En una edición en castellano de El origen de las especies (EDAF, Madrid, 1980)se lee:
Este libro tiene por misión poner al descubierto el origen de las especies, que es tanto como decir el origen de la vida sobre nuestro planeta.
Las teorías y pruebas que expuso Darwin en El origen de las especies han sido un aporte definitivo para la comprensión de la naturaleza, y constituyeron en su época un escándalo para quienes se negaban a aceptar la realidad. Sepa el lector que el libro que tiene en sus manos le descubrirá cómo actúan los procesos reales de la evolución. La obra de Darwin fue escrita para destruir los muchos tabúes que pretendían explicar nebulosamente aquello que ya estaba escrito de manera indeleble en los extractos de la naturaleza.
Odio la fanfarronería, odio la impostura, odio la superstición, odio la mentira y odio toda clase de tipos miserables y embaucadores, que son muchísimos, como sabes. Luciano de Samósata (s. II)
jueves, febrero 12, 2009
sábado, febrero 07, 2009
Vida en el universo y otro éxito de la criptozoología
Desde Argentina Carlos Adrían Quintana (El Marplatense Escéptico) se hace eco de Vida en el universo. Del mito a la ciencia (ah, ¡y gracias por un intercambio bibliográfico reciente!).
Y aprovecho para recomendarles visitar *Bajo el volcán*, donde Gerardo García Trío nos recuerda un éxito histórico de la criptozoología, la zoología para la que el sentido común es un críptido, y lo buscan sin encontrarlo jamás. En los comentarios de la entrada recomiendan este blog, de visita indispensable para todos los buscadores de bicharracos imaginarios.
Y aprovecho para recomendarles visitar *Bajo el volcán*, donde Gerardo García Trío nos recuerda un éxito histórico de la criptozoología, la zoología para la que el sentido común es un críptido, y lo buscan sin encontrarlo jamás. En los comentarios de la entrada recomiendan este blog, de visita indispensable para todos los buscadores de bicharracos imaginarios.
jueves, febrero 05, 2009
Entrevista en Galaxias y centellas
Galaxias y cetellas es un nuevo programa de radio de Radio La Autonómica y el Museo de la Ciencia y el Cosmos de La Laguna (Tenerife). En la web del programa está en el enlace para descargar el último programa (Vida extraterrestre), en el que intervine para hablar un poco de Vida en el universo. Del mito a la ciencia y de los platillacos volantes.
miércoles, febrero 04, 2009
Aspectos psicológicos de la experiencia contactista
Un interesante artículo, que pueden leer íntegro en este enlace, sobre el mito del contacto con extraterrestres. Aparece en el número de noviembre-diciembre de 2008 (vol. 44, n°10) de la revista Cortex . Se trata de un número especial dedicado a la Neuropsychology of Paranormal Experiences and Beliefs:
Psychological aspects of the alien contact experience.
French CC, Santomauro J, Hamilton V, Fox R, Thalbourne MA.
Anomalistic Psychology Research Unit, Department of Psychology,
Goldsmiths College, University of London, London, UK.
c.french@gold.ac.uk
La investigación previa muestra que la gente que informa de haber tenido contacto con alienígenas, conocidos como experiencers (contactados), parecen tener perfiles psicológicos distintos a los de grupos de control. Muestran altos niveles de disociatividad, absorción, creencias y experiencias paranormales, y, posiblemente, tendencia a fantasear. También parecen mostrar gran susceptibilidad a las falsas memorias, según se desprende de la técnica Deese/Roediger-McDermott. El presente estudio muestra un intento de replicar los hallazgos previos, y valora la tendencia a alucinar y a informar de experiencias de parálisis del sueño en una muestra de 19 experiencers británicos; incluye una muestra de control coincidente en edad y sexo. Se encontró que los experiencers muestran altos índices de disociatividad, absorción, creencias paranormales, experiencias paranormales, declaran tener habilidades psíquicas, tendencia a la fantasía, tendencia a alucinar e informan de haber experimentado parálisis del sueño. No se hallaron diferencias significativas respecto a la susceptibilidad a las falsas memorias. Las implicaciones de estos resultados son discutidas y se ofrecen sugerencias para futuras líneas de investigación.
Psychological aspects of the alien contact experience.
French CC, Santomauro J, Hamilton V, Fox R, Thalbourne MA.
Anomalistic Psychology Research Unit, Department of Psychology,
Goldsmiths College, University of London, London, UK.
c.french@gold.ac.uk
La investigación previa muestra que la gente que informa de haber tenido contacto con alienígenas, conocidos como experiencers (contactados), parecen tener perfiles psicológicos distintos a los de grupos de control. Muestran altos niveles de disociatividad, absorción, creencias y experiencias paranormales, y, posiblemente, tendencia a fantasear. También parecen mostrar gran susceptibilidad a las falsas memorias, según se desprende de la técnica Deese/Roediger-McDermott. El presente estudio muestra un intento de replicar los hallazgos previos, y valora la tendencia a alucinar y a informar de experiencias de parálisis del sueño en una muestra de 19 experiencers británicos; incluye una muestra de control coincidente en edad y sexo. Se encontró que los experiencers muestran altos índices de disociatividad, absorción, creencias paranormales, experiencias paranormales, declaran tener habilidades psíquicas, tendencia a la fantasía, tendencia a alucinar e informan de haber experimentado parálisis del sueño. No se hallaron diferencias significativas respecto a la susceptibilidad a las falsas memorias. Las implicaciones de estos resultados son discutidas y se ofrecen sugerencias para futuras líneas de investigación.
domingo, febrero 01, 2009
miércoles, enero 28, 2009
Entrevista en Punto Radio
Una nueva entrevista en Punto Radio sobre Vida en el universo. Del mito a la ciencia, junto a Luis Alfonso Gámez. Está dividida en dos partes:
Primera (a partir del minuto 7) y
segunda (continuación, hasta el minuto 8:14).
Primera (a partir del minuto 7) y
segunda (continuación, hasta el minuto 8:14).
viernes, enero 16, 2009
Entrevista en en blog de Radio Campus
Otra entrevista sobre Vida en el universo. Del mito a la ciencia, en este caso para el blog de la emisora universitaria Radio Campus, de la Universidad de La Laguna (será reproducida en el número 4 de este año de el escéptico digital).
jueves, enero 15, 2009
Entrevista en Crónicas del misterio
Ayer, en el programa radiofónico Crónicas del misterio (Puerto de la Cruz, Tenerife) su presentador Alfonso Ferrer me hizo una entrevista con motivo de la publicación de Vida en el universo. Del mito a la ciencia. Ahí les dejo el enlace al archivo sonoro.
Año Darwin en Bilbao
Copipegado de aquí. Más información en el mismo enlace.
