martes, febrero 01, 2005

Sostenella y no enmendalla

Ayer asistí a una conferencia que llevaba por título Planetas y Vida en el Universo, impartida por el Catedrático de Física Aplicada Agustín Sánchez Lavega, de la Escuela Superior de Ingenieros de Bilbao de la Universidad del País Vasco, en el Aula Maga de la Facultad de Física de la Universidad de La Laguna. Sánchez Lavega dirige un equipo de investigación que trabaja en distintos proyectos de ciencias planetarias. Actualmente es miembro del Consejo Asesor para la Exploración del Sistema Solar de la Agencia Espacial Europea y co-investigador de la misión espacial Venus Express. Durante su interesante exposición Sánchez Lavega recorrió con cierto detalle todos aquellos astros de nuestro sistema solar con cierta aptitud, si me permite el uso de este término un tanto inapropiado, para albergar alguna forma rudimentaria de vida: Venus, Marte, Europa y Titán, del que presentó las ya famosas imágenes de su superficie y de los ríos de hidrocarburos y metano que forman mares, a la manera del agua terrestre. En la última parte de su charla abordó las condiciones astronómicas y bioquímicas necesarias para la emergencia de la vida, y unas pocas pinceladas sobre SETI.

Este blog, como incluso hasta el más corto de los magufos puede adivinar, trata de mihterioh de la siensia, es decir, de manías, inventos, creencias, enigmas, "tradiciones" y otras pajas mentales difundidas por gente con el colmillo retorcido, desde el magufo de encabronamiento fácil (si siente que la ubre a la que está agarrado peligra) al más pasteloso de los alternativos disfrazado de cordero, hermanos todos ellos de sangre, palabra, y, a veces, de obra. El mihterio que quiero recordar aquí es el que citó ayer el Catedrático Sánchez Lavega: el famoso careto marciano, imagen demolida por la Mars Global Surveyor en su visita al planeta rojo en abril de 1998. El "conjunto arquitectónico", una falsa impresión producto de la menor capacidad de resolución de las cámaras de la nave Viking I en 1976, quedó reducido a formaciones geológicas naturales. Sin embargo, no he visto a nadie retractarse de sus opiniones anteriores, aseguró el conferenciante. Claro, ni lo verá nunca, porque el mundo magufo es una iglesia, y, como tal, mantiene un credo mínimo cerrado según el cual no puede retractarse de ninguno de los enigmas-enemas más suculentos y rentables. ¡Qué más que descubrir ruinas arquitectónicas o un centinela clarckiano deseaba la NASA!: ¡nada! Sin embargo, los creyentes acusan de conspiración y ocultamiento al organismo espacial norteamericano. Y los proponentes de la "cara" marciana se atrincheran en la irracionalidad, en el mismo surco irracional, sensacionalista y disparatado en el que llevan décadas los ufólogos y los paranormalistas. Algunos tendrían que dedicar el resto de sus vidas a hacer pública retractación de toda la basura que han publicado, proferido y ejecutado audiovisualmente. Sería su principal contribución a la educación pública.

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