viernes, abril 04, 2008

Heterodoxos

Una característica fundamental de los cultivadores de majaderías ocultistas mediáticas (apariciones, teleplastias, premoniciones, videncias, psicofonías, islas misteriosas y resto de dogmas inamovibles) es la de disfrazarse siempre que pueden de científicos, y además, si son lo suficientemente fantasmas, de científicos de vanguardia. Pero normalmente les basta que ser tomados por científicos a secas; por tal motivo, se enfundan un chaleco multibolsillos, adoptan una pose que hace las delicias de los habilidosos en la lectura en frío y, a veces, emplean un ridículo lenguaje cientifista (cuando en realidad son periodistas o aficionados que prefieren fabricarse una realidad alternativa antes que demostrar con pruebas alguna de las paridas que sueltan cada semana). Pero la ciencia es muy exigente: no vale con el primer chispazo neuronal que a un misteriófilo se le produce después de exprimirse la mollera media hora, sopesando cómo engatusar a los cráneos cuyo cerebro anda en busca y captura. Realmente, hay una alta probabilidad de que esta ocurrencia sea un plagio, un montón de chorradas de campeonato o un chiste involuntario.

En el caso que aquí considero, se trata de un chiste involuntario, porque ya me dirán ustedes si no es para partirse de risa que unos periodistas especializados en paranormaleces se premien a sí mismos, o los premien, o lo que sea por ser representantes del "pensamiento heterodoxo".

Benito Arias Montano, el humanista del siglo XVI que han usado para bautizar esos premios, estaría revolviéndose en tu tumba si pudiese, pero ni él nadie puede revolverse ni su tumba ni en parte alguna una vez fallecido. Somos la gente de carne y hueso los que podemos revolvernos en este trozo de tierra esférica. Los premios que llevan su nombre pretenden reconocer "el rigor en el estudio y difusión del pensamiento iconoclasta" (sic). Toma ya.

Ahora no quieren hacer ciencia, ni reclaman a quienes la practican un hueco para representar su teatrillo (me da absolutamente igual que a los saraos paranormales acudan 900.000 millones de personas, si existieran, o el doble); ahora son "heterodoxos". Y va el Ayuntamiento de Valladolid y el Corte Inglés, entre otros, y se lo cree. O hace que se lo cree. Ya se sabe que por la pasta o la figuración algunos fingen creer que el hombre no estuvo en la Luna, que la homeopatía cura algo o que Brian Weiss regresa a sus corderitos-pacientes a otras vidas.

Ese mundillo de remiendos y fruslerías no es heterodoxo ni iconoclasta: está absolutamente normalizado, cuadriculado y acartonado. Es dogmático y ortodoxo en su falsedad repetida una y mil veces, inmune a lo que los creyentes consideran herejía e incapaz de evolucionar en dirección alguna, eternamente dando vueltas en torno a las mismas cosas y casos, a las mismas afirmaciones repetidas hasta la saciedad, en el que cada ejemplo nuevo no puede cumplir otra función que la de sumarse al carro implícito de la creencia grabada a fuego. Es un discurso pobre que va directo a las tripas, juega constantemente con las emociones alimentándolas sin más, sin capacidad para cuestionar ninguno de los lugares comunes heredados décadas atrás. Así que sólo la ausencia de vergüenza y una dosis concentrada de cinismo vendedor de motos puede permitir a los ultra-ortodoxos del misterio de saldo auto-calificarse de heterodoxos.

El acto se abrió con

... un informativo hablando del aterrizaje del OVNI de Voronezh (entonces URSS), durante el 89

Eso es, el fraude infantil de Voronezh (27/9/89), ni aterrizaje, ni rayos desintegradores, ni robots, ni pepinillos en vinagre: una invención infantil influida por cómics, la naciente tolerancia informativa de la ex-URSS y la sorpresa causada en algunos países occidentales como España. Los niños se lo debieron pasar en grande. No han sido los únicos.

El comentarista dice:

No cabía un alma... Aunque tratándose del premio que nos convocaba, acaso hubiera decenas de "entes" incorpóreos

Sí, de los que no hacen pipí ni caca...

¿"Pensamiento alternativo" el de Jiménez del Oso?; no: ortodoxia del mercadeo paranormalista. Durante décadas. Como sus continuadores.

Heterodoxos fueron Tales y Darwin; heterodoxos fueron el Maestro Eckhart y Einstein; heterodoxos fueron Galileo y Wagner; pero no son heterodoxos quienes se limitan interesadamente a perpetuar pseudo-misterios que ya eran viejísimos en los años 60 del siglo pasado, y lo hacen sin atreverse a cambiar una coma, sin tener la valentía de cuestionar lo más mínimo la versión estándar (como no sea para añadir adornos y detalles previamente inexistentes), anquilosada y reseca después de que haya sido exprimida por los discípulos de los discípulos de algún blavatskyano, con un miedo considerable a ser amonestados en la trastienda por los pastores de la ortodoxia del más allá enigmático, excepto honrosas excepciones.

Esto es lo que significa ser falsamente heterodoxo al principio de esta centuria: representar un papel, juntar letras en papel cuché que dan vergüenza ajena, ir de flor en flor sin preguntarse por la composición química del néctar de ninguna, pretender convertir la ignorancia en iconoclasia e ir por la vida de falso libertario cuando en realidad amas hasta la locura la cadena que te ata como un Sísifo a la piedra del beneficio económico, criterio único y exclusivo de la empresa de comunicación para la que trapaceas la realidad, empresa a la que, además, las auténticas heterodoxias e iconoclasias le importan una boñiga de caballo.

2 comentarios:

Iván dijo...

Mas claro agua, PLAS PLAS PLAS, chapó

Anónimo dijo...

y dale! casi de acuerdo en todo, excepto en lo de la homeopatia tío que he salvado docenas de chavales de las consecuencias de las fiebres mal cuidadas con una simple toma de belladona o ferrum o dulcamara o etc