Los actos tendrán lugar en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta (c/ Bidebarrieta, 4; Bilbao)
El programa de ciclo Celebrando la evolución. 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin es el siguiente:
Jueves, 5 de febrero; 19.30 horas: ¿Wallace 'versus' Darwin?, por Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto Atapuerca y director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.
Jueves, 12 de febrero; 19.30 horas: Darwin y el 'diseño inteligente': creacionismo, cristianismo y evolución, por Francisco J. Ayala, titular de la cátedra Donald Bren de Ciencias Biológicas y profesor de Filosofía de la Universidad de California.
Jueves, 19 de febrero; 19.30 horas: Evolución bajo dominio humano en el reino vegetal, por Pilar Carbonero, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid.
Miércoles, 25 de febrero; 19.30 horas: Charles Darwin: su obra y su mundo, por José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid.
Los actos tendrán lugar en el salón de actos de la Biblioteca de Bidebarrieta (c/ Bidebarrieta, 4; Bilbao)
El programa de ciclo Celebrando la evolución. 200 aniversario del nacimiento de Charles Darwin es el siguiente:
Jueves, 5 de febrero; 19.30 horas: ¿Wallace 'versus' Darwin?, por Juan Luis Arsuaga, codirector del proyecto Atapuerca y director del Centro UCM-ISCIII de Evolución y Comportamiento Humanos.
Jueves, 12 de febrero; 19.30 horas: Darwin y el 'diseño inteligente': creacionismo, cristianismo y evolución, por Francisco J. Ayala, titular de la cátedra Donald Bren de Ciencias Biológicas y profesor de Filosofía de la Universidad de California.
Jueves, 19 de febrero; 19.30 horas: Evolución bajo dominio humano en el reino vegetal, por Pilar Carbonero, catedrática de Bioquímica y Biología Molecular de la Escuela Superior de Ingenieros Agrónomos de la Universidad Politécnica de Madrid.
Miércoles, 25 de febrero; 19.30 horas: Charles Darwin: su obra y su mundo, por José Manuel Sánchez Ron, catedrático de Historia de la Ciencia de la Universidad Autónoma de Madrid.
martes, enero 13, 2009
Nuevo libro de Robert L. Park, Muy interesante y entrevista a García-Valiño
Tres breves referencias críticas que conviene divulgar.
Robert L. Park es conocido en España, en particular, por la edición en nuestro idioma de Vodoo Science, Ciencia o vudú, que no es lo mismo, pero parecido.
Bueno, pues ahora acaba de aparecer en Princeton University Press una nueva obra de este físico y crítico del pensamiento mágico Superstition. Belief in the Age of Science.

En este enlace se informa al interesado del contenido del libro:
----------
Desde rezar cuando se va a embarcar en un avión a explorar las vidas pasadas mediante la hipnosis, ¿ha aumentado la superstición su presencia en nuestra cultura contemporánea? Robert Park, el autor del éxito de ventas Voodoo Science, así lo asegura. En Superstition, Park se pregunta por qué la gente sigue manteniendo convicciones supersticiosas aun después de que la ciencia ha mostrado que carecen de fundamento. El libro se ocupa de las creencias sobrenaturales, desde la religión a la vida en el más allá pasando por el espiritualismo de la New Age y las afirmaciones de las terapéuticas fideístas. Examina recientes controversias y llega a la conclusión de que la ciencia es el único camino que tenemos para entender el mundo.
Park se alinea con las fuerzas de la razón en un mundo en el que la superstición permanece y, se teme, progresa. Capítulo a capítulo, explica cómo la gente confunde fácilmente ciencia y pseudociencia. Discute la parapsicología, la homeopatía y la acupuntura; se pregunta por la existencia del alma, los fundamentos del diseño inteligente y el poder de la oración; también busca evidencias de la reencarnación y de la proyección astral y desafía la idea de cielo. A lo largo del libro demuestra en qué medida la fe ciega y su confianza en fenómenos y remedios sospechosos están manipuladas por intereses políticos. Park muestra que la ciencia prevalece cuando la gente deja de engañarse. De lectura obligada y precisa, Superstition no toma rehenes en su provocativa búsqueda. Arroja luz sobre algunos temas muy sensibles -Park diría científicamente dudosos- así que seguro que causará discusión y controversia.
Que no se haga esperar demasiado su traducción al español.
--------------
La revista Muy Interesante dedica, como tiene por buena costumbre de vez en cuando, un artículo en su actual número (332) de enero de 2009 a desenmascarar algunos de los tópicos más conocidos del paranormalerío y los misterios catetos.

Su autor, Miguel Ángel Sabadell, se ocupa de, en este orden: el incidente de Roswell, el monstruo del lago Ness, los círculos en los campos de cereal, las caras de Bélmez, el triángulo de las Bermudas, la sangre de San Genaro, la maldición de Tutankamon, el espiritismo moderno, la sábana santa y los cirujanos psíquicos.
-------------
Y, por último, les dejo el link a una interesante entrevista al novelista Ignacio García-Valiño, socio del Círculo Escéptico, en la que aporta alguna clave de su última novela El corazón de la materia.
Robert L. Park es conocido en España, en particular, por la edición en nuestro idioma de Vodoo Science, Ciencia o vudú, que no es lo mismo, pero parecido.
Bueno, pues ahora acaba de aparecer en Princeton University Press una nueva obra de este físico y crítico del pensamiento mágico Superstition. Belief in the Age of Science.

En este enlace se informa al interesado del contenido del libro:
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Desde rezar cuando se va a embarcar en un avión a explorar las vidas pasadas mediante la hipnosis, ¿ha aumentado la superstición su presencia en nuestra cultura contemporánea? Robert Park, el autor del éxito de ventas Voodoo Science, así lo asegura. En Superstition, Park se pregunta por qué la gente sigue manteniendo convicciones supersticiosas aun después de que la ciencia ha mostrado que carecen de fundamento. El libro se ocupa de las creencias sobrenaturales, desde la religión a la vida en el más allá pasando por el espiritualismo de la New Age y las afirmaciones de las terapéuticas fideístas. Examina recientes controversias y llega a la conclusión de que la ciencia es el único camino que tenemos para entender el mundo.
Park se alinea con las fuerzas de la razón en un mundo en el que la superstición permanece y, se teme, progresa. Capítulo a capítulo, explica cómo la gente confunde fácilmente ciencia y pseudociencia. Discute la parapsicología, la homeopatía y la acupuntura; se pregunta por la existencia del alma, los fundamentos del diseño inteligente y el poder de la oración; también busca evidencias de la reencarnación y de la proyección astral y desafía la idea de cielo. A lo largo del libro demuestra en qué medida la fe ciega y su confianza en fenómenos y remedios sospechosos están manipuladas por intereses políticos. Park muestra que la ciencia prevalece cuando la gente deja de engañarse. De lectura obligada y precisa, Superstition no toma rehenes en su provocativa búsqueda. Arroja luz sobre algunos temas muy sensibles -Park diría científicamente dudosos- así que seguro que causará discusión y controversia.
