatura en español sobre la mitología de los extraterrestres. Pocas son las obras originales o traducidas en las que se rastrea el origen de la creencia en visitas alienígenas a nuestro planeta, así como la cosmovisión implícita en la misma, plasmada en la especulación sobre los extraterrestres en la antigüedad, o "arqueoastrología". La mejor forma de entender una creencia o una paranoia -y ejemplos de ambas se manifiestan en la mitología citada- es conocer su origen y sus influencias.
Stoczkowski inicia su obra con una inteligente declaración de sano relativismo cultural, donde el Otro es reivindicado en su especificidad y se intenta una aproximación comprensiva del mismo. Lo interesante es que ese Otro no es el habitante de una sociedad tradicional del Amazonas o del África Central, sino que lo encontramos en nuestras inmediaciones, en nuestro barrio: es el contactado con extraterrestres, el que cree que los gobiernos ocultan cadáveres de alienígenas y lo denuncia, o el que practica el "viaje astral" y cree que entra en un reino distinto al que bosqueja la neurociencia. Al mismo tiempo, rechaza las explicaciones fáciles que tratan de aclarar de un plumazo la presencia de lo oculto y misterioso en nuestras sociedades racionalistas y su hipotético regreso; realmente siempre ha estado ahí.
El autor no se conforma con mostrar la falsedad de las teorías astroarqueológicas sino que penetra en su esencia y en su contexto histórico: los orígenes; la visión del mundo implícita en el uso de la "materia arqueoastrológica"; las operaciones cognitivas que operaban en la mente de sus proponentes; y las motivaciones de éstos (p. 76). Esto diferencia claramente el libro de Stoczkowski de otros libros escépticos, que carecen de la profundidad y amplitud de la crítica total que proporciona su enfoque.
La capacidad "arqueológica" del autor mostrándonos los orígenes de creencias que luego se asentaron en la "cultura paralela" -todo ese corpus de teorías y creencias al margen de la ciencia positivista-, permite poner algo de orden en nuestra comprensión del ámbito esotérico, lo que puede considerarse un enorme logro. De esta forma nos apercibimos de que prácticamente "todo está inventado" desde que un heterogéneo grupo de interesados en el ocultismo fundara la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875, recogiendo, a su vez, ideas aún más antiguas: las entidades de otras dimensiones, las civilizaciones desaparecidas, los planos astrales, los secretos iniciáticos, los "archivos akáshicos", la concepción gnóstica de la Divinidad y muchas otras heterodoxias. Disponemos de algunos destacados ejemplos de este pandemónium en la obra de ciertos cultivadores de lo "anómalo" españoles, primos hermanos de los Charroux, Pawles, Bergier y von Däniken, desmenuzados éstos en el libro que comentamos, junto con el aporte de interesantes indicios de lo mucho que se admiraban unos a otros, como muestran los casos de "transliteralidad" detectados, algo que no hace referencia a enfermedad o perversión alguna, sino, eufemísticamente, a ese ambiguo arte del plagio. Y aún más importante: lo mucho que deben todos a su auténtica madre intelectual: la "jefa" del teosofismo Madame Blavatsky y sus discípulos más allegados. En medio, el autor desgrana la historia de las principales figuras del esotero-ocultismo, antecedentes de la mitología contemporánea de la llegada de los semi-dioses espaciales extraterrestres a este planeta, así como el concurso de la ciencia ficción de las primeras décadas del siglo XX.
Merece la pena ser destacado el interés de Blavatsky por los avances científicos de su época, que interpretaba a su gusto de tal forma que confirmaran sus descabelladas teorías. De la misma forma ciertos proponentes de teorías pseudocientíficas se apropian de descubrimientos o hipótesis surgidas en el terreno científico para difundir constructos a la medida de las creencias metafísicas de su creador.
Stoczkowski pone de manifiesto un buen número de los trucos falaces y capciosos de los que hacen uso todos los propagandistas de la teoría de los astronautas en la antigüedad con la única finalidad de "invitar al lector a que se tome en serio las conjeturas más desconcertantes" (p. 116). El objetivo de los más afamados fabricantes de misterios es "que la realidad no destruya un negocio": ningún hecho puede derrumbar una teoría previamente aceptada; los críticos o escépticos podemos aportar infinidad de ejemplos en este sentido. De hecho, la creencia platillista descansa en la asunción irrefutable de la realidad de las visitas alienígenas o de fenómenos extraños sobre nuestras cabezas, como versión light o camuflada de la primera. Los extraterrestres podrán ser de una estatura u otra, tendrán la cabeza más o menos abultada, pero nadie que se encuentre inmerso en el fandom platillista puede cuestionar la realidad esencial de la existencia de los seres que vienen de lo alto. Otra de estas ideas fijas es la interpretación sesgada de fenómenos u objetos reales, en apoyo de la teoría preconcebida, como el "astronauta" de Palenque, los moais de Pascua y las pirámides de Egipto.
Pero esta teoría, que podría parecer que se encuentra limitada temáticamente -concentrada en su mayoría a las extravagantes afirmaciones de von Däniken- alberga en sí misma casi todo lo que entendemos por el mito de los platillos volantes actualmente, al menos en su versión más extravagante. En este sentido, la obra que comento muestra con detalle algunas de esas técnicas de venta de las pseudociencias, moldeadas al 50 por ciento por la especulación científica menos rigurosa y la seducción de los anhelos psicológicos más arraigados del lector medio. En España disponemos de maestros consumados en este abusivo proceder.
El capítulo 9 aborda el origen de la citada mitología. De entrada, el autor relega por simplistas las propuestas clásicas que tratan de explicar el estallido de las primeras observaciones como resultado del clima de guerra fría con la Unión Soviética o una serpiente de verano alimentada por la prensa. A cambio, nos presenta a los ovnis como un complicado entramado de creencias y rumores consolidados, situando en primer plano la interacción del editor sensacionalista de Amazing Stories Raimond Palmer con el "primer testigo", Kenneth Arnorld, así como la aventura del soldador Richard S. Shaver (Robert para nuestro autor) y sus delirantes historias de los lemurianos, que no serían otros que los tripulantes de los platillos volantes que se habían empezado a divisar semanas antes. Con anterioridad, fue el historiador militar norteamericano Curtis Peebles quien había señalado hacia Palmer como "el hombre que inventó los platillos volantes" (1). El papel de estos sujetos -Palmer y Shaver implicados en los ambientes ocultistas y sus cantilenas decimonónicas, el segundo con una amplia estancia en un sanatorio psiquiátrico, y el fichaje del testigo Arnold para la causa de Palmer en su pulp- no parece bastar para dar cuenta de la explosión posterior del mito platillista, pero nos permite ver a estos "personajes fundadores" desde una nueva perspectiva.
Los extraterrestres están entre nosotros: compruébelo en el libro de Wiktor Stoczkowski.
(1) Watch the Skies. A Chronicle of the Flying Saucer Myth. Curtis Peebles, Berkley Books, New York, 1995, p. 4.
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Pueden leer otra reseña de esta obra aquí
Wiktor Stoczkowski.
Acento Editorial, Madrid, 2001.
[Publicado originalmente en Laguna, 11, Revista de Filosofía, Universidad de La Laguna, 2002]
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El amplio ensayo del etnólogo francés Wiktor Stoczkowski llena un importante vacío en la literatura en español sobre la mitología de los extraterrestres. Pocas son las obras originales o traducidas en las que se rastrea el origen de la creencia en visitas alienígenas a nuestro planeta, así como la cosmovisión implícita en la misma, plasmada en la especulación sobre los extraterrestres en la antigüedad, o "arqueoastrología". La mejor forma de entender una creencia o una paranoia -y ejemplos de ambas se manifiestan en la mitología citada- es conocer su origen y sus influencias.
Stoczkowski inicia su obra con una inteligente declaración de sano relativismo cultural, donde el Otro es reivindicado en su especificidad y se intenta una aproximación comprensiva del mismo. Lo interesante es que ese Otro no es el habitante de una sociedad tradicional del Amazonas o del África Central, sino que lo encontramos en nuestras inmediaciones, en nuestro barrio: es el contactado con extraterrestres, el que cree que los gobiernos ocultan cadáveres de alienígenas y lo denuncia, o el que practica el "viaje astral" y cree que entra en un reino distinto al que bosqueja la neurociencia. Al mismo tiempo, rechaza las explicaciones fáciles que tratan de aclarar de un plumazo la presencia de lo oculto y misterioso en nuestras sociedades racionalistas y su hipotético regreso; realmente siempre ha estado ahí.
El autor no se conforma con mostrar la falsedad de las teorías astroarqueológicas sino que penetra en su esencia y en su contexto histórico: los orígenes; la visión del mundo implícita en el uso de la "materia arqueoastrológica"; las operaciones cognitivas que operaban en la mente de sus proponentes; y las motivaciones de éstos (p. 76). Esto diferencia claramente el libro de Stoczkowski de otros libros escépticos, que carecen de la profundidad y amplitud de la crítica total que proporciona su enfoque.
La capacidad "arqueológica" del autor mostrándonos los orígenes de creencias que luego se asentaron en la "cultura paralela" -todo ese corpus de teorías y creencias al margen de la ciencia positivista-, permite poner algo de orden en nuestra comprensión del ámbito esotérico, lo que puede considerarse un enorme logro. De esta forma nos apercibimos de que prácticamente "todo está inventado" desde que un heterogéneo grupo de interesados en el ocultismo fundara la Sociedad Teosófica en Nueva York en 1875, recogiendo, a su vez, ideas aún más antiguas: las entidades de otras dimensiones, las civilizaciones desaparecidas, los planos astrales, los secretos iniciáticos, los "archivos akáshicos", la concepción gnóstica de la Divinidad y muchas otras heterodoxias. Disponemos de algunos destacados ejemplos de este pandemónium en la obra de ciertos cultivadores de lo "anómalo" españoles, primos hermanos de los Charroux, Pawles, Bergier y von Däniken, desmenuzados éstos en el libro que comentamos, junto con el aporte de interesantes indicios de lo mucho que se admiraban unos a otros, como muestran los casos de "transliteralidad" detectados, algo que no hace referencia a enfermedad o perversión alguna, sino, eufemísticamente, a ese ambiguo arte del plagio. Y aún más importante: lo mucho que deben todos a su auténtica madre intelectual: la "jefa" del teosofismo Madame Blavatsky y sus discípulos más allegados. En medio, el autor desgrana la historia de las principales figuras del esotero-ocultismo, antecedentes de la mitología contemporánea de la llegada de los semi-dioses espaciales extraterrestres a este planeta, así como el concurso de la ciencia ficción de las primeras décadas del siglo XX.
Merece la pena ser destacado el interés de Blavatsky por los avances científicos de su época, que interpretaba a su gusto de tal forma que confirmaran sus descabelladas teorías. De la misma forma ciertos proponentes de teorías pseudocientíficas se apropian de descubrimientos o hipótesis surgidas en el terreno científico para difundir constructos a la medida de las creencias metafísicas de su creador.
Stoczkowski pone de manifiesto un buen número de los trucos falaces y capciosos de los que hacen uso todos los propagandistas de la teoría de los astronautas en la antigüedad con la única finalidad de "invitar al lector a que se tome en serio las conjeturas más desconcertantes" (p. 116). El objetivo de los más afamados fabricantes de misterios es "que la realidad no destruya un negocio": ningún hecho puede derrumbar una teoría previamente aceptada; los críticos o escépticos podemos aportar infinidad de ejemplos en este sentido. De hecho, la creencia platillista descansa en la asunción irrefutable de la realidad de las visitas alienígenas o de fenómenos extraños sobre nuestras cabezas, como versión light o camuflada de la primera. Los extraterrestres podrán ser de una estatura u otra, tendrán la cabeza más o menos abultada, pero nadie que se encuentre inmerso en el fandom platillista puede cuestionar la realidad esencial de la existencia de los seres que vienen de lo alto. Otra de estas ideas fijas es la interpretación sesgada de fenómenos u objetos reales, en apoyo de la teoría preconcebida, como el "astronauta" de Palenque, los moais de Pascua y las pirámides de Egipto.
Pero esta teoría, que podría parecer que se encuentra limitada temáticamente -concentrada en su mayoría a las extravagantes afirmaciones de von Däniken- alberga en sí misma casi todo lo que entendemos por el mito de los platillos volantes actualmente, al menos en su versión más extravagante. En este sentido, la obra que comento muestra con detalle algunas de esas técnicas de venta de las pseudociencias, moldeadas al 50 por ciento por la especulación científica menos rigurosa y la seducción de los anhelos psicológicos más arraigados del lector medio. En España disponemos de maestros consumados en este abusivo proceder.
El capítulo 9 aborda el origen de la citada mitología. De entrada, el autor relega por simplistas las propuestas clásicas que tratan de explicar el estallido de las primeras observaciones como resultado del clima de guerra fría con la Unión Soviética o una serpiente de verano alimentada por la prensa. A cambio, nos presenta a los ovnis como un complicado entramado de creencias y rumores consolidados, situando en primer plano la interacción del editor sensacionalista de Amazing Stories Raimond Palmer con el "primer testigo", Kenneth Arnorld, así como la aventura del soldador Richard S. Shaver (Robert para nuestro autor) y sus delirantes historias de los lemurianos, que no serían otros que los tripulantes de los platillos volantes que se habían empezado a divisar semanas antes. Con anterioridad, fue el historiador militar norteamericano Curtis Peebles quien había señalado hacia Palmer como "el hombre que inventó los platillos volantes" (1). El papel de estos sujetos -Palmer y Shaver implicados en los ambientes ocultistas y sus cantilenas decimonónicas, el segundo con una amplia estancia en un sanatorio psiquiátrico, y el fichaje del testigo Arnold para la causa de Palmer en su pulp- no parece bastar para dar cuenta de la explosión posterior del mito platillista, pero nos permite ver a estos "personajes fundadores" desde una nueva perspectiva.
Los extraterrestres están entre nosotros: compruébelo en el libro de Wiktor Stoczkowski.
(1) Watch the Skies. A Chronicle of the Flying Saucer Myth. Curtis Peebles, Berkley Books, New York, 1995, p. 4.
