martes, noviembre 01, 2011

Ovnis en Crónicas

El espacio Crónicas, del canal 24 horas de Televisión Española, dedicó un programa a los ovnis el pasado domingo día 30 con el título Expediente OVNI.

La cosa empezó en tono surrealista, con el contactado Grifol desbarrando en Montserrat (un lugar medio clásico de la platillología más friki) una noche de día 11, como siempre. "La doble manifestación de los ovnis sobre esta montaña", dice. Va sobradísimo, tan más allá de la lógica y la sensatez, le importa todo tanto un carajo, que no se cuida lo más mínimo de hablar con cierta propiedad, con cierto disimulo. Ni sonríe ni se inmuta, pero le dio "un hervor en la sangre" cuando empezó a ver platillos. "Si sois vosotros hacedme un bamboleo, y salgo de dudas", cuenta que le dijo a los seres de arriba. Y se le apareció Julio Iglesias cantando.

Ya reunido con el personal para ver las estrellas fugaces que al azar cruzan por allí y visto que aquella noche no hubo suerte, declara: "Si no nos lo otorgan [el ver las naves] que lo aceptemos sin ninguna inquina porque los de arriba aplican su superior criterio". Y todo el mundo a su casa, que la virtud está en el término medio, que no te puedes pegar horas de alerta porque te puedes empachar. Otro dice que lo importante es "lo que se percibe interiormente y que la montaña de Montserrat es mágica". Bueno, estas simplezas ya las decía hace décadas Francisco Padrón de Las Cañadas del Teide, que también veía platillos, naves y seres a mogollón.

El programa presenta ahora a uno de los creativos que diseñaron las campañas publicitarias en las que aparecían platillos volantes hace algún tiempo. Habla de "creatividad social", porque la gente quiere participar en sus montajes. Es decir, identifica a la remanguillé el revuelo de crédulos y cachondos mentales con me quieren ayudar en mi campaña para ganar dinero. Bueno, es una forma como cualquier otra de colgarse una medalla, porque, probablemente, el citado no leyó las amargas quejas de los creyentes en visitas de marcianos que lamentaron la manipulación una vez se destapó (hasta entonces habían especulado y tragado a espuertas). Algo tan nítido, tan real, resultó ser un trucazo de ordenador. ¿No se enteró usted de los berrinches, señor publicitario? ¿Y las risas de los escépticos tampoco las oyó, antes y después de descubrirse el pastel? Seguramente a usted este escenario le parece el idóneo para vender su producto, pero no parece muy apropiado llamarlo "creatividad social" porque el target no resultó ser gente que "ha querido difundir la campaña", aunque el revuelo y el engorde de la cuenta corriente de la empresa le parezca "maravilloso", claro. En cualquier caso, le animo a que vuelva a idear otra campaña similar. En mi opinión, su idea es estupenda como experimento social porque vemos cómo la más desbocada credulidad se desparrama antes de cualquier atisbo de duda o paciencia previa a un análisis de las imágenes.

A continuación, la jefa del satélite NMM Newton de ESA, el astrofísico Telmo Fernández de Castro y Ricardo Amils, del CAB, resumieron brevemente sus líneas de investigación científica. Realmente, no sé muy bien qué pintan estas personas en un documental sobre ovnis, al igual que, más adelante, el divulgador científico Ismael Pérez hablando de SETI. Ninguno de los cuatro habló de ovnis ni platillos volantes. Hablaron de ciencia, de telescopios, de exoplanetas y de la posibilidad de vida extraterrestre, cosas que, desde un punto de vista etic, no tienen absolutamente nada que ver con los ovnis (sí desde un punto de vista emic, pero éste no es el que adoptan los científicos) así que todo esto no crea más que confusión entre los televidentes poco avezados. Cuando menos, habrá servido para comparar a gente formada con gandules intelectuales del contacto y del platillo posado.

Sin solución de continuidad, saltamos de nuevo a los ovnis. Mal, aunque interviene sobre la marcha el catedrático de sociología de la UCM Fermín Bouza, que dice que los ovnis son un mito técnico, un prodigio técnico que viola las leyes de la física y la química (Bouza se pone en el lugar de la creencia). Supongo que el seguidor de a pie no se enteró de la misa la mitad porque la gente de letras dice unas cosas muy raras.

Julían Rodríguez Bustamante, piloto protagonista del caso de 170968 en la aerovía Tenerife-Gran Canaria, nos cuenta que vio una cosa muy extraña, "que se hacía más grande al acercarse", pero probablemente no vio más que un bólido, por mucho que a él la diera la impresión de que "se paró de repente". Recuerden: los testimonios no son prueba de nada, nada más que de una percepción filtrada por los ojos, el nervio óptico, el cerebro, el recuerdo, las palabras y la circunstancia social de comunicación. Nada menos.

Sobre el caso Manises, que entra en escena a continuación, es conveniente leer este enlace , este y este. Y esperar a que aparezca, donde sea y como sea, una segunda edición actualizada del libro de Juan Antonio Fernández Peris El expediente Manises. Juan Antonio, que sale brevemente en el documental y le cortaron todo un resumen del caso, debería echarle un vistazo al vídeo y contrastar estas nuevas declaraciones de Tomás y de Morlán con las que han hecho en otras ocasiones, por si hay algo que le llame la atención. Es una posibilidad como cualquier otra. No es la primera vez que la gente cambia sus declaraciones inconscientemente, añade detalles, adorna, embellece o introduce giros significativos en su discurso que deben ser tenidos en cuenta por cualquier crítico, por cualquiera que no pretenda hacer pasar el testimonio oral por pruebas de algo, que ya sabemos, repito, que no lo es; pero hay gente desinformada que se lo cree porque los farsantes de la platillología no han tenido el interés de desasnarlos. También deben tener en cuenta los interesados que, aunque el Ejército del Aire calificara a los pilotos y otros profesionales del aire de "testigos de clase A" esto no quiere decir que no puedan malinterpretar un estímulo luminoso, ni que no se pongan nerviosos, ni que no tengan ideas preconcebidas, ni que no se dejen influir por pseudoperiodistas del misterio, ni que su memoria no reconstruya y reinterprete lo vivido, sino que se confía en gente de la casa, nada más. Y lo demás, lo que importa, nos lo cuanta cualquier manual de psicología de la percepción, libros que son tabú para cualquier reportero del cuento ufoparanormal.