Que no se haga esperar demasiado su traducción al español.
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La revista Muy Interesante dedica, como tiene por buena costumbre de vez en cuando, un artículo en su actual número (332) de enero de 2009 a desenmascarar algunos de los tópicos más conocidos del paranormalerío y los misterios catetos.

Su autor, Miguel Ángel Sabadell, se ocupa de, en este orden: el incidente de Roswell, el monstruo del lago Ness, los círculos en los campos de cereal, las caras de Bélmez, el triángulo de las Bermudas, la sangre de San Genaro, la maldición de Tutankamon, el espiritismo moderno, la sábana santa y los cirujanos psíquicos.
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Y, por último, les dejo el link a una interesante entrevista al novelista Ignacio García-Valiño, socio del Círculo Escéptico, en la que aporta alguna clave de su última novela El corazón de la materia.
martes, diciembre 30, 2008
El meteorito que casi toca la torre
El País publicó el pasado día 24 la noticia del centésimo quincuagésimo aniversario de la caída del meteorito de Molina de Segura (Murcia), el 24 de diciembre de 1858. Véanlo en este enlace. Reproduzco aquí una parte del texto que me resulta muy significativa. Uno de los testigos comentó que
Pasó por encima de esta ciudad a tan poca distancia de la torre de la catedral, que creyeron que iba a tocar en la linterna de dicha torre, pero no sucedió así, sino que recorrió unas tres leguas más, salvando esta ciudad y su término.
¿Les suena? Seguro que sí a quien haya leído las clásicas crónicas ufológicas. Son cosas de la perspectiva. Aunque al parecer el pedrusco cayó a unos 15 kilómetros del pueblo (redondeando las tres leguas que indica el informe de la época) no parece muy probable que pasara tan cerca de la iglesia, porque sus efectos físicos (visuales y sonoros) habrían sido mucho más acusados de lo que fueron –y no fueron banales, por cierto. Pero es así como lo interpretó esa persona, que no estaba ni “loca”, ni había bebido, ni estaba Klass ni ningún otro escéptico a su lado para “reírse de él o ella”, como estúpida y maldicentemente aseguran los que están pendientes a diario de la llegada de los platillos volantes, todos aquellos a los que se les inflaman sus anestesiadas neuronas cada vez que un crítico osa cuestionar sus ideacas delirantes sobre maravillas inventadas en una redacción periodística o divulgadas en el Internet más misteriófilo y chocantísimo.
Afortunadamente, en aquellas fechas no había pseudo-ufólogos en España que retorciesen lo ocurrido o que sobrevaloraran los testimonios más subjetivos. Al contrario, Rafael Martínez Fortín, cronista del suceso en el que se basaron en parte Jesús Martínez Frías y Rosario Lunar para publicar su artículo al respecto en Astronomy and Geophysics, envió el aerolito a Madrid "para que estando a disposición de los hombres de ciencia, lo estudien con la atención debida". Ya podrían nuestros expertos en humo haber obrado siempre de la misma forma, en lugar de aprovecharse de la improductiva sed de maravillas del interesado medio.
Por ejemplo, sin salirnos de Murcia: el 1 de mayo de 1994 los vecinos de Jumilla observaron un gran bólido alrededor de las 22:30 horas. La revista Más Allá (la tercera más importante del planeta, después de Nature y Science ) publicó un artículo en su edición de marzo de 1995 en el que se lee que un matrimonio que iba conduciendo se topó, al tomar una curva, con
un gigantesco disco luminoso detenido aproximadamente sobre la Casa de la Ermita, a algo más de quinientos metros de donde se encontraba el vehículo.
En el siguiente párrafo nos cuentan que se hallaba
a una distancia inferior a unos 500 metros de altura (sic), sobre la citada casa de campo. Vieron un enorme disco de más de doscientos metros de diámetro, de color amarillo y que contenía en su interior una serie de círculos de colores variados –amarillos, verdes, azules, naranjas-, que se encendían y apagaban constantemente. Tras siete u ocho segundos, el objeto se apagó de repente y desapareció por completo ante los testigos. Pero antes de que éstos pudieran reaccionar, el objeto volvió a reaparecer en el mismo lugar. En esta ocasión no pudieron ver los círculos de colores, sino que el disco aparecía por completo con un color amarillento. En aquel instante, del centro del objeto salió un haz de luz hacia arriba que se abrió formando una especie de “cola de pavo real”, de múltiples colores y tamaño gigantesco. Según sus declaraciones, la cola sería cuatro o cinco veces superior al diámetro del disco, llegando a alcanzar las proporciones totales del objeto alrededor de un kilómetro de longitud.
Esos aberrantes testimonios son únicos: hubo infinidad de personas que contemplaron el fenómeno (también desde Valencia y otras provincias) pero ninguna hizo referencia a que el bólido se quedara “estático” ni que estuviera a “quinientos metros de distancia”. Sin embargo, son esos los detalles que las revistas destacan interesadamente. Como es lógico, la “parada” es sólo un efecto de perspectiva y la distancia y la altura indicadas son producto de la probable baja altura angular con la que fue observado desde el punto en el que se hallaba el matrimonio de Jumilla. Otros detalles son achacables a la impresión o simplemente exageraciones y distorsiones del recuerdo (algo que todos experimentamos con más frecuencia de la deseada, incluso en circunstancias mucho menos emotivas que la contemplación de una gigantesca estrella fugaz, más cuando los vecinos no tenían ni la menor idea de lo que en realidad contemplaron). El resto de los abundantes testimonios conocidos del caso encajan perfectamente en el comportamiento habitual de los grandes bólidos que esporádicamente atraviesan la atmósfera terrestre en horario nocturno.
Por si fueran poco estas personalísimas impresiones de lo que centenares de personas observaron aquella noche de 1994 (sin que se registraran relatos tan creativos), la misma revista, en agosto de 1995, vuelve a ocuparse del caso, reproduciendo, de la mano del ex presunto ufólogo y novelista Javier Sierra, un testimonio procedente de La Roda (Albacete) aún más abracadabrante:
en la localidad albaceteña de La Roda donde, pocos minutos antes de la hora registrada en Valencia, varios vecinos dieron cuenta del avistamiento de un “platillo volante” que giraba sobre su propio eje y el que pudieron distinguir, incluso, algunas “ventanillas”.