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Pueden leer otra reseña de esta obra aquí
miércoles, agosto 24, 2005
Escépticamente circular

Ayer daba Magonia la noticia del nacimiento de una nueva asociación española, el Círculo Escéptico, interesada en las cosas del maguferío universal (es de suponer que los alienígenas tienen también su colectivo magufo, y deben saber que también a ellos le pediremos cuentas, si les da por aparecer por la Tierra). A la ya veterana ARP-SAPC se une ahora el Círculo en la labor de llevar un poco de sentido común a los medios de comunicación, a la de la divulgación del pensamiento crítico y a la refutación de las patrañas que los autoproclamados investigadores de misterios fabrican y reciclan programa tras programa, libro tras libro y revista tras revista.
Hay que aprender a dudar, lector, hay que hacer preguntas a quien hace afirmaciones que se refieren a fenómenos extraños; hay que protestar públicamente por la falta de opiniones opuestas en los medios de comunicación cuando se refieren a estas historias de la paranormalidad; hay que usar el turno de preguntas, y si no hay turno, lo inventa uno mismo; hay que pensar y volver a pensar; hay que descubrir el truco; hay que sentir la mosca detrás de la oreja; hay que cerrar la boca cuando a uno le dan a comulgar una plaza de toros; hay que preguntar ¿pero cómo va a ser eso?; hay que pensar mal, que casi siempre se acierta; hay que sentir un cosquilleo de insatisfacción cuando el desahogado de turno suelta su parida radiofónica de madrugada; hay que bullir en preguntas, en réplicas, en escenarios alternativos y sencillos ideados frente a lo extraño, y ponerlos a prueba; hay que descubrir las falacias del razonamiento paranormal; hay que mostrar el escepticismo como una opción elemental y prioritaria; hay que destruir los estúpidos argumentos fideístas esgrimidos por los vividores de lo oculto, por los que causan daño intelectual y moral a quienes contemplan el escepticismo como una obsesión compulsiva mala de solemnidad; hay que vociferar por la libertad de inquirir por una explicación; hay que fomentar el deseo de hallar respuestas racionales basadas en el trabajo previo de gentes capacitadas y en la propia habilidad para hallarlas; hay que oponerse a la mutilación de la realidad que causa lo enigmático de diseño; hay que ver Los Simpson una vez y otra...

Y le pido más: hay que contrastar las versiones de los amantes de lo oculto; hay que hablar con las fuentes que pueden destruir una fabricación ocultista; hay que darse el gusto de explicar, de aclarar, de hacer luz, de poner a trabajar las neuronas, de engrasar el intelecto y destripar el juguete como cuando éramos niños, abrirlo completamente y estudiar su mecanismo interno; hay que ser como niños, y por qué, y por qué, y por qué, y por qué, y volver a preguntar por qué, hasta que nos den una respuesta satisfactoria, y si no, hallarla nosotros, y presentarla a la opinión pública, y busquen y comparen. Hay que revolver lo viejo, airear y recordar las viejas historias, los relatos de miedo que, sin el más mínimo pudor, veteranos artífices de lo para soltaban en los medios, a sus anchas completamente, sin que una voz escéptica o crítica concienciada manifestase las naturales reservas, porque aún no se había formado un núcleo escéptico en nuestro país. Hay que leer a Lovecraft y ver que buena parte de las majaderías sobre los extraterrestres, en particular, ya estaban escritas en sus relatos, de una forma mil veces más amena e inteligente que en los libracos de los que ahora se disfrazan de investigadores y fingen estar descubriendo la pólvora. Que no te la den con queso, amante de los misterios. Aprende a dudar y a hacer preguntas incómodas sobre las afirmaciones extrañas. Los que formamos parte del Círculo Escéptico llevamos algunos años haciéndolas; visita la web y échanos una mano.
jueves, agosto 11, 2005
Fallece Philip J. Klass

Me enteré a través del portal crítico Perspectivas en su sección de noticias de la muerte de Philip J. Klass, el conocido ufólogo escéptico norteamericano. Quiero dedicarle un modesto recuerdo, para ejemplo de quienes deseen iniciarse en este supermercado de lo extraño y paranormal, en la sección de misterios espaciales. Quizá así pierdan un poco menos el tiempo leyendo basura crédula y fabricaciones sensacionalistas, si no es con ánimo refutador, escéptico y divertido, como es natural y lógico abordar todo lo que en los medios de comunicación pasa por ser el no va más de los enigmas de la ciencia contemporánea, entre otros muchos ejemplos. ¿No les dará vergüenza hacer el ridículo de semejante manera?
Lamentablemente, la obra de Klass no fue traducida al castellano, al contrario que la de otro relevante escéptico, Robert Sheaffer, con su Veredicto OVNI, examen de la evidencia. Klass fue uno de los fundadores del CSICOP, y era el encargado de la gestión del comité dedicado a los platillos volantes, comité para el que no era necesario saber nada de ingeniería aerospacial, ya que los mitos no van soldados con tuercas y tornillos ni funcionan con microprocesadores, sino con el pegamento de las leyendas y el abono de los periodistas que viven del cuento. Su otra profesión, periodista científico especializado en temas aerospaciales (era ingeniero eléctrico), la ejerció como editor durante 35 años de la prestigiosa revista Aviation Week & Space Technology Magazine. Hasta hace unos pocos años editaba el boletín Skeptic UFO Newsletter. Parte de su colección es accesible en este link. Desde esas hojas escépticas hacía oír su voz en la desquiciada ufología norteamericana, donde destaca su labor clarificadora en torno a Roswell y los amaños documentales fraudulentos de Majestic-12. Fue uno de los ufólogos más destacados al poner de manifiesto incansablemente la relevancia de las explicaciones prosaicas (astronómicas, aeronáuticas, fraudulentas, etc.) de la mayoría de las observaciones ufológicas (papel que en España representan Vicente Juan Ballester Olmos, Manuel Borraz y Félix Ares de Blas, entre otros), a lo que añadía la importante conclusión de que aquellos casos no explicados no proporcionaban evidencia alguna que apoye la hipótesis de que naves espaciales de otros mundos hayan visitado la Tierra, como reza el octavo de sus diez principios de la investigación ufológica, compendio de sentido común.
La revista chilena La Nave de los Locos tuvo la excelente idea de dedicar un monográfico a Klass en agosto de 2001, que se abre con una biografía y entrevista a cargo de Gary P. Posner y contiene diversos artículos sobre los citados principios ufológicos, así como opiniones de diversos ufólogos (algunas dan pena) y escépticos que conocieron bien a la persona, bien a su obra.
Los habitantes de ovnilandia acusaron siempre a Klass de ser un debunker y un negativista. Semejantes boberías dicen más de quien las profiere que de aquél a quien van dirigidas. No nos engañemos: estamos tratando con una gran leyenda con muchos apoyos lingüísticos: fenómeno, investigación de campo, investigación de gabinete, sin explicación, secreto, misterio y otras muchas son palabras que esconden, en la gran mayoría de los que las emplean, poco más que una desvergüenza y un desahogo curtido en años de uso que clama al cielo. El debunker y el negativista no son otros que quienes se cuestionan la realidad objetiva o empírica de lo que para la inmensa mayoría de la iglesia de la ufología son evidencias y pruebas de que los platillos volantes están sobre nosotros, o bien estrellados debido a unos frenos defectuosos, es de suponer. Esta diferente valoración e importancia otorgada a las pruebas (a los rumores y presuposiciones, en realidad) es lo que delata el razonamiento esotérico: por muchas pruebas en contra, por muchas explicaciones razonadas, los creyentes manifestarán una férrea confianza en la extrañeza e insolubilidad de unos supuestos hechos, en realidad el relato de un recuerdo de un señor de provincias, en la mayoría de las ocasiones. De la misma forma, la milagrería católica, las apariciones marianas, pinturas del siglo XIV convertidas en sudarios de la primera década de nuestra era, los cuerpos incorruptos, los brazos amojamados, las sangres licuadas y los prepucios divinos conservados en diversas partes del mundo son inmunes al examen crítico, y todos aquéllos que los pongan en duda o muestren que son fuegos artificiales para almas sensibleras, se convierten en amigos del maligno, herejes y anti clericales acérrimos, es decir, debunkers y negativistas. No hay más, ésta es la clave.
Klass no fue invitado, cosa que a nadie extraña, al sesgado Panel Sturrock, una reunión formal de científicos a los que en 1998 un grupo de ocho ufólogos creyentes suministraron información sobre los mejores y más extraños casos ufológicos (Mansfield, Ohio, 1973; Cahs-Landrum, 1980, Trans-en-Provence, 1981, etc.), algunos de ellos explicados por el propio Klass. La desagradable conclusión de los científicos fue que no estamos convencidos de que alguna de las evidencias presentadas implique la intervención de procesos físicos actualmente desconocidos o apunte hacia la participación de una inteligencia extraterrestre. ¿Se puede decir más claro? La conclusión no era ni siquiera novedosa, como habían mostrado Condon y otros proyectos anteriores. Pero los buenos creyentes no deben desalentarse jamás. Klass publicó un artículo sobre el empeño de Sturrock en el número 53, septiembre de 1998 de Skeptic UFO Newsletter. Hay traducción al español en número 11, septiembre 2001 de La Nave de los Locos y en el número 2 de El Escéptico, aunque no accesible desde Internet en ninguno de los dos casos. También se preocupó de cómo los medios de comunicación han abordado históricamente el tema de los ovnis, y como han ignorado las evidencias que contradicen las creencias pro-extraterrestres.
Sobre Roswell, la tontería del platillo volante estrellado, puede leerse una reseña de su libro The Real Roswell Crashed-Saucer Coverup aquí firmada por Dave E. Thomas.
Algunos le echaron en cara que en ocasiones apelara a explicaciones no justificadas adecuadamente, como en el caso de Socorro, que según el ufólogo ahora fallecido habría sido un simple fraude con la intención de atraer el turismo a una zona deprimida. Bueno, quizá no acertara, pero la verdad es que no deja de tener su lógica: en la Edad Media los obispos promovían la publicidad de reliquias sagradas prefabricadas para atraer creyentes a sus pueblos y mejorar su economía (léase sábana santa de Turín); resultaría irónico que una autoridad civil contemporánea intentase aprovecharse de otro conjunto de dogmas y creencias para atraer el dinero fácil. ¿Acaso no ocurre algo parecido con el Museo de Roswell? ¿Y con los parques etnográficos piramidales y pseudocientíficos?
Valdría la pena que las principales revistas ufológicas y escépticas reprodujeran algunos de los mejores artículos de Philip Klass, a modo de homenaje póstumo. Get Skeptical!
viernes, julio 08, 2005
La lógica cruiseana
La última entrada del blog Paranormalidades se ocupa de las recientes perlas que el hiper-optimista actor Tom Cruise ha soltado igual que las cabritas sueltan sus cagarrutas, sólo que en el caso de Cruise sus excrementos verbales no sirven ni para abonar el terreno. Asigan en su blog se refiere a las recientes afirmaciones de este actor (no se sabe cuándo lo es y cuándo deja de serlo) sobre los extraterrestres y las enfermedades psíquicas, y ambas son deudoras de su militancia en la cienciología, uno de los movimientos pseudo-religiosos más alocados del mundo. Cruise cree por supuesto en los bichitos espaciales y tiene la desvergüenza de soltar que los fármacos que combaten las alteraciones psíquicas son inútiles, y que su negocio, quiero decir, su religión, lo cura todo con unos meneos al aire libre y con dieta sana.
Con esta breve nota quiero completar la colección de barbaridades que, cual Benítez con libro fresco bajo el brazo, el actor se ha permitido largar en los medios de comunicación con motivo de las entrevistas concedidas para hablar de La guerra de los mundos. Y lo hago con otra de esas típicas salidas, quizá aún más significativa que las anteriores. Se pudo leer en una entrevista que el semanario alemán Der Spiegel le realizó el pasado mes de abril. Casi al final del diálogo, el periodista le pregunta a Cruise por la estrecha vigilancia a la que es sometida la cienciología en Alemania. Según el actor, aquélla habría descendido en su intensidad porque no se han encontrado indicios delictivos en las actividades de la secta en el citado país. A pesar de los más de 50 juicios abiertos contra la multinacional alucinatoria, las autoridades no ha encontrado nada punible, asegura. Cruise indica luego que no todo el mundo en el país centroeuropeo está en contra de la ciencio, que ha tenido increíbles experiencias (no especifica cuáles) y que se ha encontrado con gente extraordinaria y generosa (probablemente los que le bailan el agua). Pero que hay una minoría que odia la cienciología... Entonces el entrevistador aclara que hay una diferencia entre el odio y tener una perspectiva crítica, a lo que el actor responde: para mí hay una conexión entre esa perspectiva crítica y el odio. He visto la misma simpleza en multitud de ocasiones entre el maguferío clásico; esa falsa atribución alimenta buena parte del victimismo con que se arropan los hinbestigadores de enigmas, y todos aquellos que se deslizan como culebras por el mercado espiritual. Al final tienen todos un cierto aire de familia.
Con esta breve nota quiero completar la colección de barbaridades que, cual Benítez con libro fresco bajo el brazo, el actor se ha permitido largar en los medios de comunicación con motivo de las entrevistas concedidas para hablar de La guerra de los mundos. Y lo hago con otra de esas típicas salidas, quizá aún más significativa que las anteriores. Se pudo leer en una entrevista que el semanario alemán Der Spiegel le realizó el pasado mes de abril. Casi al final del diálogo, el periodista le pregunta a Cruise por la estrecha vigilancia a la que es sometida la cienciología en Alemania. Según el actor, aquélla habría descendido en su intensidad porque no se han encontrado indicios delictivos en las actividades de la secta en el citado país. A pesar de los más de 50 juicios abiertos contra la multinacional alucinatoria, las autoridades no ha encontrado nada punible, asegura. Cruise indica luego que no todo el mundo en el país centroeuropeo está en contra de la ciencio, que ha tenido increíbles experiencias (no especifica cuáles) y que se ha encontrado con gente extraordinaria y generosa (probablemente los que le bailan el agua). Pero que hay una minoría que odia la cienciología... Entonces el entrevistador aclara que hay una diferencia entre el odio y tener una perspectiva crítica, a lo que el actor responde: para mí hay una conexión entre esa perspectiva crítica y el odio. He visto la misma simpleza en multitud de ocasiones entre el maguferío clásico; esa falsa atribución alimenta buena parte del victimismo con que se arropan los hinbestigadores de enigmas, y todos aquellos que se deslizan como culebras por el mercado espiritual. Al final tienen todos un cierto aire de familia.
jueves, junio 23, 2005
Magia
Si alguien tiene su sensibilidad forrada de terciopelo es mejor que no lea esto.
