jueves, marzo 23, 2006

Cripto bichos

El fin de semana pasado, antes de tener conocimiento del fallecimiento de Javier Corzo, había redactado estas líneas para el blog, que subo ahora. Quizá después de leerlas los cripto-buscadoresdeanimalesraros aprendan a distinguir entre lo que es aportar pruebas de un descubrimiento científico y lo que es la palabrería publicitaria a la búsqueda de compradores pre-convencidos.

Por cierto, el martes La Opinión de Tenerife se hizo eco nuevamente de la desaparición de Corzo, insertando una noticia con foto en su página 24. Reproduce unas palabras suyas: "... se mostraba interesado en la divulgación de la ciencia y, sobre todo, en tratar de que la irracionalidad y la superchería sean menos florecientes de lo que son en la actualidad [...] y en difundir el pensamiento crítico de verdad, basado en el análisis de los datos y no en el seguimiento de fervorosos de las beaterías semicientíficas de moda". ¿Entendido?

Hoy, en la tercera jornada del Curso Interdisciplinar del VEU de la ULL Ciencia y pseudociencias, el Rector presentará la charla que habría impartido Corzo sobre los transgénicos, y a continuación se pasará una entrevista grabada a Javier -precisamente sobre el tema de su charla- en el programa Autopista a la ciencia de Radio Campus, la emisora universitaria, todo ello como uno de los homenajes previstos al bioquímico fallecido. De ello se hizo eco ayer La opinión de Tenerife en su página 12.

Sin más, la entrada prometida.
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Los cripto - zoólogos son unas personas que sienten curiosidad por las cosas extrañas y raras del reino animal, más bien de los animalotes, es decir, nada de pequeños insectos, microcrustátecos o anélidos extraños hasta ahora desconocidos, no: cuanto más grandes mejor; un buen Yeti, un buen Moleke-Mbembe, un plesiosaurio imperecedero en un lago escocés... De gran tonelaje, vaya. Las minucias no venden, y la curiosidad desordenada sólo es capaz de enfocarse en lo muy grande, ya sea el rumor de un platillo volante estrellado en un desierto, una leyenda criptozooógica como las citadas, o los bloques de las pirámides egipcias elevados con la "fuerza del pensamiento" de los extraterrestres cabezones que le resolvieron la papeleta a los torpes egipcios. Al mismo tiempo, en ámbitos más académicos que la propaganda en papel cuché y los libros-basura al uso, se detecta desde hace ya bastante tiempo una disminución del tamaño en lo que respecta a las fuerzas psíquico-paranormales, como mostraron Broch y Charpak en su muy recomendable Conviértase en brujo, conviértase en sabio. La desmitificación científica de las supersticiones y los fenómenos paranormales (Ediciones B, Barcelona, 2003): de mover pesados objetos como grandes bloques de piedra en la antigüedad o moais pascuences se pasó a mover mesas y taburetes en el siglo XIX; y luego, a lo largo del siglo XX, dedales, pequeños motores, lápices e hilos; y por último, nos cuentan cosas sobre la micro-psicoquinesis. ¿Para cuándo la microcalifragilística cuántica?

Desgraciadamente, los cripto - zoólogos no han aportado prueba alguna con que sustanciar sus cripto afirmaciones, grandes y desmesuradas como un saurópodo de los que se esconden detrás de un tronco de bambú cuando un zoólogo pasa por sus inmediaciones para no ser descubierto por la ciencia malvada y cerrada de mollera, o de los que no quedan reflejados en película fotográfica porque al inútil criptopersonaje de turno se le quedó enganchada la gorra delante del objetivo de la cámara. Y es que, mientras no haya pruebas, sólo tenemos retórica, rumores y leyendas, y propensión a detectar "revoluciones paleontológicas" donde no hay más que cuentos populares.

¿Y qué pasa con el ADN? Pues pasa una cosa muy importante, por centrarme en este asunto y no citar detalles como las fotografías borrosas, las declaraciones contradictorias y vagas, el celo por ocultarse de estos especímenes, la educación que manifiestan a la hora de no dejar restos orgánicos que puedan delatarlos y otras muchas objeciones críticas que al buen criptozoólogo lo dejan completamente indiferente, como le ocurre a todo portador de una fe.

Los científicos desean fervientemente hallar nuevas especies. Para los zoólogos supone prestigio personal. Pero los requisitos para que un descubrimiento sea aceptado por la comunidad científica son importantes y nada fáciles: el autor del descubrimiento debe publicar un artículo sobre su hallazgo en una revista académica con sistema de arbitraje y debe existir un ejemplar de la especie depositado en un museo u organismo competente a la vista de todos los interesados, o bien un fragmento del organismo original, conformando lo que se denomina el holotipo. A ello hay que añadir en los últimos años las infalibles pruebas de ADN. ¿Dónde está el ADN de Nessie, del Bigfoot o del chupacabras?