Ahí queda eso. ¿Nos tenemos que creer que los de La Roda no vieron el mismo bólido que desde Jumilla o desde Valencia, todos a la misma hora? Pues no, nadie con un poco de sentido común lo haría. Por cierto, el detalle de las “ventanillas” no es nuevo: en 1990 Manuel Borraz publicó un ilustrativo artículo en Cuadernos de Ufología (Meteoros con ventanillas, CdU, 19-20, 1990, pp. 15-24) en el que presenta una colección histórica de casos de observaciones meteóricas que los testigos tomaron por una nave de forma alargada con hileras de ventanillas. Factores perceptivos y culturales se hallan en la base de este curioso fenómeno.
Les dejo, antes de acabar, una dirección donde podrán consultar el listado de bólidos observados desde España en el año que acaba . Si comparan con las historias de ovnis y misterios insolubles, como le leí a uno (si son insolubles ¿para qué cc. “investigan”?) quizá puedan darse el gusto de aclarar alguno de esos relatos que divulgan los aficionados a los misterios menos dados a ello, cosa realmente paranormal, por otra parte.
Y finalmente, la famosa grabación del bólido de Peekskill (Nueva York) el 9 de octubre de 1992. ¿Ven la mano que nos saluda por la ventanilla?
Pasó por encima de esta ciudad a tan poca distancia de la torre de la catedral, que creyeron que iba a tocar en la linterna de dicha torre, pero no sucedió así, sino que recorrió unas tres leguas más, salvando esta ciudad y su término.
¿Les suena? Seguro que sí a quien haya leído las clásicas crónicas ufológicas. Son cosas de la perspectiva. Aunque al parecer el pedrusco cayó a unos 15 kilómetros del pueblo (redondeando las tres leguas que indica el informe de la época) no parece muy probable que pasara tan cerca de la iglesia, porque sus efectos físicos (visuales y sonoros) habrían sido mucho más acusados de lo que fueron –y no fueron banales, por cierto. Pero es así como lo interpretó esa persona, que no estaba ni “loca”, ni había bebido, ni estaba Klass ni ningún otro escéptico a su lado para “reírse de él o ella”, como estúpida y maldicentemente aseguran los que están pendientes a diario de la llegada de los platillos volantes, todos aquellos a los que se les inflaman sus anestesiadas neuronas cada vez que un crítico osa cuestionar sus ideacas delirantes sobre maravillas inventadas en una redacción periodística o divulgadas en el Internet más misteriófilo y chocantísimo.
Afortunadamente, en aquellas fechas no había pseudo-ufólogos en España que retorciesen lo ocurrido o que sobrevaloraran los testimonios más subjetivos. Al contrario, Rafael Martínez Fortín, cronista del suceso en el que se basaron en parte Jesús Martínez Frías y Rosario Lunar para publicar su artículo al respecto en Astronomy and Geophysics, envió el aerolito a Madrid "para que estando a disposición de los hombres de ciencia, lo estudien con la atención debida". Ya podrían nuestros expertos en humo haber obrado siempre de la misma forma, en lugar de aprovecharse de la improductiva sed de maravillas del interesado medio.
Por ejemplo, sin salirnos de Murcia: el 1 de mayo de 1994 los vecinos de Jumilla observaron un gran bólido alrededor de las 22:30 horas. La revista Más Allá (la tercera más importante del planeta, después de Nature y Science ) publicó un artículo en su edición de marzo de 1995 en el que se lee que un matrimonio que iba conduciendo se topó, al tomar una curva, con
un gigantesco disco luminoso detenido aproximadamente sobre la Casa de la Ermita, a algo más de quinientos metros de donde se encontraba el vehículo.
En el siguiente párrafo nos cuentan que se hallaba
a una distancia inferior a unos 500 metros de altura (sic), sobre la citada casa de campo. Vieron un enorme disco de más de doscientos metros de diámetro, de color amarillo y que contenía en su interior una serie de círculos de colores variados –amarillos, verdes, azules, naranjas-, que se encendían y apagaban constantemente. Tras siete u ocho segundos, el objeto se apagó de repente y desapareció por completo ante los testigos. Pero antes de que éstos pudieran reaccionar, el objeto volvió a reaparecer en el mismo lugar. En esta ocasión no pudieron ver los círculos de colores, sino que el disco aparecía por completo con un color amarillento. En aquel instante, del centro del objeto salió un haz de luz hacia arriba que se abrió formando una especie de “cola de pavo real”, de múltiples colores y tamaño gigantesco. Según sus declaraciones, la cola sería cuatro o cinco veces superior al diámetro del disco, llegando a alcanzar las proporciones totales del objeto alrededor de un kilómetro de longitud.
Esos aberrantes testimonios son únicos: hubo infinidad de personas que contemplaron el fenómeno (también desde Valencia y otras provincias) pero ninguna hizo referencia a que el bólido se quedara “estático” ni que estuviera a “quinientos metros de distancia”. Sin embargo, son esos los detalles que las revistas destacan interesadamente. Como es lógico, la “parada” es sólo un efecto de perspectiva y la distancia y la altura indicadas son producto de la probable baja altura angular con la que fue observado desde el punto en el que se hallaba el matrimonio de Jumilla. Otros detalles son achacables a la impresión o simplemente exageraciones y distorsiones del recuerdo (algo que todos experimentamos con más frecuencia de la deseada, incluso en circunstancias mucho menos emotivas que la contemplación de una gigantesca estrella fugaz, más cuando los vecinos no tenían ni la menor idea de lo que en realidad contemplaron). El resto de los abundantes testimonios conocidos del caso encajan perfectamente en el comportamiento habitual de los grandes bólidos que esporádicamente atraviesan la atmósfera terrestre en horario nocturno.
Por si fueran poco estas personalísimas impresiones de lo que centenares de personas observaron aquella noche de 1994 (sin que se registraran relatos tan creativos), la misma revista, en agosto de 1995, vuelve a ocuparse del caso, reproduciendo, de la mano del ex presunto ufólogo y novelista Javier Sierra, un testimonio procedente de La Roda (Albacete) aún más abracadabrante:
en la localidad albaceteña de La Roda donde, pocos minutos antes de la hora registrada en Valencia, varios vecinos dieron cuenta del avistamiento de un “platillo volante” que giraba sobre su propio eje y el que pudieron distinguir, incluso, algunas “ventanillas”.
Ahí queda eso. ¿Nos tenemos que creer que los de La Roda no vieron el mismo bólido que desde Jumilla o desde Valencia, todos a la misma hora? Pues no, nadie con un poco de sentido común lo haría. Por cierto, el detalle de las “ventanillas” no es nuevo: en 1990 Manuel Borraz publicó un ilustrativo artículo en Cuadernos de Ufología (Meteoros con ventanillas, CdU, 19-20, 1990, pp. 15-24) en el que presenta una colección histórica de casos de observaciones meteóricas que los testigos tomaron por una nave de forma alargada con hileras de ventanillas. Factores perceptivos y culturales se hallan en la base de este curioso fenómeno.