Lo de la magia me parece una gilipollez; esto de entrada. Y no me estoy refiriendo al divertido e inteligente arte de la prestidigitación, el mentalismo (siempre y cuando no lo disfracen de portentosas e inexistentes capacidades mentales) y las grandes performances televisivas. Hago mención a la magia que corre por las venas de los creyentes nuevaeristas y de los divulgadores de la emotividad infantiloide, a la que pretenden hacer pasar como un estar novedoso en el mundo o de mayor calidad. Hoy es un día propicio para que los melifluos de la magia se suelten la melena, ma non troppo, se dediquen a dar brinquitos, a hacerse arrumacos tirando a castos y se pongan cachondillos al calor de una hoguera sanjuanera. La verdad es que hasta el espíritu hogueril parece haberse perdido: me acuerdo de algunas hogueras a las que contribuí, acumulando desperdicios de aquí y de allí, maderas y algunos neumáticos, con ánimo de modestísima jodienda vecinal adolescente. Un gran fuego hermoso que ennegreció las sábanas de una vecina que imprudentemente había dejado tendidas aquella noche. Risas al día siguiente. Pero la magia no apareció por ningún lado; menos mal. Ni falta que hacía.
El papanatismo mágico sanjuanero ha llegado a un periódico universitario, el MQ de la Universidad de La Laguna, que en su reciente número 6 publica un reportajillo de dos páginas con escaso texto en el que puede leerse [comentarios míos entre corchetes]:
Magia en la noche. En la noche de San Juan se celebra la llegada del verano. El Solsticio de Verano [mayúsculas sacadas de la manga] se produce aproximadamente el día 21, día que el sol tarda más en ocultarse bajo el horizonte y se funde con la noche del 23 para celebrarlo [no entiendo nada]. De ahí que el fuego, en tributo al triunfo de la luz sobre la oscuridad, sea el protagonista de la fiesta. Alrededor de la energía que nos proporciona nuestro astro rey se han formado una serie de historias de duendes, hadas y magia [he aquí la palabrita de nuevo] que envuelven esta tradicional fiesta y la convierten en una jornada especialmente celebrada dentro de nuestro calendario.
Y es que al final tan sólo basta con creerlo para que se haga realidad [que te crees tú eso]. Que las hadas, duendes, y elfos traviesos estén presentes en esta noche sólo depende de que cada uno los haga vivir [¿y no pasaría lo mismo con el chupacabras y el Yeti?]. Porque, ¿qué sería del ser humano si no caben en nuestras vidas los sueños? [bien, en nuestra vida los sueños caben queramos o no; lo conveniente es que las supersticiones tengan el menor espacio posible en nuestra cabeza y en toda nuestra vida]. No es que nos hayamos vuelto locos [no, sólo empalagosos], pero si observas detenidamente el fuego quizá veas revolotear [no te dan seguridad completa] en él las hadas que encontraste cuando eras pequeño [pues no, oiga] y salías al monte a corretear entre los bosques, esas que se desvanecen al crecer [muchas películas mal digeridas has visto tú]. Esta es una noche para soñadores [faltan tildes y me aburro...], una noche en la que, bajo su misterio, podrás quemar tus malas vibraciones [es que hay gente que vibra mal, como comentó en una ocasión Carlos Santamaría] y permitir [infinitivo a palo seco] que el agua [mala compañía para el fuego...] dé paso a un nuevo período en tu vida [no le cobro nada por ponerle el acento gráfico a 'dé', del que carece en el texto].
Todas estas boberías van sin firma y con unas fotitos facilitadas por el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, en cuyo municipio tiene lugar una de las concentraciones pastelosas y sanjuaneras con mayor presencia de público en Tenerife.
Después de recordar unas cuantas creencias irracionales en torno a la noche de San Juan ("para aprender a tocar la guitarra hay que pasar una noche debajo de una higuera"; yo sé de algunos que se pasan la vida subidos a una) finaliza con esta perla
No te olvides de que esta noche pasará sólo lo que tú quieras que pase y que las supersticiones sólo te afectan si crees en ellas. Lo importante es aprovechar esta noche mágica para hacer cada año de ella un día especial e inolvidable de tu vida, para renovar las energías y sobre todo para mantener una de las fiestas con mayor tradición en nuestras Islas.
¿A qué energías se estará refiriendo? Por si acaso, le recomiendo la lectura de este artículo; me lo agradecerá.
No entiendo por qué un periódico universitario da cabida a semejante colección de tonterías sin sentido. ¿Qué se pretende?, ¿contribuir a la gilipollización social? ¿No les da vergüenza publicar semejantes paparruchas afectadas en un periódico dirigido a estudiantes que supuestamente no se chupan el dedo?
Ea, ahí les dejo este supositorio. Con todas mis energías les digo: tururú.
Lo de la magia me parece una gilipollez; esto de entrada. Y no me estoy refiriendo al divertido e inteligente arte de la prestidigitación, el mentalismo (siempre y cuando no lo disfracen de portentosas e inexistentes capacidades mentales) y las grandes performances televisivas. Hago mención a la magia que corre por las venas de los creyentes nuevaeristas y de los divulgadores de la emotividad infantiloide, a la que pretenden hacer pasar como un estar novedoso en el mundo o de mayor calidad. Hoy es un día propicio para que los melifluos de la magia se suelten la melena, ma non troppo, se dediquen a dar brinquitos, a hacerse arrumacos tirando a castos y se pongan cachondillos al calor de una hoguera sanjuanera. La verdad es que hasta el espíritu hogueril parece haberse perdido: me acuerdo de algunas hogueras a las que contribuí, acumulando desperdicios de aquí y de allí, maderas y algunos neumáticos, con ánimo de modestísima jodienda vecinal adolescente. Un gran fuego hermoso que ennegreció las sábanas de una vecina que imprudentemente había dejado tendidas aquella noche. Risas al día siguiente. Pero la magia no apareció por ningún lado; menos mal. Ni falta que hacía.
El papanatismo mágico sanjuanero ha llegado a un periódico universitario, el MQ de la Universidad de La Laguna, que en su reciente número 6 publica un reportajillo de dos páginas con escaso texto en el que puede leerse [comentarios míos entre corchetes]:
Magia en la noche. En la noche de San Juan se celebra la llegada del verano. El Solsticio de Verano [mayúsculas sacadas de la manga] se produce aproximadamente el día 21, día que el sol tarda más en ocultarse bajo el horizonte y se funde con la noche del 23 para celebrarlo [no entiendo nada]. De ahí que el fuego, en tributo al triunfo de la luz sobre la oscuridad, sea el protagonista de la fiesta. Alrededor de la energía que nos proporciona nuestro astro rey se han formado una serie de historias de duendes, hadas y magia [he aquí la palabrita de nuevo] que envuelven esta tradicional fiesta y la convierten en una jornada especialmente celebrada dentro de nuestro calendario.
Y es que al final tan sólo basta con creerlo para que se haga realidad [que te crees tú eso]. Que las hadas, duendes, y elfos traviesos estén presentes en esta noche sólo depende de que cada uno los haga vivir [¿y no pasaría lo mismo con el chupacabras y el Yeti?]. Porque, ¿qué sería del ser humano si no caben en nuestras vidas los sueños? [bien, en nuestra vida los sueños caben queramos o no; lo conveniente es que las supersticiones tengan el menor espacio posible en nuestra cabeza y en toda nuestra vida]. No es que nos hayamos vuelto locos [no, sólo empalagosos], pero si observas detenidamente el fuego quizá veas revolotear [no te dan seguridad completa] en él las hadas que encontraste cuando eras pequeño [pues no, oiga] y salías al monte a corretear entre los bosques, esas que se desvanecen al crecer [muchas películas mal digeridas has visto tú]. Esta es una noche para soñadores [faltan tildes y me aburro...], una noche en la que, bajo su misterio, podrás quemar tus malas vibraciones [es que hay gente que vibra mal, como comentó en una ocasión Carlos Santamaría] y permitir [infinitivo a palo seco] que el agua [mala compañía para el fuego...] dé paso a un nuevo período en tu vida [no le cobro nada por ponerle el acento gráfico a 'dé', del que carece en el texto].
Todas estas boberías van sin firma y con unas fotitos facilitadas por el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz, en cuyo municipio tiene lugar una de las concentraciones pastelosas y sanjuaneras con mayor presencia de público en Tenerife.
Después de recordar unas cuantas creencias irracionales en torno a la noche de San Juan ("para aprender a tocar la guitarra hay que pasar una noche debajo de una higuera"; yo sé de algunos que se pasan la vida subidos a una) finaliza con esta perla
No te olvides de que esta noche pasará sólo lo que tú quieras que pase y que las supersticiones sólo te afectan si crees en ellas. Lo importante es aprovechar esta noche mágica para hacer cada año de ella un día especial e inolvidable de tu vida, para renovar las energías y sobre todo para mantener una de las fiestas con mayor tradición en nuestras Islas.
¿A qué energías se estará refiriendo? Por si acaso, le recomiendo la lectura de este artículo; me lo agradecerá.
No entiendo por qué un periódico universitario da cabida a semejante colección de tonterías sin sentido. ¿Qué se pretende?, ¿contribuir a la gilipollización social? ¿No les da vergüenza publicar semejantes paparruchas afectadas en un periódico dirigido a estudiantes que supuestamente no se chupan el dedo?
Ea, ahí les dejo este supositorio. Con todas mis energías les digo: tururú.
martes, junio 07, 2005
5 de marzo de 1979: cuento de la vieja majadera

Con el cuento de la vieja majadera me refiero al fenómeno observado desde todo el archipiélago canario el atardecer del día 5 de marzo de 1979, objeto de manipulación en innumerables ocasiones por parte de la farándula española de los platillos volantes, todos aquéllos que podrían ser contertulios habituales de una Salsa rosa ufológica. La cosa fue grande y espectacular: miles de potenciales testigos, decenas de páginas periodísticas, varias series fotográficas desde diversos puntos de la geografía canaria y una investigación oficial del Ejército del Aire que dio como resultado un voluminoso expediente de 229 páginas, desclasificado en 1995.
Y es que me acabo de tropezar con la penúltima divulgación patatera de este suceso en la página web de un programa de radio que se llama Esencia de medianoche, de la mano de José Gregorio González. La citada web, y me imagino que también el programita radiofónico, es una de esas producciones en las que la ciencia es indistinguible a primera vista del ocultismo redivivo, de las leyendas urbanas como la criptozoología, de las tradiciones locales sobrevaloradas y de las creencias más absurdas que uno se pueda imaginar. Aquí, la única que sale perdiendo en todo este mejunje es la ciencia, en particular a los ojos de los muchos ignorantes aficionados a los misterios que la industria cultural de categoría regional convierte en apasionantes secretos y enigmas acojonantes de todo a 100. Son muchas las personas que probablemente son incapaces de discriminar entre un abundante conjunto de creencias y rumores y los auténticos desafíos de la ciencia contemporánea. Esencia de medianoche tiene arte y parte en esta situación, al menos localmente, y quizá como referente nacional entre el maguferío patrio y sus fans, confirmación de esa leyenda nuevaerístico-piadosa de la magia de Canarias (me da la risa) cultivada por ciertos elementos desde los años 70. Lo mejor es que se pongan una medalla y sobre la marcha se la quiten, como un ministro. Toca réplica. Empecemos.
No me vengas ahora, González, con la "coincidencia" de que el suceso canario se produjo dos días después de que la Junta de Jefes de Estado Mayor decidiera reforzar el carácter secreto de sus investigaciones sobre testimonios de ovnis, el 3 de marzo de 1979, que esa estrategia es propia de gentes con mente ocultista, por ejemplo astrólogos, que detectan infantiles conexiones entre los planetas de nuestro sistema solar (sólo esos, no los más de 130 extrasolares que se han descubierto en la última década) y los acontecimientos terrestres sociales o individuales, y sólo relacionados con los humanos, no con las bacterias, ni con los elefantes. Que hay una conexión entre ambas cosas debería probarlo quien lo afirma, por medio de algún documento militar previo al 3 de marzo en el que se haga referencia al fenómeno que, con toda probabilidad, iba a contemplar la ciudadanía el atardecer del lunes 5. Esto sería muy interesante: una nueva prueba, indirecta e innecesaria a estas alturas, pero prueba al fin y al cabo, de la naturaleza balística de lo observado. Así que te animo a ti y a los demás visionarios de las conexiones mágicas a que encuentren una prueba documental del vínculo entre la decisión del 3 de marzo y el fenómeno del 5.
No, José Gregorio, tú, Benítez y todos los demás que han leído la información y comparado las fotos con las de otros lanzamientos balísticos saben que el caso está más que cerrado, incluso desde pocos días después de tener lugar, en la propia prensa, que, a pesar de las absurdas declaraciones de alguna fuente local que anda revoloteando por el astral con más frecuencia que por el mundo real, ya apuntó esta posibilidad. En 1992 las fundamentales aproximaciones de Manuel Borraz Los gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios, y la confirmación con datos de primera mano por parte de Vicente Juan Ballester Olmos y quien esto escribe no han hecho más que reforzar con candados la puerta de este caso, que no estuvo abierta más tiempo que el que su espectacularidad y novedad le permitió.
Comentas que aún quedan algunos cabos sueltos que alimentan la duda sobre la naturaleza de aquel objeto. ¿Qué cabos sueltos son esos? Te he escuchado esta afirmación en varias ocasiones, pero aún no has detallado qué son exactamente esos cabos; ¿no serán los testimonios "anómalos" de los testigos? Me temo que sí, pero esos "cabos" desaparecieron hace mucho tiempo; sólo individuos con nulo conocimiento de la psicología de la percepción pueden seguir manteniendo la falacia de los testigos, en éste y en cualquier otro episodio.