Si se quieren enterar con mayor detalle de cómo se procede en la ciencia para dar a conocer hallazgos o publicar réplicas y comentarios, les recomiendo que se pasen por la charla del astrofísico Ramón García López en el Curso Ciencia y pseudociencias el próximo día 6 de abril a las 19:00 horas, La comunicación de los resultados científicos. Aprenderán a distinguir entre publicar y segregar paridas aptas sólo para el papel cuché multicolor que no pasan más filtro que la previsión de ventas.

La última novedad crítica en el campo de la criptozoología es Bigfoot Exposed: An Anthropologist Examines Americas´s Enduring Legend, un ensayo del antropólogo David J. Daegling del que Benjamin Radford publica una reseña en el antepenúltimo número de Skeptical Inquirer (Vol. 29, No 6, November/December 2005).
Daegling se refiere a la baja calidad de las "evidencias" existentes del bicho peludo antropomorfo, y expone las principales falacias de los abogados del Bigfoot, entre ellas la sobrevaloración de los testimonios, esa piedra contra la que tropiezan una vez tras otra los fabricantes de leyendas, las sospechosas huellas, la filmación Patterson (sobre la que el mismo Daegling publicó un clarificador artículo en SI, Vol. 23, No 3, May/June 1999 ) y la ausencia de parientes en el registro fósil. Al contrario que en otras áreas de investigación, el conocimiento de estos presuntos fenómenos o apariciones apenas ha mejorado en los últimos cincuenta años.



La obra fue declarada "mejor libro escéptico de criptozoología" en 2004 por la publicación The Anomalist, pero, con lógica, Radford se pregunta por la razón última de estas clasificaciones (escéptico y no escéptico): ¿acaso se puede ser no escéptico a la hora de tratar seriamente una de estas leyendas?, ¿o es que queremos convencer al público lector para que trague en ausencia de pruebas?

Por cierto, ¿podemos considerar al hombre del saco un espécimen criptozoológico? Probablemente, muchos niños llegaron a vislumbrarlo, y no existe la más mínimo indicio de su existencia, no hay fotos, ni descripciones concordantes, claras y precisas. ¿Qué?, ¿que eso es suficiente para descartarlo de la realidad como leyenda o simple creencia fomentada culturalmente?; hombre, no me joda: abra usted su mente y deje entrar las nuevas realidades alternativas, la conexión cósmica con el más allá. Vislumbre el envés de la trama (no me refiero al desvergonzado afán de lucro de los papanatas del misterio); enamórese de los enigmas socializados; sienta la magia y deje que sus neuronas sean agitadas por el viento facilón de los paranormaleríos aduladores de la condición humana; seleccione las "evidencias" que le interesan para construir su mundo personal autosuficiente; no deje que ningún crítico le venda la moto del examen implacable de sus inmediaciones vitales y de sus pajillas mentales; lea sólo devocionarios del misterio; adore a los soplagaitas del astral; sea un heterodoxo de pacotilla, un romántico de cartón piedra, un Werther de charanga y pandereta; créase todo lo que le cuenten, siempre y cuando encaje con sus esquemas previos y proceda de acrisolados divulgadores de la cultura paralela, de lo alternativo prefabricado, de la mitología ranciognóstica rediviva (o recidiva, más bien). En definitiva, créase lo que le digo porque lo digo yo, y basta, no lo ponga en duda; yo tengo un carisma y usted sabe que lo que digo es verdad, lo siente así, sabe en su intimidad que es así; nadie tiene que venir a cuestionar esta particular relación que hemos establecido entre usted (y otros quinientos millones) y yo, que soy el del carisma, no lo dude. Trague sin masticar, iníciese en las nuevas realidades, compre, compre, compre. No sea pesimista, ni crítico, ni se indigne cuando yo, el del carisma, tenga un mal momento y diga alguna gilipollez más grande de la cuenta (es decir, lo que esos malditos escépticos comeniños creen que es una chorrada estúpida); si no, ¿cuándo iría usted a comprar, comprar, comprar las exquisitas producciones salidas del magín de Coelho, de Chopra o de alguno de los misteriólogos españoles? Tenga fe y comulgue, coño! Dude un poco, pero no mucho. Dude cuando le quieran vender como nuevo un coche con los asientos rajados y con ruidos extraños, pero no cuando alguien le comunique que el chupacabras se merendó siete ovejas en las afueras de su pueblo, o cuando un tipo le cuente que viaja en el "astral" y ve cosas maravillosas. No se pase de listo...