V. J. Ballester Olmos, previa cinematográfica entrada en la biblioteca del Cuartel General del Aire en Madrid, hace un resumen de la desclasificación de los papeles sobre ovnis del EA. Yo ya lo conocía, pero la inmensa mayoría seguro que no. Y si no lo sabían es porque les han engañado por acción u omisión. La intervención de Ballester Olmos es el núcleo duro del programa, uno de los únicos, junto con Fernández Peris y los testigos, que no desentona, porque habla de lo que específicamente trata el programa según su título, aunque se centra en uno de sus aspectos posibles. Pero es que ese aspecto en el que se centra es uno muy relevante, uno de los tópicos clásicos de Ovnilandia. Sabe de lo que habla y no le vende motos al televidente.

José Luis Tajada nos cuenta su película sobre yacimientos arqueológicos en Castilla-La Mancha que avalan la hipótesis de que estas manifestaciones hayan sido interpretadas de manera religiosa, ferromagnética o climática. No sabemos, pero algo misterioso y extraño sí está sucediendo aquí. Que quede constancia. Y también de un pinar por el que pasa una ortotenia. Y de una cortina de plástico o de agua de dos metros que cae del cielo y que difumina el espacio y absorbe el sonido.

La curandera de Hellín. ¡La curandera de Hellín! Pensarán ustedes qué demonios tiene que ver un personaje de estos con un programa sobre ovnis, previo paso por un lugar con energías telúricas y con mucho poder. Pues resulta que un ¿ufólogo? local que se llama José Antonio Iniesta dice que por allí se ven muchos ovnis, que es una zona caliente de avistamientos (está el mundo y después Hellín), que hay muchas energías y naves nodriza y bolas luminosas que la gente ve desde sus balcones, y que quizá por todas esas energías variadas hay tantos curanderos en la zona. ¿No será porque en la zona hay mucha ignorancia y credulidad respecto a estos matasanos? Aparece entonces una señora de estas sobando a un chico al que le curó la depresión. El programa en este momento pega un bajón tremendo. Ni siquiera televisivamente se justifica el dar paso al chiringuito de una curandera cuando se está hablando de platillos volantes solo porque al ¿ufólogo? de turno se le ocurrió citar esa relación entre platillos, energías y charlatanes varios de la salud.

En mi opinión, el programa está mejor de lo que esperaba, a pesar de sus graves defectos. Si tenemos en cuenta que, casi por obligación, en un producto televisivo sobre ovnis hay que dejar que algún contactado nos cuente un chorro de majaderías y haga el ridículo con la misma pose que otros pegan un pase de pecho a un toro, y que siempre te aparecerá algún descubridor de la pólvora en forma de ortotenias, seres, miedos y otras cosicas del más allá, nos queda un producto pasable, con una buena presencia de voces sensatas (incluso los científicos de la ESA y del CAB, aunque no tengan que estar en ese programa, contribuyen indirectamente a la sensatez y a la crítica del presupuesto básico del mito: ovni = naves ET) y ajenas al mercadeo, hoy venido a menos, del platillismo nacional.

3 comentarios:

Ismael Pérez Fernández dijo...

Hola, a mi encorcheto me llamaron para hablar debida extraterrestre y sobre el proyecto SETI. En teoría el programa era sobre vida extraterrestre. Luego una vez allí hablando con los periodista vi que habían estado con geste que busca ovnis y esas cosas así que durante la entrevista también hable sobre el fenómeno ovni desde un punto de vista escéptico, pero como has podido comprobar de eso no pusieron nada.

En fin, el programa fue un mejunje, donde se mezclo todo como si todo fuera igual de valido, lamentable.

Ricardo Campo Pérez dijo...

Es lo de siempre. Pero yo a veces me quejo "por vicio", porque no se puede pretender que lo hagan de otra forma. Los periodistas no tiene ni idea, pero en cambio les parece divertido y atrayente para el espectador sacar a una serie de personajes que dan vergüenza ajena y empatarlos con científicos y las raras avis ufológicas de Ballester y Fernández en esta ocasión.

Ese mejunje está en los genes del mito desde sus inicios en los años 40 del siglo pasado.

Raúl Moscoso dijo...

Expediente OVNI fue efectivamente una basura de programa de televisión, conforme se nos tiene acostumbrados a los televidentes, pasen los años que pasen.
Y es que mientras los medios de comunicación sean dirigidos por periodistas que según su criterio sensacionalista disponen, esquematizan, revisan, recortan, recomponen y comentan material a su aire, poco se puede hacer en pro del conocimiento de orientación científica de esos eventos.
Habrá que esperar a otro año más, quizá, en que se de opción como es debido a filósofos, pensadores e investigadores rigurosos del fenómeno OVNI, para así arrojar un poco de luz hacia los televidentes que buscan conocimiento sobre el tema. Saludos.