Los testimonios anómalos, esos que hacen referencia a que el objeto "cambio de dirección", "quedó inmovilizado", "voló en vertical y en horizontal", que tenía "forma de óvalo, disco o más compleja", etc., son sólo eso, testimonios, y además los más subjetivos (de hecho esas descripciones de la forma se acercan bastante a la que podemos contemplar en las fotografías). ¿Por qué tradicionalmente la ufología remarca los testimonios más extravagantes en ocasiones en que se dispone de una abrumadora cantidad de relatos del mismo suceso que no hacen mención a esos detalles, como en el caso de los espectáculos celestes ocasionados por bólidos, reentradas de chatarra espacial y... lanzamiento de misiles? Al contrario, la inmensa mayoría de las descripciones hacen referencia al fenómeno de manera coincidente a grandes rasgos, lo cual nos lleva a pensar que son mucho más objetivos que los testimonios aislados que se refieren a inverosímiles maniobras. ¿Qué debemos pensar del individuo que observó el suceso que aquí nos ocupa desde Las Cañadas del Teide y relacionó el movimiento de unos árboles con el fenómeno que estaba contemplando, según aparece en la prensa de aquellos días? ¿Por qué no le damos el mismo valor que a los que tradicionalmente se han presentado como "pruebas" o "indicios" de la extrañeza del 5/3/79?
¿Que la "hipótesis" misil no es contradictoria con las declaraciones oficiales? ¿A qué declaraciones oficiales te refieres? Es como si no hubieses leído ninguno de los artículos que sobre este asunto he publicado, cosa que puedo entender; pero lo que no podría entender es que no hayas leído los documentos incluidos en el expediente desclasificado. No hay que ir muy lejos en sus 229 páginas: la tercera es la carta que el General Jefe del Mando Aéreo de Canarias dirige en febrero de 1980 al Teniente General Jefe del Estado Mayor del Aire en la que asegura que
mi criterio personal es que el fenómeno ha sido producido por dos misiles de extraordinaria potencia y calibre, lanzados desde la zona que indica el informe y probablemente dirigidos a Siberia, lo que haría sospechar que se trata de armas soviéticas.
Fueron dos los misiles observados (sus efectos en la alta atmósfera, recuerda), aunque según los registros que figuran aquí fueron cuatro, y coincide además la hora de los lanzamientos con el momento en que los canarios observaron y fotografiaron las diversas etapas. Es secundario que los submarinos no se encontraran en la zona indicada por el juez informador, que no fueran dirigidos a Siberia y que en lugar de soviéticos fueran norteamericanos. Lo importante es que a pesar de que el juez informador, el entonces comandante Antonio Munaiz Ferro-Sastre, no se decanta por ninguna causa explicativa -por desconocimiento- su superior parecía tenerlo más claro. El paso del tiempo e investigaciones independientes no hicieron más que confirmar su impresión inicial, muy probablemente después de contemplar las numerosas fotos publicadas por la prensa. Además, casi un año después del suceso (febrero de 1980) la opinión del militar seguía siendo la misma, puesto que, a causa de un extravío, se vio obligado a remitir el informe completo de nuevo a Madrid; podría haber aprovechado entonces para matizar su opinión inicial en un documento adjunto, por ejemplo, si los inútiles ufólogos que ya por entonces habían vampirizado el caso hubiesen aportado algo más que palabrería ocultista para mentes abiertas.
Por todo esto, por la simple observación de las fotografías, por los diversos expertos que desde el primer momento se decantaron claramente por su naturaleza balística (consulta el apartado dedicado a este caso en Los OVNIs y la Ciencia de Ballester Olmos y Guasp Carrascosa, Plaza y Janés, 1989, a ver si te quedas con la copla de una vez por todas), por el hallazgo de infinidad de series fotográficas en Internet en las que se observan los efectos clásicos de estas pruebas en la atmósfera por la confirmación con datos de primera mano de los registros de Jonathan McDowell, por todo esto, digo, no quedará en el álbum de las anécdotas las contundentes y contradictorias afirmaciones de esos mismos investigadores realizadas años después del avistamiento asegurando que se trataba de uno o varios misiles norteamericanos tipo [/Polaris, afirmaciones que rectificaron en 1987 afirmando que eran misiles rusos lanzados hacia Siberia/]. No quedará en ningún inventario de contradicciones porque siempre se ha hecho referencia a misiles, al margen de su origen, porque este extremo ha estado claro desde el principio; no hemos hecho otra cosa que confirmarlo y reforzarlo en repetidas ocasiones, mientras otros propalaban estupideces como que era de origen extraterrestre o se desplazaba en el ultravioleta, por seleccionar, que tales barbaridades han abundando en estas décadas, y tú bien lo sabes.
Pero claro, como lo de los misiles es más que evidente hay que sacarse de la manga magufa una perla del razonamiento idem: tal vez no fuera sólo el lanzamiento de misiles, sino una sincrónica manifestación OVNI (yo escribo siempre ovni con minúsculas, otro día te lo explico). O Caperucita Roja, que se manifestó en el bajo astral del cielo de Canarias; o las energías telúricas del Teide; o el aliento de algún chupacabras canario. Por poder ser... Cualquier cosa antes que reconocer la suficiencia de la explicación trivial, que desde el principio, sí, estaba clara, y había que documentar y comprobar. ¿A quién pretendes confundir? ¿A los jóvenes que se inician en esta manía de las chucherías enigmáticas? No sé, no sé, pero eso de que reconozcas que realmente fueron misiles (aunque a lo mejor había algo más) ¿no es un poco contradictorio con el título que le estampaste a un artículo tuyo en Karma 7, en julio de 1999, No eran misiles, hablando de este caso y de la cantada del médico grancanario F.J. Padrón tres años antes, en junio de 1976? Yo lo llamaría más bien ignorancia, de todas formas.
Tengo que felicitar a Alfonso Ferrer de nuevo: ya lo hice en la réplica a un artículo que publicó en Atlantes, enigmas de la ciencia (nº 11, junio 2002) por su aproximación general a este suceso y otros semejantes divisados desde Canarias, excepto por unas pocas apreciaciones totalmente erróneas (peligro nuclear para las islas, etc.) y por su conclusión de "no explicado". Ahora es nuevo motivo de satisfacción el que haya localizado a varios tripulantes del SSBN 642 Kamehameha, el submarino responsable de los lanzamientos de este 5/3/79, como informamos V.J. Ballester Olmos y yo en este artículo. Pero la selección de las declaraciones de los tripulantes que realizas es bastante vaga y poco concluyente, y no aportas las declaraciones clave. En cambio, en este artículo de Arberto Ferrer sí que queda claro que los tripulantes consultados reconocieron lo que se observa en las fotos del 5/3/79, puros efectos el la atmósfera del lanzamiento de misiles, al margen de que no recuerden la fecha exacta. ¿Qué más quieres?; ¿un viaje en el tiempo y embarcar en el submarino para ver cómo disparaba los supositorios? El propio Ferrer asegura que el ojo clínico de un experto en la materia no deja lugar a dudas. La afirmación está hecha sobre la base de una formidable serie de fotos de extraordinaria calidad. Claro, clarísimo: a la vista de las fotos, como a los pocos días de producirse el espectáculo. Lo demás es marear la perdiz y soplar gaitas.
No, González, no: lo del testimonio recogido por Benítez no pretendas hacerlo pasar por la prueba del algodón, seamos serios. En primer lugar, en lo relativo a Benítez yo no me fío ni de que el pedigrí de su perro sea tal. Y en segundo, el testimonio de esos soldados de Hoya Fría (dile al correcaminos ufológico cómo se escribe correctamente el nombre de la base (no Olla Fría), que se supone que si estuvo por allí persiguiendo a los sacrosantos testigos debería saber -y tú también, y haberlo corregido- la correcta grafía, que además aparece en varios letreros de la autopista del sur, no hace falta preguntar a la entrada) no aporta nada de interés a lo ya sabido y a lo relatado por multitud de testigos de este suceso. Estoy seguro de que si tú o yo nos dedicamos una semana a buscar testimonios de este caso bajando desde Buenavista hasta la Costa del Silencio -por centrarme sólo en Tenerife- hallaríamos decenas de nuevos testimonios, en particular entre personas de 50 o más años. Para ello es recomendable llevar el chaleco multibolsillos, la grabadora, el bolígrafo gordo con cuatro colores, la libreta de notas, ni muy grande, porque entonces pareces un colegial, ni muy pequeña, que entonces eres un torpe incapaz de calcular el espacio normal de unas buenas notas de campo; pero, sobre todo, poner cara de que estás haciendo algo importante, una tarea fundamental para la siensia; y luego mariscada a cuenta de alguna editorial de prestigio. Yo lo cumplo todo a rajatabla, excepto lo de la mariscada, claro, que yo no hablo con Dios de tú a tú ni nada parecido para luego transcribirlo y publicarlo. Bien, ya estamos equipados (no se nos olvide el bocadillo de chorizo perrero y el zurrón del gofio, para que vean que andamos conectados con la magia de Canarias, ahora que se acerca San Juan). Venga, a correr por ahí, por la costa oeste de Tenerife, como te dije, con La Gomera enfrente. Con toda probabilidad, nos vamos a tropezar con gentes que nos relatan lo visto en términos similares, incluso más espectaculares, y alguno nos hablará de que se paró, giró, y cambio de color e hizo maniobras imposibles. Y que del fuselaje de aquella nave salió una mano verdosa y con escamas que saludó...
Sé que es imposible para determinados fabricantes de realidades alternativas, de proceder a menudo insensato (como es tu caso con las absurdas interpretaciones prehispánicas e hiperdifusionistas de los majanos de Güímar, por poner un sólo ejemplo de tu abultado e irresponsable currículum "mágico") que reconozcan que un episodio clásico, movido ampliamente en los medios de comunicación, exagerado, sobrevalorado y pervertido no fue otra cosa que un fenómeno debido a causas mundanas, perfectamente conocidas, y que se ha repetido en numerosas ocasiones en diversas partes del mundo sin que se haya convertido en un "misterio" ni nada que se le parezca. El empecinamiento que este proceder delata, ya tenga su origen en una creencia adolescente y enquistada, ya en el interés mediático por los misterios como producto rentable en su apartado de pequeños grandes clásicos, me resulta a veces incomprensible, a pesar de estar bastante acostumbrado, por diversos motivos, a tratar con el razonamiento magufo, alternativo, mágico y nuevaerístico, o simplemente crédulo. Han pasado ya 26 añitos desde el 5/3/79, afortunadamente con periodos de olvido (yo le puse unas velas por su vigesimoquinto cumpleaños en el 2·c de La Opinión de Tenerife en marzo del año pasado). Cuando cumpla 27 volveremos a intentar ordeñar los despojos de esta historieta de mihterioh canarioh.
miércoles, mayo 04, 2005
Los científicos y la crítica escéptica
Con cierta frecuencia, los escépticos se lamentan de la escasa o nula presencia de colegas en los medios de comunicación y en la universidad para contrarrestar la publicidad pro misterios populares. Afortunadamente esta presencia ya no es inexistente. El ejemplo más destacado es el de la Universidad de La Laguna y el curso interdisciplinar Ciencia e irracionalidad en la cultura contemporánea, que va ya por el 5º año consecutivo. La queja tiene entonces sentido desde un punto de vista histórico. Por ejemplo, no conozco que ante las barbaridades que semana tras semana soltaba sin freno en los años 70 y 80 el recientemente fallecido Fernando Jiménez del Oso (me importa un comino, para lo que aquí se trata, que comunicase bien y que tuviese habilidad para provocar el acojone general con su voz, su cara y la iluminación de 10W del estudio de programita televisivo) hubiese una avalancha de cartas de protesta a TVE por la emisión de semejante mejunje ocultista. Cito este caso por ser el más significativo de la historia de la televisión española, aunque hubo otros casos puntuales, como aquel programa de entonces televisivo Iñaki Gabilondo sobre los platillos volantes en el que Juan José Benítez intentó que la gente comulgara con sus siempre desproporcionadas ruedas de molino extraterrestres. (Un contraejemplo afortunado, aunque reciente, es la carta de protesta y el manifo relacionados con la producción televisiva más chiripitifláutica de los últimos siglos, Planeta encantado. Como ya he dicho en otras ocasiones, lo anómalo es un género en sí mismo y no tiene sentido mediático que a un crítico escéptico se le conceda la misma cantidad de tiempo que al experto paranormal o avispado vendedor de maravillas de todo a cien para refutar sus afirmaciones y alucinaciones. Esta es la lógica de los medios; o su inercia. Pero al escéptico (o al científico preocupado, que es una subespecie del primero) esto le tiene que importar bien poco.
No tengo una respuesta precisa para explicar el tradicional y escaso interés de los científicos por refutar u ofrecer una respuesta adecuada a la cargante presencia de lo misterioso y enigmático en los medios de comunicación (no es necesario detallar el sentido de estos dos adjetivos en este contexto, al margen de existan razones bien fundadas para dudar de que algo de lo que pasado por tal en los medios lo sea realmente). Habitualmente se apela al escaso tiempo que una profesión absorbente deja para estas cosas de las réplicas y el batallar anti-magufo; en otras nos encontramos con disposiciones personales poco propicias para el desenvolvimiento cómodo en los medios de comunicación, mezcla de timidez y falta de experiencia; y aun con un escepticismo (ay, perdón, que he dicho la palabra tabú) ante la utilidad o efectividad de la crítica y la protesta en lugares cínicos o carentes, la mayoría, de la capacidad para distinguir entre un sujeto racional y un soplagaitas del alto astral. Por favor, se me colocan en el grupo que más les cuadre, o creen uno a medida. Quizá el fenómeno obedece también a otras causas más generales, como la existencia de una corriente científica socialmente reconocida y otra subterránea paralela, mágica y a-científica, entre las cuales sólo se producen ocasionales puntos de fricción a plena luz del día, ignorándose mutuamente la mayor parte de las veces.