Cripto saludos.

sábado, marzo 18, 2006

Javier Corzo

Tenía la intención de subir un comentario esta tarde a este blog y una mala noticia se interpone. Pero, curiosa y desgraciadamente, puedo conectar el tema del primero con la segunda. Alrededor de las 15:00 horas de hoy sábado me llegó, a través del correo electrónico del Curso Interdisciplinar Ciencia y pseudociencias (que empezó el jueves con 61 matriculados en el primer módulo y la felicitación pública del Rector) un comunicado de la Decana de la Facultad de Biología en el que informa del fallecimiento del Dr. Javier Corzo Varillas. Javier, además de bioquímico, era un escéptico duro, como de madera veteada y reforzada con acero, o como de acero adornado con madera de roble. Y castellano.

La criptozoología le hacía reír con frecuencia, y la gigantesca salida de madre de su colega de departamento Enrique Meléndez-Hevia, el de los polvos, le preocupó bastante (envidia, dicen los profesionales de la idiocia), porque eso de que un científico se salte a la torera todos los procedimientos de su profesión y se comporte como el magufo más magufo de Magufolandia molesta a cualquiera que esté preocupado por estas cosas. Fue uno de los más críticos con este disparate. Su última y necesaria contribución a este esperpéntico asunto se produjo el pasado miércoles día 15 en La Opinión de Tenerife, donde publicó una irónica carta en la que "felicitaba" al Instituto de Metabolismo Celular por proceder de manera tan aberrante. Vayan a este enlace y léanla. Es difícil concentrar semejante lluvia de críticas en tan poco espacio; ahí están los principales detalles de esta polvorienta historia.

Coincidí con Javier Corzo en varias ocasiones. La última fue hace unos meses en una cena junto a otros escépticos. Después de zamparnos unos cuantos niños crudos (plato preceptivo de todo buen crítico) en un restaurante camuflado de librería New Age pagado por Capitanía General de Canarias y el club de petanca de Chasna-Abona, nos comentó, al surgir en la conversación el tema de los cripto-animales (Bigfoot y resto de fauna imaginaria), sobre la existencia de los gusanos tubulares Riftia pachyptila que viven al lado de las fuentes hidrotermales submarinas del Océano Pacífico. Lamenté que, como suele ocurrir, ningún cripto los hallara, sino aburridos y oficialistas biólogos. "¡Dame fotos, dame pruebas de ellos", le dije. Algunos días después me envió varias instantáneas, que se pueden encontrar en este enlace y en este.

Estos gusanos eran casi unos desconocidos para la ciencia hasta que los investigadores del suelo marino descubrieron los humeros o fuentes hidrotermales en el Pacífico. Viven a más de dos kilómetros de profundidad y a altísimas temperaturas, y pueden crecer hasta los tres metros de longitud. Carecen de boca e intestinos. No dependen de la energía solar para subsistir: millones de bacterias localizadas en su interior producen la energía que necesitan, obteniéndola del sulfuro de hidrógeno del agua, un veneno para cualquier especie "normal", excepto para esas bacterias simbióticas que transforman el sulfuro en comidita para el gusano, gracias a sus enzimas. Diversas especies de artrópodos y bivalvos proliferan en sus inmediaciones. Es fácil imaginar, por otra parte, la relevancia astrobiológica de este descubrimiento.

Los investigadores se preguntaron cómo entraban en su interior las bacterias al carecer de aberturas alimenticias. Descubrieron que durante sus primeras etapas vitales sí tienen boca e intestinos -estadio que aprovechan las bacterias para penetrar- y que luego, al crecer, ¡los pierden!

¿Le parecerán poco extraños a los criptos semejantes bichos. Claro, sólo quieren Yetis, Nessies y otros seres de gran tonelaje, de los que inutilizan las cámaras fotográficas o convierten en soberanos torpes al fotógrafo más experto en cuanto aparecen; así salen siempre borrosas las tomas (si las hay), como si de platillos volantes se tratara.

En otra ocasión Javier me habló, un poco en secreto -como se hablan estas cosas-, de un ejemplar criptozoólogico que nuestros inútiles criptozoólogos locales no habían detectado: la chuchanga gigante de Buenavista, aquí, en la isla tinerfeña. Según me dijo, él tuvo oportunidad de verla fugazmente en una ocasión, y era enorme, viscosa y lovecraftiana, y con una mala leche considerable, amante de tragarse enteros perros, conejos, cabras y chupacabras (en particular a estos últimos, a los que no soporta). También, en ocasiones, le da por destrozar las plataneras del norte de la isla.