Les dejo, antes de acabar, una dirección donde podrán consultar el listado de bólidos observados desde España en el año que acaba . Si comparan con las historias de ovnis y misterios insolubles, como le leí a uno (si son insolubles ¿para qué cc. “investigan”?) quizá puedan darse el gusto de aclarar alguno de esos relatos que divulgan los aficionados a los misterios menos dados a ello, cosa realmente paranormal, por otra parte.
Y finalmente, la famosa grabación del bólido de Peekskill (Nueva York) el 9 de octubre de 1992. ¿Ven la mano que nos saluda por la ventanilla?
miércoles, diciembre 24, 2008
Vida en el universo, en La Opinión de Tenerife
En este enlace pueden leer el resultado de una entrevista que me hicieron ayer para este diario (salió publicada hoy también en la edición impresa del periódico).
Quiero aclarar algunos conceptos que aparecen en el artículo.
Me temo que el título, “A la Tierra le tocó la Lotería con la vida”, que son palabras textuales mías y que cerca del final del artículo quedan más claras, puede resultar equívoco para algunos lectores. Con esa expresión quise expresar el carácter completamente azaroso de la vida, no que sea motivo de celebración o alegría en sí mismo. Que la vida exista en este planeta se debe al puro azar, y, desde el punto de vista científico, no es motivo de celebración ni deja de serlo. Simplemente es.
La Fundación Anomalía, además de estudiar la creencia en los ovnis tiene entre sus prioridades la recopilación y catalogación de toda la producción cultural que esta creencia ha generado (libros, producciones cinematográficas, composiciones musicales, obras literarias, colecciones filatélicas, revistas especializadas, actas de congresos, tesis doctorales, colecciones fotográficas, archivos personales de investigadores desaparecidos o que hayan abandonado su actividad, etc.).
Las investigaciones astrobiológicas no se basan explícitamente en el "principio de plenitud" (Lucrecio), que es más bien una doctrina filosófica que un principio naturalista de carácter empírico. Es el principio que subyace a la conocida frase de Carl Sagan (usada a destajo por los más optimistas creyentes en la vida ET) de que “si no existe más vida que la nuestra cuánto espacio desaprovechado en el cosmos”. No hay ningún espacio “desaprovechado” ni “aprovechado”. Hay espacio. En caso de que el espacio tenga algún sentido –que no lo sabemos- no tiene por qué corresponder utilitariamente con nuestro concepto de aprovechamiento.
La plenitud (entendiendo la vida como una "plenitud", desde nuestro punto de vista) es pensable dada la homogeneidad físico-química del universo a gran escala. Pero, ¿por qué no pensar que la plenitud es Mercurio, o las enanas marrones, o alguna manifestación auto-consciente tan extraña que ni siquiera seamos capaces de darnos cuenta de que existe, o la materia oscura?
El primer exoplaneta se descubrió en 1995 (aunque había sospechas antes, pero las pruebas son las pruebas). La mayoría de ellos, no algunos, orbitan en torno a estrellas (también los hay errantes), con periodos de traslación cortos, y ya hay más de 300 descubiertos.
Quiero aclarar algunos conceptos que aparecen en el artículo.
Me temo que el título, “A la Tierra le tocó la Lotería con la vida”, que son palabras textuales mías y que cerca del final del artículo quedan más claras, puede resultar equívoco para algunos lectores. Con esa expresión quise expresar el carácter completamente azaroso de la vida, no que sea motivo de celebración o alegría en sí mismo. Que la vida exista en este planeta se debe al puro azar, y, desde el punto de vista científico, no es motivo de celebración ni deja de serlo. Simplemente es.
La Fundación Anomalía, además de estudiar la creencia en los ovnis tiene entre sus prioridades la recopilación y catalogación de toda la producción cultural que esta creencia ha generado (libros, producciones cinematográficas, composiciones musicales, obras literarias, colecciones filatélicas, revistas especializadas, actas de congresos, tesis doctorales, colecciones fotográficas, archivos personales de investigadores desaparecidos o que hayan abandonado su actividad, etc.).
Las investigaciones astrobiológicas no se basan explícitamente en el "principio de plenitud" (Lucrecio), que es más bien una doctrina filosófica que un principio naturalista de carácter empírico. Es el principio que subyace a la conocida frase de Carl Sagan (usada a destajo por los más optimistas creyentes en la vida ET) de que “si no existe más vida que la nuestra cuánto espacio desaprovechado en el cosmos”. No hay ningún espacio “desaprovechado” ni “aprovechado”. Hay espacio. En caso de que el espacio tenga algún sentido –que no lo sabemos- no tiene por qué corresponder utilitariamente con nuestro concepto de aprovechamiento.
La plenitud (entendiendo la vida como una "plenitud", desde nuestro punto de vista) es pensable dada la homogeneidad físico-química del universo a gran escala. Pero, ¿por qué no pensar que la plenitud es Mercurio, o las enanas marrones, o alguna manifestación auto-consciente tan extraña que ni siquiera seamos capaces de darnos cuenta de que existe, o la materia oscura?
El primer exoplaneta se descubrió en 1995 (aunque había sospechas antes, pero las pruebas son las pruebas). La mayoría de ellos, no algunos, orbitan en torno a estrellas (también los hay errantes), con periodos de traslación cortos, y ya hay más de 300 descubiertos.
lunes, diciembre 22, 2008
60 años mirando al cielo
[Publicado en Circular Escéptica, 2 - 15 de diciembre de 2008]
El 24 de junio de 2007 se cumplieron sesenta años de la observación de nueve extraños objetos en el estado de Washington por parte de Kenneth Arnold. El lector debe haber sentido en alguna ocasión curiosidad por los ovnis para saber a quién me estoy refiriendo. O haber tenido la inmensa suerte (?) de tener cerca un ufólogo que se lo haya contado un poco como quien cuenta un mito fundacional o, más fríamente, repasa una historia con estilo divulgativo. Esto demuestra que el relato de Arnold no es conocido por todo el mundo, que no traspasó la frontera de Ovnilandia, como sí lo hizo Roswell para convertirse en un lugar común del cuchicheo en torno a los «fenómenos extraños». El caso Arnold es materia para especialistas, para curiosos de hemeroteca, bibliófilos empedernidos y otras gentes para-normales. Queda como una pieza de museo, relativamente no contaminada por la propaganda mediática, a la que acudir para contemplar en ella lo que pasa por ser el relato originario.