El maguferío parece especialmente interesado en colarse en las universidades españolas. El último ejemplo es el programa Milenio 3, una cosa de la cadena SER sobre misterios al que la Universidad del País Vasco acoge en su seno hoy mismo, en el Campus de Guipúzcoa. Esto debe ser una actividad de extensión universitaria, ¿no? Pero mucho van a tener que extender y alargar el invento para que adquiera algún sentido, y para que no dé vergüenza ajena. ¿Le darán un crédito a los alumnos asistentes? O mejor aún, ¿le quitarán un crédito a los alumnos asistentes? Es que van a hablar de los más fascinantes enigmas, pero algo me dice que no van a tocar el origen del universo, ni de la extinción de los dinosaurios, ni de la formación de planetas alrededor de otras estrellas, ni de cosas que exijan pensar un poco, sino de una colección de cuentos chinos, barajada de otra manera y dispuesta para su consumo, como quien llega a una fiesta y se encuentra la mesa de los entremeses preparada: alargas el brazo y te zampas la sábana santa con anchoas; o alguna cara de Bélmez con caviar. Y yo -el otro, quiero decir- me froto las manos, que aunque la entrada es gratis me gano un pico intangible -popularidad, carisma y buen rollo por doquier, que a su vez genera lo que genera, cual pescadilla que se muerde los cc. Empaqueto los bártulos y en unos meses me monto otro chiringuito de ciencia de vanguardia en otro campus...
Es necesaria una mayor implicación, más esfuerzo de crítica, más cartas de protesta, más réplicas en los medios de comunicación, más quejas públicas por las actividades pseudoculturales de individuos que prefieren adular a una parroquia de jóvenes aficionados al misterio antes que despertar en ellos el deseo de revolver la abundante mierda de que se compone Magufolandia. Es bueno y saludable hacer lo posible para formar personas activas y críticas, o por proporcionar las herramientas intelectuales mínimas para que tenga lugar la auto-formación, el cultivo propio de la sensibilidad, ya sea con la lectura de Yeats o Dawkins, me da igual (o con Hölderlin y Stephen Jay Gould). En cualquier caso, hacer lo posible para que no caiga -o si cae durante el menor tiempo posible- en la pseudo-cultura de lo enigmático de diseño, en la dispensa continua de maravillas estúpidas, de extraterrestres que adiestraron a los egipcios, de trozos de tela con la supuesta figura de Jesucristo y disparates similares, en todas aquellas afirmaciones, hechos y relatos del mundo mágico y alternativo que cabría caracterizar como "efectos especiales de película de serie B". La mediocridad se muestra como tal, y se arroga el derecho a presentarse como tal mediocridad (autonomía de pacotilla para creer en lo que nos apetezca, criterio del gusto mayoritario, libertad como producto self-service ante la cual la crítica se vuelve inoportuna, etc.), amparada por los medios de comunicación, espléndida y repetida confirmación de la tesis que Ortega y Gasset delinease en La rebelión de las masas.
No tengo una respuesta precisa para explicar el tradicional y escaso interés de los científicos por refutar u ofrecer una respuesta adecuada a la cargante presencia de lo misterioso y enigmático en los medios de comunicación (no es necesario detallar el sentido de estos dos adjetivos en este contexto, al margen de existan razones bien fundadas para dudar de que algo de lo que pasado por tal en los medios lo sea realmente). Habitualmente se apela al escaso tiempo que una profesión absorbente deja para estas cosas de las réplicas y el batallar anti-magufo; en otras nos encontramos con disposiciones personales poco propicias para el desenvolvimiento cómodo en los medios de comunicación, mezcla de timidez y falta de experiencia; y aun con un escepticismo (ay, perdón, que he dicho la palabra tabú) ante la utilidad o efectividad de la crítica y la protesta en lugares cínicos o carentes, la mayoría, de la capacidad para distinguir entre un sujeto racional y un soplagaitas del alto astral. Por favor, se me colocan en el grupo que más les cuadre, o creen uno a medida. Quizá el fenómeno obedece también a otras causas más generales, como la existencia de una corriente científica socialmente reconocida y otra subterránea paralela, mágica y a-científica, entre las cuales sólo se producen ocasionales puntos de fricción a plena luz del día, ignorándose mutuamente la mayor parte de las veces.
El maguferío parece especialmente interesado en colarse en las universidades españolas. El último ejemplo es el programa Milenio 3, una cosa de la cadena SER sobre misterios al que la Universidad del País Vasco acoge en su seno hoy mismo, en el Campus de Guipúzcoa. Esto debe ser una actividad de extensión universitaria, ¿no? Pero mucho van a tener que extender y alargar el invento para que adquiera algún sentido, y para que no dé vergüenza ajena. ¿Le darán un crédito a los alumnos asistentes? O mejor aún, ¿le quitarán un crédito a los alumnos asistentes? Es que van a hablar de los más fascinantes enigmas, pero algo me dice que no van a tocar el origen del universo, ni de la extinción de los dinosaurios, ni de la formación de planetas alrededor de otras estrellas, ni de cosas que exijan pensar un poco, sino de una colección de cuentos chinos, barajada de otra manera y dispuesta para su consumo, como quien llega a una fiesta y se encuentra la mesa de los entremeses preparada: alargas el brazo y te zampas la sábana santa con anchoas; o alguna cara de Bélmez con caviar. Y yo -el otro, quiero decir- me froto las manos, que aunque la entrada es gratis me gano un pico intangible -popularidad, carisma y buen rollo por doquier, que a su vez genera lo que genera, cual pescadilla que se muerde los cc. Empaqueto los bártulos y en unos meses me monto otro chiringuito de ciencia de vanguardia en otro campus...
Es necesaria una mayor implicación, más esfuerzo de crítica, más cartas de protesta, más réplicas en los medios de comunicación, más quejas públicas por las actividades pseudoculturales de individuos que prefieren adular a una parroquia de jóvenes aficionados al misterio antes que despertar en ellos el deseo de revolver la abundante mierda de que se compone Magufolandia. Es bueno y saludable hacer lo posible para formar personas activas y críticas, o por proporcionar las herramientas intelectuales mínimas para que tenga lugar la auto-formación, el cultivo propio de la sensibilidad, ya sea con la lectura de Yeats o Dawkins, me da igual (o con Hölderlin y Stephen Jay Gould). En cualquier caso, hacer lo posible para que no caiga -o si cae durante el menor tiempo posible- en la pseudo-cultura de lo enigmático de diseño, en la dispensa continua de maravillas estúpidas, de extraterrestres que adiestraron a los egipcios, de trozos de tela con la supuesta figura de Jesucristo y disparates similares, en todas aquellas afirmaciones, hechos y relatos del mundo mágico y alternativo que cabría caracterizar como "efectos especiales de película de serie B". La mediocridad se muestra como tal, y se arroga el derecho a presentarse como tal mediocridad (autonomía de pacotilla para creer en lo que nos apetezca, criterio del gusto mayoritario, libertad como producto self-service ante la cual la crítica se vuelve inoportuna, etc.), amparada por los medios de comunicación, espléndida y repetida confirmación de la tesis que Ortega y Gasset delinease en La rebelión de las masas.
lunes, mayo 02, 2005
Difundiendo el escepticismo
La 5ª edición del curso interdisciplinar de la Universidad de La Laguna Ciencia e irracionalidad en la cultura contemporánea llegó el pasado día 28 de abril a su conclusión. Una vez más, los principales aspectos de la ciencia y de las creencias contemporáneas sobre fenómenos extraños, capacidades insospechadas y otras fabricaciones ocultistas se dieron cita en las aulas de la Universidad lagunera. Esperamos haber sembrado una buena selección de semillas escépticas, en su variante fortalecedora y arriesgada, en la mente de nuestros alumnos.
Tradicionalmente, los discursos cerrados y poco aireados se ponen en guardia ante esta labor; y también se encargan de presentar tal afán (en realidad un punto de partida para la persecución incansable del conocimiento) movido por perversas intenciones de debilitamiento de las mentes que han abrazado una fe inamovible -cuando no como un peligro para su cuenta corriente. El escepticismo adquiere así la imagen de una enfermedad en la uno de sus principales efectos sería el de una anemia socio-espiritual. Bien, ya tienen de qué preocuparse y escandalizarse, como los encadenados de la caverna; o como los liliputienses que ataron a Gulliver en la playa; o como cualquier otro que pertenezca a Doctrinas prefabricadas SA. La crítica se convierte no en destrucción sino en des-construcción, el ejercicio básico, el abc de cualquier pensamiento que no se contente con la papilla predigerida con que las aves alimentan a sus crías, la acción auto-consciente de Neo en el momento de detener los proyectiles de los agentes de Matrix con un gesto de su mano.
El primer módulo fue, como siempre, una perspectiva general de los principales campos de la ciencia contemporánea. En la web del curso disponen de amplios resúmenes y bibliografía. Quiero destacar la charla de la Dra. María Dolores Garralda, antropóloga física y paleoantropóloga de la Complutense que pasó revista a la evolución de nuestra especie y finalizó refiriéndose a algunas leyendas criptozoológicas como los Yeti, los Big Foot y otras invenciones.
El segundo módulo profundizó, como otros años, en los aspectos psicológicos de las creencias y manías paranormales, así como en ejemplos clásicos de lo anómalo, como los platillos volantes y los fenómenos paranormales.
La directora del Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna, Inés Rodríguez Hidalgo, emuló a James Randi al entregar una carta astral personalizada a los alumnos, que debían puntuar según se adecuase a su personalidad. Omito el resultado final del experimento. ¿Le quedarán ganas a los alumnos de llamar a las aves carroñeras astrológicas y del tarot televisivo, por si en alguna ocasión se les pasó por la cabeza?
El joven historiador Sergio Baucells Mesa no se cortó un pelo y puso en su sitio la perniciosa labor de pseudo-divulgadores de nuestra historia, empeñados en ver magias, maravillas y otras chorraditas en la religión aborigen guanche y en los populares amontonamientos de piedras del barrio de Chacona de Güímar (Tenerife). César Esteban, del IAC, recordó días después los aspectos arqueoastronómicos de este disparate pseudo-etnográfico. Si a algún hiperdifusionista se le calentaron las orejas estos días ya sabe a qué fue debido.
Contamos con la presencia de Javier Armentia, el pez más escéptico de Internet y director del Planetario de Pamplona; con Félix Ares, director del Miramón KutxaEspacio de San Sebastián y divulgador científico; y con Luis Alfonso Gámez, administrador de la ciudad celeste y virtual de Magonia, referencia del escepticismo hispano ante lo paranormal y otras zarandajas culturales. Armentia se ocupó de los más destacados aspectos de lo que he denominado cristianismo paranormal: la utilización de portentos y chapuceras maravillas para sostener la citada fe religiosa, desde la sábana de Turín a las licuaciones sanguinolentas de santos varios, pasando por las apariciones marianas. Ares de Blas inició su intervención, titulada Increíble pero falso doblando y partiendo una cuchara, en recuerdo del mayor cantamañanas del mundo paranormal, Uri Geller, y prosiguió pasando revista a unos pocos tópicos destacados de este mundillo, como las estadísticamente sesgadas investigaciones parapsicológicas llevadas a cabo por J.B. Rhine y Soal en los años 30 y 40 del pasado siglo; las predicciones y premoniciones como las de Nostradamus y el amigo Malaquías (el propio Ares de Blas comentó una predicción efectuada por él desgraciadamente cumplida, sobre un accidente aéreo en el que un avión con un motivo rojo en su fuselaje, en un aeropuerto del hemisferio norte y en el mes de abril se estrellaría con el resultado de 47 muertos. Acertó en todo, excepto en el número de muertos, que fueron 46. Nada hay de premonitorio en ello, más que unas pocas consideraciones estadísticas sencillas). La última parte de su intervención estuvo dedicada al mito de los platillos volantes, de los que citó un par de sabrosos ejemplos, como el caso de Campeche (México) de 7 de marzo de 2004 (llamaradas petrolíferas), y el encuentro cercano de Ucero, Soria, el 28 de agosto de 1968, que resultó ser una espectacular -y simple- avería eléctrica. Por su parte, Gámez aportó una rigurosa y amena perspectiva histórica del mito de la Atlántida, de actualidad periódicamente cada vez que alguno con ganas de perder el tiempo se le ocurre situarla en el retrete de su cuarto de baño. Si el de las anchas espaldas levantara la cabeza...
El curso finalizó con una mesa redonda sobre las mal llamadas medicinas alternativas, en la que tuve la oportunidad de estar junto con los tres invitados peninsulares. Fue moderada por Luis Díaz Vilela, el psicólogo social de casi perenne sonrisa, genial en su premeditado papel de defensor de estas peligrosas prácticas, al emplear algunos de los clichés lingüísticos usuales en el mundo magufo, como la cerrazón mental, el número de creyentes o consumidores como criterio de validación y unos recientes estudios a favor publicados en New Scientist como pruebas confirmatorias y ya está porque lo digo yo... A Díaz Vilela le costaba aguantar la risa, más cuando la provocaba entre los alumnos y resto de los componentes de la mesa. En fin, un buen colofón al curso, ya algo más que una gota de agua en el mar de la estafa cultural y el engaño premeditado al que estamos acostumbrados (pero no indiferentes). El año que viene volveremos a la carga; pero antes habrá otras acciones, iniciativas y entremeses variados desde la isla tinerfeña, así que no se distraigan.
Tradicionalmente, los discursos cerrados y poco aireados se ponen en guardia ante esta labor; y también se encargan de presentar tal afán (en realidad un punto de partida para la persecución incansable del conocimiento) movido por perversas intenciones de debilitamiento de las mentes que han abrazado una fe inamovible -cuando no como un peligro para su cuenta corriente. El escepticismo adquiere así la imagen de una enfermedad en la uno de sus principales efectos sería el de una anemia socio-espiritual. Bien, ya tienen de qué preocuparse y escandalizarse, como los encadenados de la caverna; o como los liliputienses que ataron a Gulliver en la playa; o como cualquier otro que pertenezca a Doctrinas prefabricadas SA. La crítica se convierte no en destrucción sino en des-construcción, el ejercicio básico, el abc de cualquier pensamiento que no se contente con la papilla predigerida con que las aves alimentan a sus crías, la acción auto-consciente de Neo en el momento de detener los proyectiles de los agentes de Matrix con un gesto de su mano.
El primer módulo fue, como siempre, una perspectiva general de los principales campos de la ciencia contemporánea. En la web del curso disponen de amplios resúmenes y bibliografía. Quiero destacar la charla de la Dra. María Dolores Garralda, antropóloga física y paleoantropóloga de la Complutense que pasó revista a la evolución de nuestra especie y finalizó refiriéndose a algunas leyendas criptozoológicas como los Yeti, los Big Foot y otras invenciones.