Este año Javier Corzo, que era un magnífico conferenciante, no dará sus dos atractivas e interesantes charlas en el Curso Ciencia y pseudociencias de la ULL, Transgénicos: ciencia y opinión pública y El fraude en la ciencia: un toque de autocrítica, pero toda la divulgación científica y toda la caña escéptica que demos irá dedicada a él. Descanse en paz.

miércoles, marzo 08, 2006

Ciencia y pseudociencias

Otro año más; y van seis. Sexto año consecutivo que la Universidad de La Laguna acoge, en el marco de los Cursos de Extensión Universitaria y dentro de la oferta oficial de créditos de libre elección, un curso sobre algunos de los temas que más nos preocupan a los escépticos y de los que se nutren los vendedores de misterios, "alternativos" y pseudocientíficos en general.

Ciencia y pseudociencias es el nombre de esta iniciativa pionera en España y de momento única. Este año su director es el Dr. en Derecho Luis Javier Capote, sí, el que tiene a bien, si es menester, remitirnos a todos los suscriptores mensualmente el escéptico digital. En la web del Curso pueden acceder a los contenidos de los dos módulos en los que, como en ocasiones anteriores se divide, así como a un resumen de cada conferencia junto a una selección bibliográfica. En este enlace disponen de una presentación ppt del Curso con su historia.



El próximo día 16, a las 17:00 horas, tendrá lugar la inauguración en la sala de audiovisuales de la Facultad de Psicología de la ULL (Campus de Guajara), a la que asistirá el Rector. Los matriculados pueden proceder de cualquier facultad o centro de estudios de la ULL, o incluso ser externos a la propia universidad lagunera.

Además de a los más básicos conceptos de diversas disciplinas y teorías científicas contemporáneas, el Curso está dedicado a una visión escéptica y crítica de las más destacadas creencias y pseudociencias e irracionales contemporáneas. A la teoría de la evolución, la historia del descubrimiento del ADN, la clonación, la mecánica cuántica, el origen del Universo y la ecología, entre otros asuntos, seguirán temas como las experiencias psicológicas cercanas a la muerte (lo que algunos charlatanes llaman "viaje astral"); los "adivinadores"; el fraude en la ciencia (con el importante y vergonzoso ejemplo polvoriento que estos meses invade la isla, como una calima sahariana adelgazante; las pirámides de Güímar, la superstición astrológica; el diseño inteligente y una mesa redonda sobre homeopatía y otras hierbas, en la que estarán presentes nuestros invitados peninsulares. Precisamente éstos se ocuparán individualmente de interesantes aspectos pseudocientíficos. Fernando L. Frías Sánchez, presidente del Círculo Escéptico, tratará de la moda pseudohistórica y pseudoarqueológica y sus falsarios en una charla bautizada con el divertido nombre de El enigma secreto del código templario de los merovingios: el auge de la pseudoliteratura pseudohistórica. Por su parte Javier Armentia, director ejecutivo de ARP-SAPC, volverá a revisar los principales efectos especiales católicos con que se intenta sorprender y acojonar a la feligresía más impresionable. El título de su charla tampoco tiene desperdicio: De la Sábana Santa a los iconos sangrantes. Historia del cristianismo paranormal. Y Manuel Toharia, Director del Museo de la Ciencia "Príncipe Felipe", nos aportará divertidas anécdotas de su relación con el mundo magufo, entre otras cosas, en Aventuras y desventuras de un periodista científico. A mí me toca, como otros años, destripar un poco el mito de los platillos volantes y la historia de Paranormalandia. Lo siento, amiguitos magufitos y credulazos mágico-alternativos, pero es mi obligación.

Los más populares charlatanes de Ovnilandia y Paranormalandia siempre han pretendido disfrazar sus disparatadas teorías o afirmaciones con ropajes científicos, o exponer sus imaginaciones y fumadas en foros académicos. Uno de sus lamentos tradicionales ha sido "!quiero que la ciencia investigue este tema!", materia que habitualmente consiste en alguna manía personal o en simples desparrames ideológicos. La Universidad de La Laguna lleva cinco años difundiendo el escepticismo entre centenares de alumnos, pero el maguferío calla como un zorro y mira para otro lado. En realidad, no le interesa que se sepa que sus explotaciones y negocietes son objeto de escrutinio escéptico en un foro universitario.