Desde entonces, ¿qué tenemos? Pues la historia de un gran fracaso: los casos clásicos han ido cayendo; los ufólogos descubrieron por sí mismos y de primera mano algo que ya era sabido, que los testimonios humanos no pueden ser considerados pruebas científicas; el comportamiento como una moda social -como un estilo musical- de un presunto fenómeno natural o alienígena; la bancarrota científica de autoridades con chaleco de arqueólogo; el correr de esos arbustos rodantes de los westerns cuando los contactados prometieron el aterrizaje de las portentosas naves estelares; el suicidio de unos cuantos fanáticos; la estafa roswelliana y su autopsia; la ira como respuesta ante la pregunta incómoda; la exageración periodística; la consolidación y ampliación de un sector de la industria cultural; la sensación de inexistencia del pasado: cada caso nuevo ha sido presentado como la clave del misterio; la, en buena medida, demonización del supuesto misterio ufológico como consecuencia del alejamiento desde sus orígenes del pensamiento crítico-racional; la sorprendente incapacidad de algunos para evolucionar, a pesar de su experiencia, hacia un escepticismo que explota en el rostro de cualquiera que no quiera seguir engañándose a sí mismo; los malditos debunkers y sus amigos los militares; la próxima revelación del secreto -cojan una silla-; la apropiación emotiva de algunos sucesos por parte de investigadorzuelos hasta extremos ridículos; la caída en picado de los ovnis al puesto decimoquinto de la clasificación de los misterios más misteriosos editados en papel cuché; la salmodia de las visitas, de la presencia extraña y las pruebas inconsistentes; la misma colección de falacias gastadas; las mismas mentes abiertas llenas de aire; la vergüenza ajena que provocan ciertas voces a medio camino entre el ocultismo más obtuso y la poesía de saldo... Todo eso, y más cosas, nos quedan de estos sesenta años de un mito completamente desaforado.
En otras palabras: sesenta años de enredos, atrevimientos, teorías y ocultamientos. Desde lo más absurdo a lo más sensato, todo ha sido dicho, vendido y promulgado en torno a los platillos volantes. «Los ovnis son naves extraterrestres»: flatus vocis para quien no comulgue con ruedas de molino; pero no por ello deja de tener un serio interés tal afirmación. Esta afirmación es una fabricación humana, como cualquier otra que corresponda al más allá, al más acá y al medio acá, si cabe. Así que los interesados, los críticos y los preocupados por la engañifa platillista no dejarán de tener material que interpretar, yacimientos de ideas que explorar, influencias que sacar a la luz, como J. Colavito hizo no hace mucho con los extraterrestres lovecraftianos. La tecnología, el pensamiento ocultista, la exploración espacial, la novela de anticipación, las pesadillas médicas, la investigación científica entendida «a la antigua», individualistamente y a su aire, los contubernios, los secretos de estado, todo ello está presente en la historia ufológica, así que se queja el que quiere, pues materia apta hay para satisfacer la más incontenible curiosidad por la capacidad del ser humano para fabricar realidades paralelas. No parece probable, si no es por medio de una programación deshumanizadora, que estos fenómenos no sigan produciéndose en el futuro.
Los ufólogos -así acabaron denominándose los que se devanan los sesos por este asunto- siempre han sido un poco sombras en la noche, más por imposición que por deseo. Tachados globalmente de parias científicos en la cultura normalizada por culpa de la poderosa influencia de iluminados y mercaderes, unos pocos han cultivado esta especie de arte menor, hecho a partes más o menos iguales de coleccionismo compulsivo y de práctica detectivesca, con discreción, sin alardear de ello, so pena de ser confundidos (como confesó en cierta ocasión Matías Morey) con un urólogo. Algunos, incluso, han dedicado horas de reflexión a muchos episodios sin esperar nada a cambio, más que lo que decentemente se pueda aguardar de cualquier actividad neuronal consciente, ordenada y productiva de acuerdo a nuestros cánones culturales, es decir, de toda elaboración cultural que no consista en engañar miserablemente a tu prójimo mientras te pavoneas.
Buena parte de los interesados ha abandonado la ufología en una proporción mucho mayor que la que sería usual si las cosas funcionaran en ella como en cualquier otro campo de investigación presuntamente científico. Los incombustibles han reordenado su interés: es lo que queda de manifiesto en una encuesta que coordiné el año pasado para la Fundación Anomalía, de la que se desprende que, en general, los ufólogos activos en los años setenta y ochenta mantienen un sano interés recopilatorio y conservacionista de la documentación. El gran descubrimiento no se produjo, y no parece probable que se vaya a producir, así que lo que queda es reunir lo disperso, clasificar la enorme producción cultural que este mito produjo y que, en otra medida, es previsible que siga produciendo. El desierto ufológico que atravesamos, con los pequeños oasis que hallamos en las revistas misteriosísimas, es información valiosa y significativa. Tanto como las fantasías animadas de ayer y hoy testimoniales con que nos tropezábamos cuando un trozo de chatarra espacial fragmentada se precipitaba contra el suelo, o un pedrusco volante rozaba la atmósfera de noche.
A otros puede producirles un cierto sarpullido la ufología y los ovnis; parecen mantener una cierta actitud elitista de la cultura, un prurito para no verse mezclados con los que se preocupan de estas cosas intrascendentes. Quizá habría que recordarles que no hay temas serios y de risa, sino que es el tratamiento que reciben el que puede ser catalogado como tal. Quién sabe: cuando la ubre de la historia oculta se seque, tal vez el gremio de los periodistas especializados en sandeces vuelva a rebuscar en el baúl de cosas viejas para desempolvar los cuentos de la vieja majadera con que impresionarán a los que aún no han tenido tiempo de leer fuentes de confianza. Así que nunca podremos estar seguros; la cultura alternativa, las maravillas relacionadas con el espacio y otros efluvios cerebrales van a estar siempre ahí, bien en primer plano, bien a la espera de volver a aparecer en escena. No sería la primera vez que ocurriera un retorno similar.
El 24 de junio de 2007 se cumplieron sesenta años de la observación de nueve extraños objetos en el estado de Washington por parte de Kenneth Arnold. El lector debe haber sentido en alguna ocasión curiosidad por los ovnis para saber a quién me estoy refiriendo. O haber tenido la inmensa suerte (?) de tener cerca un ufólogo que se lo haya contado un poco como quien cuenta un mito fundacional o, más fríamente, repasa una historia con estilo divulgativo. Esto demuestra que el relato de Arnold no es conocido por todo el mundo, que no traspasó la frontera de Ovnilandia, como sí lo hizo Roswell para convertirse en un lugar común del cuchicheo en torno a los «fenómenos extraños». El caso Arnold es materia para especialistas, para curiosos de hemeroteca, bibliófilos empedernidos y otras gentes para-normales. Queda como una pieza de museo, relativamente no contaminada por la propaganda mediática, a la que acudir para contemplar en ella lo que pasa por ser el relato originario.