El segundo módulo profundizó, como otros años, en los aspectos psicológicos de las creencias y manías paranormales, así como en ejemplos clásicos de lo anómalo, como los platillos volantes y los fenómenos paranormales.
La directora del Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna, Inés Rodríguez Hidalgo, emuló a James Randi al entregar una carta astral personalizada a los alumnos, que debían puntuar según se adecuase a su personalidad. Omito el resultado final del experimento. ¿Le quedarán ganas a los alumnos de llamar a las aves carroñeras astrológicas y del tarot televisivo, por si en alguna ocasión se les pasó por la cabeza?
El joven historiador Sergio Baucells Mesa no se cortó un pelo y puso en su sitio la perniciosa labor de pseudo-divulgadores de nuestra historia, empeñados en ver magias, maravillas y otras chorraditas en la religión aborigen guanche y en los populares amontonamientos de piedras del barrio de Chacona de Güímar (Tenerife). César Esteban, del IAC, recordó días después los aspectos arqueoastronómicos de este disparate pseudo-etnográfico. Si a algún hiperdifusionista se le calentaron las orejas estos días ya sabe a qué fue debido.
Contamos con la presencia de Javier Armentia, el pez más escéptico de Internet y director del Planetario de Pamplona; con Félix Ares, director del Miramón KutxaEspacio de San Sebastián y divulgador científico; y con Luis Alfonso Gámez, administrador de la ciudad celeste y virtual de Magonia, referencia del escepticismo hispano ante lo paranormal y otras zarandajas culturales. Armentia se ocupó de los más destacados aspectos de lo que he denominado cristianismo paranormal: la utilización de portentos y chapuceras maravillas para sostener la citada fe religiosa, desde la sábana de Turín a las licuaciones sanguinolentas de santos varios, pasando por las apariciones marianas. Ares de Blas inició su intervención, titulada Increíble pero falso doblando y partiendo una cuchara, en recuerdo del mayor cantamañanas del mundo paranormal, Uri Geller, y prosiguió pasando revista a unos pocos tópicos destacados de este mundillo, como las estadísticamente sesgadas investigaciones parapsicológicas llevadas a cabo por J.B. Rhine y Soal en los años 30 y 40 del pasado siglo; las predicciones y premoniciones como las de Nostradamus y el amigo Malaquías (el propio Ares de Blas comentó una predicción efectuada por él desgraciadamente cumplida, sobre un accidente aéreo en el que un avión con un motivo rojo en su fuselaje, en un aeropuerto del hemisferio norte y en el mes de abril se estrellaría con el resultado de 47 muertos. Acertó en todo, excepto en el número de muertos, que fueron 46. Nada hay de premonitorio en ello, más que unas pocas consideraciones estadísticas sencillas). La última parte de su intervención estuvo dedicada al mito de los platillos volantes, de los que citó un par de sabrosos ejemplos, como el caso de Campeche (México) de 7 de marzo de 2004 (llamaradas petrolíferas), y el encuentro cercano de Ucero, Soria, el 28 de agosto de 1968, que resultó ser una espectacular -y simple- avería eléctrica. Por su parte, Gámez aportó una rigurosa y amena perspectiva histórica del mito de la Atlántida, de actualidad periódicamente cada vez que alguno con ganas de perder el tiempo se le ocurre situarla en el retrete de su cuarto de baño. Si el de las anchas espaldas levantara la cabeza...
El curso finalizó con una mesa redonda sobre las mal llamadas medicinas alternativas, en la que tuve la oportunidad de estar junto con los tres invitados peninsulares. Fue moderada por Luis Díaz Vilela, el psicólogo social de casi perenne sonrisa, genial en su premeditado papel de defensor de estas peligrosas prácticas, al emplear algunos de los clichés lingüísticos usuales en el mundo magufo, como la cerrazón mental, el número de creyentes o consumidores como criterio de validación y unos recientes estudios a favor publicados en New Scientist como pruebas confirmatorias y ya está porque lo digo yo... A Díaz Vilela le costaba aguantar la risa, más cuando la provocaba entre los alumnos y resto de los componentes de la mesa. En fin, un buen colofón al curso, ya algo más que una gota de agua en el mar de la estafa cultural y el engaño premeditado al que estamos acostumbrados (pero no indiferentes). El año que viene volveremos a la carga; pero antes habrá otras acciones, iniciativas y entremeses variados desde la isla tinerfeña, así que no se distraigan.
domingo, abril 10, 2005
Quien calla otorga
Después del descalabro en Blogalia, por aquí andamos de nuevo, gracias a la amabilidad de Víctor, que ha reconstruido provisionalmente los contenidos originales, al margen del formato. Próximamente recuperaré los enlaces a otras páginas.
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La producción de majaderías ocultistas, misterios de papel cuché y libros sobre falsos enigmas históricos destinados a exprimir el bolsillo del consumidor, previa lobotomización de la facultad crítica del comprador, es abundante en nuestro país. Sobran números, que seguramente son altos, aunque quizá menores que los de otros países europeos: me basta con la presencia habitual de engañabobos en los periódicos, en la televisión y en la radio, últimamente escorados hacia la historia y sus misterios, disciplina que es sometida, violada, maltratada, retorcida, y usada por los especialistas en inventarse lo que no supieron aprender en las facultades correspondientes. Le comentaba recientemente a un periodista que echaba pestes de El código da Vinci que el éxito editorial de invenciones históricas como ésta es un síntoma llamativo, quizá de algo más que del simple aburrimiento y el tedio generalizados. El éxito de El código da Vinci como movimiento obsesivo-compulsivo del espíritu, semejante al de esos mamíferos enjaulados que trazan la misma trayectoria una y otra vez en sus prisiones.
Esa producción misteriófila siempre ha tenido un volumen tal en España que la labor crítica y refutadora se ha visto limitada a pequeñas acciones -aunque no por ello poco efectivas- comparadas con la cantidad de barbaridades mediáticas. Hay que sacar a los kioskos una revista al mes, un programa de radio o un artículo a la semana, y la cantidad de absurdos intercalados entre preposiciones, verbos y artículos es sorprendente. Los escépticos sensibilizados se han visto siempre desbordados, y cuando no, han decidido dejar que el rosario de perlas magufas corra, convencidos de que no vale la pena hincar el diente a tamaños despropósitos, porque nadie con cierto sentido común se los va a tragar. Entre los escépticos también hay algunos más ilusos que otros...
Afortunadamente en los últimos tiempos han aparecido algunas críticas con afán exhaustivo, es decir, se coge un libro con contenidos disparatados, pseudocientíficos o pseudohistóricos y se refuta de principio a fin, como quien ara en una finca hasta el último metro cuadrado. Este esforzado trabajo lo están realizando dos escépticos en estos momentos con otros tantos libros, así que considero que vale mucho la pena citarlos aquí, y que quien quiera lo haga constar donde le parezca oportuno.
El primero de ellos es el historiador José Luis Calvo Buey que desde su blog Escritos desde el páramo (que nada tiene que ver con unos hipotéticos diarios de Mad Max, creo) está desmenuzando el contenido de Los guardianes del secreto de Lorenzo Fernández Bueno, una obra escrita al calor de la afición por los pseudo-enigmas históricos. Es de risa, por eso Calvo ha titulado su sección Los diversos misterios jocosos. Con anterioridad, Calvo se metió con el ya citado código "davinciano", de ese lince que es Dan Brown, que seguramente no tuvo la precaución de leer El péndulo de Foucalt de Umberto Eco, novela que satiriza lo que pasados los años se convertiría en una manía consumista y en un negocio editorial basado en las falsificaciones históricas, y en una falta de respeto, por tanto, a los muertos, y a los vivos que no son capaces de discriminar entre la divulgación histórica de calidad y las pajas mentales de inspiración teosófica y neo-vondänikeanas. Quisiera añadir un comentario sobre la posición desde la que Calvo examina la obra citada, y por extensión, cualquier manifestación literaria sobre historia alternativa, oculta o esotérica, que es la que cuenta con el favor del público. El aporte de datos que contradicen las tesis mantenidas en la obra que analiza no tiene la esperanza de convencer a nadie, puesto que lo esotérico y misterioso se basa en una lógica hecha a medida inmune a las críticas externas. Estas creencias son previas a la búsqueda de confirmaciones empíricas o historiográficas. Esto es totalmente cierto, creo, y lo sensato es tenerlo en mente siempre que la crítica escéptica pretenda la desaparición de ciertas ideas o imaginaciones; pero no por ello es menos necesaria esa clarificación, ya que los adeptos, creyentes o consumidores que albergan esas creencias en sus cabezas no forman un todo compacto, y no todos han claudicado en su capacidad de poner en cuestión las gilipolleces que el gurú ufológico, paranormalista, o astroarqueólogo ha soltado de palabra o de obra escrita. La crítica se siembra a voleo, que luego germinará donde encuentre lugar propicio; y siempre lo hay.
La otra autopsia la está efectuando Lola Cárdenas Luque en su blog Uno por uno, uno; uno por uno, dos; uno por uno..., y el cadáver es un librejo de Pedro Amorós, presidente de una congregación llamada Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), ex ingeniero, ex miembro de SETI, ex del FBI y ex del Mosad, el de las teleplastias, vaya, otro con chaleco multibolsillos, el de los muertos parlanchines psicofónicos, y otro montón de cosas extraídas de la cultura popular pseudocientífica. El libro de Amorós lleva por título, agárrense, Psicofonías, ¿quién hay ahí? El misterio de la transcomunicación, y las detalladas críticas de Lola pueden leerse aquí y aquí. La cosa iba acompañada de un CD con grabaciones psicopómpicas, perdón, psicofónicas, a las que también dedicó otra entrada. La autora irá agregando, poco a poco, nuevas críticas de los capítulos de la citada obra, así que habrá que estar atentos. No me olvido de señalar especialmente el pormenorizado análisis que de las jornadas parapsicológicas del SEIP celebradas en la casa de la cultura del Ayuntamiento alicantino de Monforte del Cid los días 1 y 2 del presente mes ha empezado a subir Lola al citado blog Uno por uno..., y sobre las que se reunieron 77 firmas indignadas tras una iniciativa surgida de la lista Charlatanes. Ayer sábado La Opinión de Tenerife reprodujo la carta de protesta. Pueden verla yendo a la sección "Suplementos" y luego a "2·c", página 4.
Al margen de estos trabajos en marcha, me apetece recordar otros dos análisis desmitificadores especialmente significados, uno en forma de artículo y otro con formato de libro. Hay más, afortunadamente, y quien quiera puede recordarlos en la zona de comentarios de esta entrada, que serán bienvenidos y tenidos en cuenta en el futuro. Es bueno periódicamente refrescar la memoria, ya que los tópicos misteriosos suelen pasar a primera línea de escena cada cierto tiempo; los nuevos interesados deben tener a su alcance también las críticas y los datos incómodos para la farándula paranormalera.
El artículo tiene por autor a Luis Alfonso Gámez, que efectuó una crítica -considerada un pequeño clásico del escepticismo español- de El código secreto. Los misterios de la evolución humana, una de las colecciones de barbaridades que a Bruno Cardeñosa le ha dado por sacar a la luz (o más bien a la oscuridad) en los últimos años. La crítica de Gámez lleva por título Un feriante en la corte de Lucy. Les recomiendo su lectura, o relectura, mejor aún. Recuerden que la risa produce hipo a veces.
El libro lleva por título El expediente Manises, y no trata sobre el cultivo y comercialización de tan sabroso fruto seco, sino del más acojonante relato platillista (¿qué no sabe Vd. lo que es el platillismo?; otro día se lo explico) ocurrido en nuestro país. Juan Antonio Fernández Peris fue el analista que, pacientemente, dedicó muchos años a destripar la fantasiosa construcción en que se basó desde el mismo año 1979 el relato de los testimonios de los pilotos de la aeronave que decidió aterrizar en el aeropuerto valenciano de Manises, los del personal de tierra del citado aeropuerto, y el del piloto del Mirage F-1 que se dedicó a perseguir la negrura nocturna durante un buen rato por si quedaba algún rastro de lo que, supuestamente, habían visto sus compañeros civiles. La historia, bien adornada, reconvertida y violentada por un encantador de planetas, se convirtió en una especie de fetiche para los creyentes en los ovnis, en un objeto de culto en forma de libros para lectores con amplias tragaderas. La Fundación Anomalía publicó el ensayo de Fernández Peris en 2001, a lo siguió ruido de cadenas, rechinar de dientes, lamentos a lo alto y simulaciones de ordenador que pretendían demostrar la imposibilidad de las tesis del autor. La segunda edición de la obra está en marcha, con algunos retrasos, y en ella, según tengo entendido, recoge y replica a quienes se rasgaron las vestiduras ufológicas y a quienes creen que la realidad y lo plausible es un juego de Tetris, en el que basta encajar unos cuantos polígonos amañados para que todo cuadre a gusto de uno.
Vayan a los links indicados y disfruten.
¡Eh, no se vayan que aún hay más!: les recomiendo una visita al nuevo periódico on-line The Teleplastic Inquirer, para estar al día de todas las asombrosas novedades criptozoológicas, paranormales, nietos primos y demás familiares. Por fin todos estos temas tratados con la seriedad y el rigor que es debido.
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La producción de majaderías ocultistas, misterios de papel cuché y libros sobre falsos enigmas históricos destinados a exprimir el bolsillo del consumidor, previa lobotomización de la facultad crítica del comprador, es abundante en nuestro país. Sobran números, que seguramente son altos, aunque quizá menores que los de otros países europeos: me basta con la presencia habitual de engañabobos en los periódicos, en la televisión y en la radio, últimamente escorados hacia la historia y sus misterios, disciplina que es sometida, violada, maltratada, retorcida, y usada por los especialistas en inventarse lo que no supieron aprender en las facultades correspondientes. Le comentaba recientemente a un periodista que echaba pestes de El código da Vinci que el éxito editorial de invenciones históricas como ésta es un síntoma llamativo, quizá de algo más que del simple aburrimiento y el tedio generalizados. El éxito de El código da Vinci como movimiento obsesivo-compulsivo del espíritu, semejante al de esos mamíferos enjaulados que trazan la misma trayectoria una y otra vez en sus prisiones.
Esa producción misteriófila siempre ha tenido un volumen tal en España que la labor crítica y refutadora se ha visto limitada a pequeñas acciones -aunque no por ello poco efectivas- comparadas con la cantidad de barbaridades mediáticas. Hay que sacar a los kioskos una revista al mes, un programa de radio o un artículo a la semana, y la cantidad de absurdos intercalados entre preposiciones, verbos y artículos es sorprendente. Los escépticos sensibilizados se han visto siempre desbordados, y cuando no, han decidido dejar que el rosario de perlas magufas corra, convencidos de que no vale la pena hincar el diente a tamaños despropósitos, porque nadie con cierto sentido común se los va a tragar. Entre los escépticos también hay algunos más ilusos que otros...
Afortunadamente en los últimos tiempos han aparecido algunas críticas con afán exhaustivo, es decir, se coge un libro con contenidos disparatados, pseudocientíficos o pseudohistóricos y se refuta de principio a fin, como quien ara en una finca hasta el último metro cuadrado. Este esforzado trabajo lo están realizando dos escépticos en estos momentos con otros tantos libros, así que considero que vale mucho la pena citarlos aquí, y que quien quiera lo haga constar donde le parezca oportuno.
El primero de ellos es el historiador José Luis Calvo Buey que desde su blog Escritos desde el páramo (que nada tiene que ver con unos hipotéticos diarios de Mad Max, creo) está desmenuzando el contenido de Los guardianes del secreto de Lorenzo Fernández Bueno, una obra escrita al calor de la afición por los pseudo-enigmas históricos. Es de risa, por eso Calvo ha titulado su sección Los diversos misterios jocosos. Con anterioridad, Calvo se metió con el ya citado código "davinciano", de ese lince que es Dan Brown, que seguramente no tuvo la precaución de leer El péndulo de Foucalt de Umberto Eco, novela que satiriza lo que pasados los años se convertiría en una manía consumista y en un negocio editorial basado en las falsificaciones históricas, y en una falta de respeto, por tanto, a los muertos, y a los vivos que no son capaces de discriminar entre la divulgación histórica de calidad y las pajas mentales de inspiración teosófica y neo-vondänikeanas. Quisiera añadir un comentario sobre la posición desde la que Calvo examina la obra citada, y por extensión, cualquier manifestación literaria sobre historia alternativa, oculta o esotérica, que es la que cuenta con el favor del público. El aporte de datos que contradicen las tesis mantenidas en la obra que analiza no tiene la esperanza de convencer a nadie, puesto que lo esotérico y misterioso se basa en una lógica hecha a medida inmune a las críticas externas. Estas creencias son previas a la búsqueda de confirmaciones empíricas o historiográficas. Esto es totalmente cierto, creo, y lo sensato es tenerlo en mente siempre que la crítica escéptica pretenda la desaparición de ciertas ideas o imaginaciones; pero no por ello es menos necesaria esa clarificación, ya que los adeptos, creyentes o consumidores que albergan esas creencias en sus cabezas no forman un todo compacto, y no todos han claudicado en su capacidad de poner en cuestión las gilipolleces que el gurú ufológico, paranormalista, o astroarqueólogo ha soltado de palabra o de obra escrita. La crítica se siembra a voleo, que luego germinará donde encuentre lugar propicio; y siempre lo hay.
La otra autopsia la está efectuando Lola Cárdenas Luque en su blog Uno por uno, uno; uno por uno, dos; uno por uno..., y el cadáver es un librejo de Pedro Amorós, presidente de una congregación llamada Sociedad Española de Investigaciones Parapsicológicas (SEIP), ex ingeniero, ex miembro de SETI, ex del FBI y ex del Mosad, el de las teleplastias, vaya, otro con chaleco multibolsillos, el de los muertos parlanchines psicofónicos, y otro montón de cosas extraídas de la cultura popular pseudocientífica. El libro de Amorós lleva por título, agárrense, Psicofonías, ¿quién hay ahí? El misterio de la transcomunicación, y las detalladas críticas de Lola pueden leerse aquí y aquí. La cosa iba acompañada de un CD con grabaciones psicopómpicas, perdón, psicofónicas, a las que también dedicó otra entrada. La autora irá agregando, poco a poco, nuevas críticas de los capítulos de la citada obra, así que habrá que estar atentos. No me olvido de señalar especialmente el pormenorizado análisis que de las jornadas parapsicológicas del SEIP celebradas en la casa de la cultura del Ayuntamiento alicantino de Monforte del Cid los días 1 y 2 del presente mes ha empezado a subir Lola al citado blog Uno por uno..., y sobre las que se reunieron 77 firmas indignadas tras una iniciativa surgida de la lista Charlatanes. Ayer sábado La Opinión de Tenerife reprodujo la carta de protesta. Pueden verla yendo a la sección "Suplementos" y luego a "2·c", página 4.
Al margen de estos trabajos en marcha, me apetece recordar otros dos análisis desmitificadores especialmente significados, uno en forma de artículo y otro con formato de libro. Hay más, afortunadamente, y quien quiera puede recordarlos en la zona de comentarios de esta entrada, que serán bienvenidos y tenidos en cuenta en el futuro. Es bueno periódicamente refrescar la memoria, ya que los tópicos misteriosos suelen pasar a primera línea de escena cada cierto tiempo; los nuevos interesados deben tener a su alcance también las críticas y los datos incómodos para la farándula paranormalera.
El artículo tiene por autor a Luis Alfonso Gámez, que efectuó una crítica -considerada un pequeño clásico del escepticismo español- de El código secreto. Los misterios de la evolución humana, una de las colecciones de barbaridades que a Bruno Cardeñosa le ha dado por sacar a la luz (o más bien a la oscuridad) en los últimos años. La crítica de Gámez lleva por título Un feriante en la corte de Lucy. Les recomiendo su lectura, o relectura, mejor aún. Recuerden que la risa produce hipo a veces.
El libro lleva por título El expediente Manises, y no trata sobre el cultivo y comercialización de tan sabroso fruto seco, sino del más acojonante relato platillista (¿qué no sabe Vd. lo que es el platillismo?; otro día se lo explico) ocurrido en nuestro país. Juan Antonio Fernández Peris fue el analista que, pacientemente, dedicó muchos años a destripar la fantasiosa construcción en que se basó desde el mismo año 1979 el relato de los testimonios de los pilotos de la aeronave que decidió aterrizar en el aeropuerto valenciano de Manises, los del personal de tierra del citado aeropuerto, y el del piloto del Mirage F-1 que se dedicó a perseguir la negrura nocturna durante un buen rato por si quedaba algún rastro de lo que, supuestamente, habían visto sus compañeros civiles. La historia, bien adornada, reconvertida y violentada por un encantador de planetas, se convirtió en una especie de fetiche para los creyentes en los ovnis, en un objeto de culto en forma de libros para lectores con amplias tragaderas. La Fundación Anomalía publicó el ensayo de Fernández Peris en 2001, a lo siguió ruido de cadenas, rechinar de dientes, lamentos a lo alto y simulaciones de ordenador que pretendían demostrar la imposibilidad de las tesis del autor. La segunda edición de la obra está en marcha, con algunos retrasos, y en ella, según tengo entendido, recoge y replica a quienes se rasgaron las vestiduras ufológicas y a quienes creen que la realidad y lo plausible es un juego de Tetris, en el que basta encajar unos cuantos polígonos amañados para que todo cuadre a gusto de uno.
Vayan a los links indicados y disfruten.
¡Eh, no se vayan que aún hay más!: les recomiendo una visita al nuevo periódico on-line The Teleplastic Inquirer, para estar al día de todas las asombrosas novedades criptozoológicas, paranormales, nietos primos y demás familiares. Por fin todos estos temas tratados con la seriedad y el rigor que es debido.
jueves, marzo 24, 2005
Una concejalía muy, muy paranormal
Los rescoldos de Bélmez siguen activos. Aún esperamos por los supuestos análisis que tres laboratorios no identificados estarían realizando de algunas muestras de las teleacuarelas jiennenses. Es uno de esos auténticos misterios que se producen en el mundo paranormal y platillista. Aún recuerdo el pretendido análisis que Juan José Benítez estaría realizando de las fotos de los misiles Poseidón observados desde Canarias el 5 de marzo de 1979, una vez que Ballester Olmos y yo le dimos la puntilla al caso en un artículo publicado en la Revista de Aeronáutica y Astronáutica. Palabras al viento.
¿Que no hay resultados aún de los análisis de las pinturas de Bélmez?; ¿cómo es eso? El mayor descubrimiento científico de la historia y aquí estamos esperando aún, como si se tratase de un puto análisis de sangre traspapelado? Olvidémonos de los laboratorios y vayamos a la plaza pública, que es donde en realidad se ventilan los asuntos paranormales, al calor de cuchicheo y del carisma irracional de los abiertos de mente y de los cultivadores de perlas magufas. La plaza pública es, es esta ocasión, nada menos que la Casa de Cultura del Ayuntamiento alicantino de Monforte del Cid, y la propia Concejalía de Juventud del citado municipio. A la concejala no se le ha ocurrido otra cosa que ceder un centro de cultura al SEIP, la congregación de "parapsicólogos" y astrólogos más dicharachera del barrio paranormal español, al menos en los últimos tiempos, para que ofrezcan un panorama de su universo de creencias mágicas e irracionales, para que la juventud se cultive, en suma.
En la lista de correo electrónico Charlatanes se ha preparado esta carta, que será enviada a todos los medios de comunicación que se considere oportuno. Puede firmarla quien quiera enviado sus datos (nombre, número de DNI y profesión) a esta dirección: pensamientocritico@gmail.com Se agradece su máxima difusión, en blogs y páginas web, incluso entre conocidos y familiares. Hay muchas personas a las que, probablemente, no les resulte agradable que el dinero de un Ayuntamiento se gaste en semejantes representaciones. Esta es la misiva:
_____________________________________
Carta abierta
Sra. Alcaldesa de Monforte del Cid,
Dª Antonia Cervera Carrasco
Quienes suscribimos deseamos expresar nuestro desacuerdo por la utilización de bienes, instalaciones y personal públicos en la promoción de las pseudociencias y de la superstición disfrazada de investigación con la realización de las "Jornadas S.E.I.P. de parapsicología", a celebrarse en la Casa de la Cultura de Monforte del Cid el 1º de abril.
Consideramos que es responsabilidad de las autoridades electas democráticamente el no promover creencias extravagantes, especialmente si desvirtúan los hechos y pretenden hacerse pasar por cultura o ciencia. Usted, como Presidenta de la Comisión de servicios sociales de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, debería tener presente que los servicios sociales implican la difusión de información sólida, la promoción
de la razón y de la capacidad crítica y cuestionadora de los ciudadanos, no la celebración de reuniones esotérico-mágicas que suelen tener el objetivo último de vender diversos materiales y captar adeptos.
El que estas jornadas sean coorganizadas por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento da una lamentable carta de legitimidad a prácticas opuestas a su responsabilidad de dar a los jóvenes información legítima, opciones razonables y armas para enfrentar los retos del mundo real. Y ello sin considerar el descrédito público que enfrenta una administración pública al vincularse estrechamente a la promoción de afirmaciones paranormales extravagantes.
El que los beneficiarios de estas jornadas publicitarias y otros vendedores de misterios se digan científicos, afirmen hablar en nombre de la ciencia, simulen que disponen de "conocimientos", o se finjan víctimas o "nuevos Galileos incomprendidos" no pasa de ser una argucia de ventas para sus servicios y productos como si fueran "conocimientos reprimidos" en lugar de fantasías indemostradas, ya que no cuentan con reconocimiento académico, universitario ni científico, ni con estudios serios sobre sus afirmaciones, ni credibilidad fuera del mundillo del "misterio". A cambio, muchos vendedores de creencias paranormales sí ostentan titulaciones inexistentes y afirman falsamente ser miembros de organizaciones científicas para darle credibilidad a los productos y servicios que ofrecen.
Consideramos que el Excelentísimo Ayuntamiento de Monforte del Cid tiene la responsabilidad ética, política y humana de:
1. Aclarar si el Ayuntamiento promueve, acepta o utiliza en su gestión cotidiana la adivinación, la comunicación con espíritus y la magia que promueve con estas jornadas, es decir, si la labor de gobierno que ejerce y su toma de decisiones se rigen por las creencias en lo paranormal.
2. Exigir que los beneficiarios de esta actividad publicitaria cubran en su totalidad los gastos que pudieran haber causado al Ayuntamiento y a cualquier otra entidad pública.
3. Promover y realizar una actividad de igual o mayor alcance y difusión, con genuinos científicos, divulgadores, docentes e investigadores, que aborden la importancia del pensamiento racional en nuestra vida diaria y la necesidad de ser críticos con las afirmaciones extravagantes de todo tipo, y al mismo tiempo que informen al público de los mecanismos del engaño empleados por los vendedores de misterios, para ayudar a evitar que la ciudadanía caiga en los habituales engaños del ocultismo. Sería una oportunidad de presentar de manera entretenida datos claros acerca de las mentiras, engaños y falsedades del ocultismo en todas sus vertientes, los alcances del negocio de lo paranormal, y, en general, la crítica al oscurantismo anticientífico y su manipulación interesada de los hechos, crítica que sí ocultan y censuran los promotores del esoterismo más basto.
______________________________________
Que les aproveche. Las jornadas de parapsicología, tabla oui-ja, astrología y demás quedan que ni pintadas (no lo digo por...) este año. En el fondo, el Quijote, la teoría de la Relatividad, Julio Verne y Hans Christian Andersen son gilipolleces pseudoculturales. ¡Bravo por la imaginación de los responsables del Ayuntamiento! Otro día les hablo de unas jornadas que se celebran en el municipio tinerfeño de La Matanza de Acentejo, que también recibieron su cartita, y no para los Reyes Magos, precisamente (aunque podrían haber sido invitados, dado el nivel de realidad de algunos de los temas tratados).