Desde entonces, ¿qué tenemos? Pues la historia de un gran fracaso: los casos clásicos han ido cayendo; los ufólogos descubrieron por sí mismos y de primera mano algo que ya era sabido, que los testimonios humanos no pueden ser considerados pruebas científicas; el comportamiento como una moda social -como un estilo musical- de un presunto fenómeno natural o alienígena; la bancarrota científica de autoridades con chaleco de arqueólogo; el correr de esos arbustos rodantes de los westerns cuando los contactados prometieron el aterrizaje de las portentosas naves estelares; el suicidio de unos cuantos fanáticos; la estafa roswelliana y su autopsia; la ira como respuesta ante la pregunta incómoda; la exageración periodística; la consolidación y ampliación de un sector de la industria cultural; la sensación de inexistencia del pasado: cada caso nuevo ha sido presentado como la clave del misterio; la, en buena medida, demonización del supuesto misterio ufológico como consecuencia del alejamiento desde sus orígenes del pensamiento crítico-racional; la sorprendente incapacidad de algunos para evolucionar, a pesar de su experiencia, hacia un escepticismo que explota en el rostro de cualquiera que no quiera seguir engañándose a sí mismo; los malditos debunkers y sus amigos los militares; la próxima revelación del secreto -cojan una silla-; la apropiación emotiva de algunos sucesos por parte de investigadorzuelos hasta extremos ridículos; la caída en picado de los ovnis al puesto decimoquinto de la clasificación de los misterios más misteriosos editados en papel cuché; la salmodia de las visitas, de la presencia extraña y las pruebas inconsistentes; la misma colección de falacias gastadas; las mismas mentes abiertas llenas de aire; la vergüenza ajena que provocan ciertas voces a medio camino entre el ocultismo más obtuso y la poesía de saldo... Todo eso, y más cosas, nos quedan de estos sesenta años de un mito completamente desaforado.
En otras palabras: sesenta años de enredos, atrevimientos, teorías y ocultamientos. Desde lo más absurdo a lo más sensato, todo ha sido dicho, vendido y promulgado en torno a los platillos volantes. «Los ovnis son naves extraterrestres»: flatus vocis para quien no comulgue con ruedas de molino; pero no por ello deja de tener un serio interés tal afirmación. Esta afirmación es una fabricación humana, como cualquier otra que corresponda al más allá, al más acá y al medio acá, si cabe. Así que los interesados, los críticos y los preocupados por la engañifa platillista no dejarán de tener material que interpretar, yacimientos de ideas que explorar, influencias que sacar a la luz, como J. Colavito hizo no hace mucho con los extraterrestres lovecraftianos. La tecnología, el pensamiento ocultista, la exploración espacial, la novela de anticipación, las pesadillas médicas, la investigación científica entendida «a la antigua», individualistamente y a su aire, los contubernios, los secretos de estado, todo ello está presente en la historia ufológica, así que se queja el que quiere, pues materia apta hay para satisfacer la más incontenible curiosidad por la capacidad del ser humano para fabricar realidades paralelas. No parece probable, si no es por medio de una programación deshumanizadora, que estos fenómenos no sigan produciéndose en el futuro.
Los ufólogos -así acabaron denominándose los que se devanan los sesos por este asunto- siempre han sido un poco sombras en la noche, más por imposición que por deseo. Tachados globalmente de parias científicos en la cultura normalizada por culpa de la poderosa influencia de iluminados y mercaderes, unos pocos han cultivado esta especie de arte menor, hecho a partes más o menos iguales de coleccionismo compulsivo y de práctica detectivesca, con discreción, sin alardear de ello, so pena de ser confundidos (como confesó en cierta ocasión Matías Morey) con un urólogo. Algunos, incluso, han dedicado horas de reflexión a muchos episodios sin esperar nada a cambio, más que lo que decentemente se pueda aguardar de cualquier actividad neuronal consciente, ordenada y productiva de acuerdo a nuestros cánones culturales, es decir, de toda elaboración cultural que no consista en engañar miserablemente a tu prójimo mientras te pavoneas.
Buena parte de los interesados ha abandonado la ufología en una proporción mucho mayor que la que sería usual si las cosas funcionaran en ella como en cualquier otro campo de investigación presuntamente científico. Los incombustibles han reordenado su interés: es lo que queda de manifiesto en una encuesta que coordiné el año pasado para la Fundación Anomalía, de la que se desprende que, en general, los ufólogos activos en los años setenta y ochenta mantienen un sano interés recopilatorio y conservacionista de la documentación. El gran descubrimiento no se produjo, y no parece probable que se vaya a producir, así que lo que queda es reunir lo disperso, clasificar la enorme producción cultural que este mito produjo y que, en otra medida, es previsible que siga produciendo. El desierto ufológico que atravesamos, con los pequeños oasis que hallamos en las revistas misteriosísimas, es información valiosa y significativa. Tanto como las fantasías animadas de ayer y hoy testimoniales con que nos tropezábamos cuando un trozo de chatarra espacial fragmentada se precipitaba contra el suelo, o un pedrusco volante rozaba la atmósfera de noche.
A otros puede producirles un cierto sarpullido la ufología y los ovnis; parecen mantener una cierta actitud elitista de la cultura, un prurito para no verse mezclados con los que se preocupan de estas cosas intrascendentes. Quizá habría que recordarles que no hay temas serios y de risa, sino que es el tratamiento que reciben el que puede ser catalogado como tal. Quién sabe: cuando la ubre de la historia oculta se seque, tal vez el gremio de los periodistas especializados en sandeces vuelva a rebuscar en el baúl de cosas viejas para desempolvar los cuentos de la vieja majadera con que impresionarán a los que aún no han tenido tiempo de leer fuentes de confianza. Así que nunca podremos estar seguros; la cultura alternativa, las maravillas relacionadas con el espacio y otros efluvios cerebrales van a estar siempre ahí, bien en primer plano, bien a la espera de volver a aparecer en escena. No sería la primera vez que ocurriera un retorno similar.
domingo, diciembre 14, 2008
Vida en el universo. Del mito a la ciencia
Actualización 22 de diciembre:
La Nave de los Locos
recoge la publicación de Vida en el Universo. Del mito a la ciencia
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Actualización 19 de diciembre:
Magonia
Hipótesis
Marcianitos verdes
Astrobiología y Filosofía (lecturas recomendadas)
recogen la publicación de Vida en el Universo. Del mito a la ciencia
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Actualización 17 de diciembre:
Circular Escéptica
Misterios al descubierto
Canarias al día
recogen la publicación de Vida en el Universo. Del mito a la ciencia
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Vida en el universo. Del mito a la ciencia.