¿Que no hay resultados aún de los análisis de las pinturas de Bélmez?; ¿cómo es eso? El mayor descubrimiento científico de la historia y aquí estamos esperando aún, como si se tratase de un puto análisis de sangre traspapelado? Olvidémonos de los laboratorios y vayamos a la plaza pública, que es donde en realidad se ventilan los asuntos paranormales, al calor de cuchicheo y del carisma irracional de los abiertos de mente y de los cultivadores de perlas magufas. La plaza pública es, es esta ocasión, nada menos que la Casa de Cultura del Ayuntamiento alicantino de Monforte del Cid, y la propia Concejalía de Juventud del citado municipio. A la concejala no se le ha ocurrido otra cosa que ceder un centro de cultura al SEIP, la congregación de "parapsicólogos" y astrólogos más dicharachera del barrio paranormal español, al menos en los últimos tiempos, para que ofrezcan un panorama de su universo de creencias mágicas e irracionales, para que la juventud se cultive, en suma.
En la lista de correo electrónico Charlatanes se ha preparado esta carta, que será enviada a todos los medios de comunicación que se considere oportuno. Puede firmarla quien quiera enviado sus datos (nombre, número de DNI y profesión) a esta dirección: pensamientocritico@gmail.com Se agradece su máxima difusión, en blogs y páginas web, incluso entre conocidos y familiares. Hay muchas personas a las que, probablemente, no les resulte agradable que el dinero de un Ayuntamiento se gaste en semejantes representaciones. Esta es la misiva:
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Carta abierta
Sra. Alcaldesa de Monforte del Cid,
Dª Antonia Cervera Carrasco
Quienes suscribimos deseamos expresar nuestro desacuerdo por la utilización de bienes, instalaciones y personal públicos en la promoción de las pseudociencias y de la superstición disfrazada de investigación con la realización de las "Jornadas S.E.I.P. de parapsicología", a celebrarse en la Casa de la Cultura de Monforte del Cid el 1º de abril.
Consideramos que es responsabilidad de las autoridades electas democráticamente el no promover creencias extravagantes, especialmente si desvirtúan los hechos y pretenden hacerse pasar por cultura o ciencia. Usted, como Presidenta de la Comisión de servicios sociales de la Federación Valenciana de Municipios y Provincias, debería tener presente que los servicios sociales implican la difusión de información sólida, la promoción
de la razón y de la capacidad crítica y cuestionadora de los ciudadanos, no la celebración de reuniones esotérico-mágicas que suelen tener el objetivo último de vender diversos materiales y captar adeptos.
El que estas jornadas sean coorganizadas por la Concejalía de Juventud del Ayuntamiento da una lamentable carta de legitimidad a prácticas opuestas a su responsabilidad de dar a los jóvenes información legítima, opciones razonables y armas para enfrentar los retos del mundo real. Y ello sin considerar el descrédito público que enfrenta una administración pública al vincularse estrechamente a la promoción de afirmaciones paranormales extravagantes.
El que los beneficiarios de estas jornadas publicitarias y otros vendedores de misterios se digan científicos, afirmen hablar en nombre de la ciencia, simulen que disponen de "conocimientos", o se finjan víctimas o "nuevos Galileos incomprendidos" no pasa de ser una argucia de ventas para sus servicios y productos como si fueran "conocimientos reprimidos" en lugar de fantasías indemostradas, ya que no cuentan con reconocimiento académico, universitario ni científico, ni con estudios serios sobre sus afirmaciones, ni credibilidad fuera del mundillo del "misterio". A cambio, muchos vendedores de creencias paranormales sí ostentan titulaciones inexistentes y afirman falsamente ser miembros de organizaciones científicas para darle credibilidad a los productos y servicios que ofrecen.
Consideramos que el Excelentísimo Ayuntamiento de Monforte del Cid tiene la responsabilidad ética, política y humana de:
1. Aclarar si el Ayuntamiento promueve, acepta o utiliza en su gestión cotidiana la adivinación, la comunicación con espíritus y la magia que promueve con estas jornadas, es decir, si la labor de gobierno que ejerce y su toma de decisiones se rigen por las creencias en lo paranormal.
2. Exigir que los beneficiarios de esta actividad publicitaria cubran en su totalidad los gastos que pudieran haber causado al Ayuntamiento y a cualquier otra entidad pública.
3. Promover y realizar una actividad de igual o mayor alcance y difusión, con genuinos científicos, divulgadores, docentes e investigadores, que aborden la importancia del pensamiento racional en nuestra vida diaria y la necesidad de ser críticos con las afirmaciones extravagantes de todo tipo, y al mismo tiempo que informen al público de los mecanismos del engaño empleados por los vendedores de misterios, para ayudar a evitar que la ciudadanía caiga en los habituales engaños del ocultismo. Sería una oportunidad de presentar de manera entretenida datos claros acerca de las mentiras, engaños y falsedades del ocultismo en todas sus vertientes, los alcances del negocio de lo paranormal, y, en general, la crítica al oscurantismo anticientífico y su manipulación interesada de los hechos, crítica que sí ocultan y censuran los promotores del esoterismo más basto.
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Que les aproveche. Las jornadas de parapsicología, tabla oui-ja, astrología y demás quedan que ni pintadas (no lo digo por...) este año. En el fondo, el Quijote, la teoría de la Relatividad, Julio Verne y Hans Christian Andersen son gilipolleces pseudoculturales. ¡Bravo por la imaginación de los responsables del Ayuntamiento! Otro día les hablo de unas jornadas que se celebran en el municipio tinerfeño de La Matanza de Acentejo, que también recibieron su cartita, y no para los Reyes Magos, precisamente (aunque podrían haber sido invitados, dado el nivel de realidad de algunos de los temas tratados).
viernes, marzo 11, 2005
Noticia esperanzadora
Así titulaba hace algunos días el bioquímico y divulgador científico de la ULL José María Riol Cimas en la lista de distribución de correo electrónico Esceptican su comentario en torno a la noticia que difundió RNE-Radio1, en la que se aseguraba que el Ayuntamiento de Agüimes (Gran Canaria) denunciará ante los tribunales a aquellas cadenas de televisión locales que emitan programas de cartomancia y adivinación en general, y que cobran sus llamadas mediante líneas telefónicas 806 y similares.
Quizá sería conveniente poner entre interrogaciones el título de esta entrada, ya que desconocemos en este momento la auténtica razón de esa decisión del consistorio grancanario. Ojalá no se traté exclusivamente de una maniobra en pro de la buena imagen del ayuntamiento, y parta de una auténtica preocupación por la educación y el buen gusto televisivo, algo que desconocen las locales en la inmensa mayoría de los contenidos de la parrilla de programas. Al margen de ello, la imagen de ese ayuntamiento saldría beneficiada, sea o no esa su intención, o cualquier otra que me reservo para no parecer inoportunamente desconfiado. Esta denuncia también puede caer en saco roto: son conocidos los particulares condicionantes que deben producirse en el trato entre un desvergonzado adivinador y su cliente para que dé lugar a un delito punible. La ley presupone el conocimiento del escenario, la retórica y las buenas intenciones del experto tarotista por parte del cliente (lo cual es mucho suponer), y que éste acude movido por una decisión voluntaria, propia y en cierto modo racional (lo cual es suponer aún mucho más, hasta volver ridícula la interpretación de la normativa legal en este aspecto). En todo caso, me quedo, y nos quedamos otros escépticos canarios, creo, con la información en bruto: ese supuesto interés manifestado por denunciar la mierda televisiva astro-tarotista. Sería conveniente que otros municipios tomaran decisiones similares; por ejemplo, La Orotava, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, donde tenemos algunos ejemplos de aduladores del tarot, unos más entrados en carnes que otros, con el pelo más o menos teñido, aquel más bien joven y paradigmáticamente baboso en sus formas y dicción, todos más o menos frikies, y siempre con esa capacidad vomitiva, con ese efecto de lavativa mental, y con esa habilidad para disparar potencias de diez de gilipolleces por minuto.
También hay otra noticia verdaderamente esperanzadora: la aparición en el mercado editorial hispanoamericano de un nuevo libro de orientación escéptica sobre pseudociencias. Si en noviembre de 2004 fue Equipo Sirius de Madrid quien puso en las librerías españolas Ciencia y pseudociencias: realidades y mitos, ahora es la editorial portorriqueña Callejón, la que, de la mano del exdirector del radiotelescopio de Arecibo Daniel Altschuler, Joaquín Medín y Edwin Núñez ha comenzado a distribuir en todo el mercado hispano la obra Ciencia, pseudociencia y educación, prologada por un buen amigo de mihterioh de la siensia, el Dr. Carlos Álvarez, profesor de Psicología en la ULL.
Algunos de los temas tratados en el libro son: características del razonamiento pseudocientífico, construcción de hipótesis irrefutables, construcción de argumentos a partir de semejanzas espurias, acumulación cuantitativa de supuestas pruebas como sustituto de su calidad, tendencia a subestimar la probabilidad de las coincidencias, tendencia a percibir orden en arreglos aleatorios, propensión a ignorar pruebas desfavorables, propensión a descartar hipótesis alternativas, la Astrología como pseudociencia milenaria, la creencia en extraterrestres, etc.; es decir, un auténtico tratado sobre razonamiento magufo, una obra que deberían leer y estudiar la inmensa mayoría de los ufólogos, los criptozoólogos y el resto de la fauna pseudocientífica que pulula en las radios, televisiones y prensa de toda España.
El libro estará disponible próximamente en la librería Iberoamericana de Madrid. (91-429 35222), y también puede ser solicitado a Elizardo Martín edicionescallejon@yahoo.com Le deseo un excelente número de ventas, y que cunda en su labor educativa. Pero no va a ser esta la única novedad editorial escéptica a lo largo de este año. Estén atentos.
Y para qué les voy a contar más... Si quieren enterarse de la nueva trastada que el equipo de Tercer delirio, de la cadena SER, ha perpetrado, ahora en la persona de Ángel Carretero y su libro en el que hace papilla el caso de los extraterrestres de Conill (Cádiz), lean la nota que Gerardo García-Trío subió a Bajo el volcán, y así pasarán una tarde con humor y alegría de la vida. O asómbrense aquí del ofrecimiento que el mayor fan de James Randi, el sacapasta Uri Geller, ha hecho a la localidad inglesa de Carlisle para librarla de todo mal relacionado con un pedrusco encabronado. A mí, por hoy, no me queda más que tomarme un santateresacola.
Quizá sería conveniente poner entre interrogaciones el título de esta entrada, ya que desconocemos en este momento la auténtica razón de esa decisión del consistorio grancanario. Ojalá no se traté exclusivamente de una maniobra en pro de la buena imagen del ayuntamiento, y parta de una auténtica preocupación por la educación y el buen gusto televisivo, algo que desconocen las locales en la inmensa mayoría de los contenidos de la parrilla de programas. Al margen de ello, la imagen de ese ayuntamiento saldría beneficiada, sea o no esa su intención, o cualquier otra que me reservo para no parecer inoportunamente desconfiado. Esta denuncia también puede caer en saco roto: son conocidos los particulares condicionantes que deben producirse en el trato entre un desvergonzado adivinador y su cliente para que dé lugar a un delito punible. La ley presupone el conocimiento del escenario, la retórica y las buenas intenciones del experto tarotista por parte del cliente (lo cual es mucho suponer), y que éste acude movido por una decisión voluntaria, propia y en cierto modo racional (lo cual es suponer aún mucho más, hasta volver ridícula la interpretación de la normativa legal en este aspecto). En todo caso, me quedo, y nos quedamos otros escépticos canarios, creo, con la información en bruto: ese supuesto interés manifestado por denunciar la mierda televisiva astro-tarotista. Sería conveniente que otros municipios tomaran decisiones similares; por ejemplo, La Orotava, Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, donde tenemos algunos ejemplos de aduladores del tarot, unos más entrados en carnes que otros, con el pelo más o menos teñido, aquel más bien joven y paradigmáticamente baboso en sus formas y dicción, todos más o menos frikies, y siempre con esa capacidad vomitiva, con ese efecto de lavativa mental, y con esa habilidad para disparar potencias de diez de gilipolleces por minuto.
También hay otra noticia verdaderamente esperanzadora: la aparición en el mercado editorial hispanoamericano de un nuevo libro de orientación escéptica sobre pseudociencias. Si en noviembre de 2004 fue Equipo Sirius de Madrid quien puso en las librerías españolas Ciencia y pseudociencias: realidades y mitos, ahora es la editorial portorriqueña Callejón, la que, de la mano del exdirector del radiotelescopio de Arecibo Daniel Altschuler, Joaquín Medín y Edwin Núñez ha comenzado a distribuir en todo el mercado hispano la obra Ciencia, pseudociencia y educación, prologada por un buen amigo de mihterioh de la siensia, el Dr. Carlos Álvarez, profesor de Psicología en la ULL.
Algunos de los temas tratados en el libro son: características del razonamiento pseudocientífico, construcción de hipótesis irrefutables, construcción de argumentos a partir de semejanzas espurias, acumulación cuantitativa de supuestas pruebas como sustituto de su calidad, tendencia a subestimar la probabilidad de las coincidencias, tendencia a percibir orden en arreglos aleatorios, propensión a ignorar pruebas desfavorables, propensión a descartar hipótesis alternativas, la Astrología como pseudociencia milenaria, la creencia en extraterrestres, etc.; es decir, un auténtico tratado sobre razonamiento magufo, una obra que deberían leer y estudiar la inmensa mayoría de los ufólogos, los criptozoólogos y el resto de la fauna pseudocientífica que pulula en las radios, televisiones y prensa de toda España.
El libro estará disponible próximamente en la librería Iberoamericana de Madrid. (91-429 35222), y también puede ser solicitado a Elizardo Martín edicionescallejon@yahoo.com Le deseo un excelente número de ventas, y que cunda en su labor educativa. Pero no va a ser esta la única novedad editorial escéptica a lo largo de este año. Estén atentos.
Y para qué les voy a contar más... Si quieren enterarse de la nueva trastada que el equipo de Tercer delirio, de la cadena SER, ha perpetrado, ahora en la persona de Ángel Carretero y su libro en el que hace papilla el caso de los extraterrestres de Conill (Cádiz), lean la nota que Gerardo García-Trío subió a Bajo el volcán, y así pasarán una tarde con humor y alegría de la vida. O asómbrense aquí del ofrecimiento que el mayor fan de James Randi, el sacapasta Uri Geller, ha hecho a la localidad inglesa de Carlisle para librarla de todo mal relacionado con un pedrusco encabronado. A mí, por hoy, no me queda más que tomarme un santateresacola.
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