Ricardo Campo (ed.)
Fundación Anomalía
ISBN: 978-84-612-8092-6
219 páginas
http://www.lulu.com/content/5268752
Ha visto la luz, por fin, Vida en el universo. Del mito a la ciencia, una obra colectiva de la que soy editor. En el enlace de compra pueden acceder al índice del libro (que reproduzco más abajo), a la introducción, portada y contraportada.
Quiero dar las gracias a todos los autores por su paciencia y también, redundantemente, a Matías Morey, que diseñó la portada y se encargó de cuestiones técnicas con la imprenta, y a Julio Arcas, que maquetó la obra, ambos amigos y patronos de la Fundación Anomalía.
Vida en el universo. Del mito a la ciencia puede ser adquirida a través de esta dirección: http://www.lulu.com/content/5268752
Se agradece su difusión entre posibles interesados.
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Vida en el universo. Del mito a la ciencia
Índice
Introducción
PRIMERA PARTE
Los extraterrestres entre nosotros: un mito de la era espacial
Ascenso y caída de los extraterrestres: de los marcianos a la hipótesis psicosociológica
Ignacio Cabria García
(Fundación Anomalía)
Españoles a la caza de marcianos
Luis Alfonso Gámez Domínguez
(Diario El Correo y Círculo Escéptico)
Ovnis, científicos y extraterrestres. Los científicos echan un vistazo
Manuel Borraz Aymerich
(Fundación Anomalía)
Ellos: taxonomía y filogenia de los visitantes
Luis R. González Manso
(Fundación Anomalía)
Extraterrestres y ovnis en el cine. Alienígenas y platillos volantes como argumentos cinematográficos
Matías Morey Ripoll
(Fundación Anomalía)
Conspiraciones y encubrimientos: el mito autoprotector
Ricardo Campo Pérez
(Facultad de Filosofía, ULL)
El chupacabras y el impacto social de una creencia mediatizada
Diego Zúñiga Contreras
(Diario Las Últimas Noticias, Chile)
SEGUNDA PARTE
La Astrobiología y la búsqueda de vida extraterrestre
Los extraterrestres y sus mundos: de los antiguos griegos al proyecto SETI
Ricardo Campo Pérez
(Facultad de Filosofía, ULL)
La vida ¿una rareza o un fenómeno universal?
Manuel Vázquez Abeledo
(Instituto de Astrofísica de Canarias)
Los fundamentos físicos y biológicos de la búsqueda de vida en el universo
Julián Chela-Flores
(Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam, Trieste, Italia)
Exoplanetas: los nuevos mundos
Eduardo Martín Guerrero de Escalante
(Instituto de Astrofísica de Canarias)
"El Gran Silencio”. La paradoja de Fermi y las visitas ET en el pasado
César Esteban López
(Instituto de Astrofísica de Canarias)
El Observatorio de Arecibo y los alienígenas
Daniel Altschuler
(Exdirector del Radiotelescopio de Arecibo, Puerto Rico)
La Nave de los Locos
recoge la publicación de Vida en el Universo. Del mito a la ciencia
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Actualización 19 de diciembre:
Magonia
Hipótesis
Marcianitos verdes
Astrobiología y Filosofía (lecturas recomendadas)
recogen la publicación de Vida en el Universo. Del mito a la ciencia
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Actualización 17 de diciembre:
Circular Escéptica
Misterios al descubierto
Canarias al día
recogen la publicación de Vida en el Universo. Del mito a la ciencia
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Vida en el universo. Del mito a la ciencia.
Ricardo Campo (ed.)
Fundación Anomalía
ISBN: 978-84-612-8092-6
219 páginas
http://www.lulu.com/content/5268752
Ha visto la luz, por fin, Vida en el universo. Del mito a la ciencia, una obra colectiva de la que soy editor. En el enlace de compra pueden acceder al índice del libro (que reproduzco más abajo), a la introducción, portada y contraportada.
Quiero dar las gracias a todos los autores por su paciencia y también, redundantemente, a Matías Morey, que diseñó la portada y se encargó de cuestiones técnicas con la imprenta, y a Julio Arcas, que maquetó la obra, ambos amigos y patronos de la Fundación Anomalía.
Vida en el universo. Del mito a la ciencia puede ser adquirida a través de esta dirección: http://www.lulu.com/content/5268752
Se agradece su difusión entre posibles interesados.
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Vida en el universo. Del mito a la ciencia
Índice
Introducción
PRIMERA PARTE
Los extraterrestres entre nosotros: un mito de la era espacial
Ascenso y caída de los extraterrestres: de los marcianos a la hipótesis psicosociológica
Ignacio Cabria García
(Fundación Anomalía)
Españoles a la caza de marcianos
Luis Alfonso Gámez Domínguez
(Diario El Correo y Círculo Escéptico)
Ovnis, científicos y extraterrestres. Los científicos echan un vistazo
Manuel Borraz Aymerich
(Fundación Anomalía)
Ellos: taxonomía y filogenia de los visitantes
Luis R. González Manso
(Fundación Anomalía)
Extraterrestres y ovnis en el cine. Alienígenas y platillos volantes como argumentos cinematográficos
Matías Morey Ripoll
(Fundación Anomalía)
Conspiraciones y encubrimientos: el mito autoprotector
Ricardo Campo Pérez
(Facultad de Filosofía, ULL)
El chupacabras y el impacto social de una creencia mediatizada
Diego Zúñiga Contreras
(Diario Las Últimas Noticias, Chile)
SEGUNDA PARTE
La Astrobiología y la búsqueda de vida extraterrestre
Los extraterrestres y sus mundos: de los antiguos griegos al proyecto SETI
Ricardo Campo Pérez
(Facultad de Filosofía, ULL)
La vida ¿una rareza o un fenómeno universal?
Manuel Vázquez Abeledo
(Instituto de Astrofísica de Canarias)
Los fundamentos físicos y biológicos de la búsqueda de vida en el universo
Julián Chela-Flores
(Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam, Trieste, Italia)
Exoplanetas: los nuevos mundos
Eduardo Martín Guerrero de Escalante
(Instituto de Astrofísica de Canarias)
"El Gran Silencio”. La paradoja de Fermi y las visitas ET en el pasado
César Esteban López
(Instituto de Astrofísica de Canarias)
El Observatorio de Arecibo y los alienígenas
Daniel Altschuler
(Exdirector del Radiotelescopio de Arecibo, Puerto Rico)
jueves, noviembre 27, 2008
Libro de Shermer traducido
¿Por qué creemos en cosas raras?
Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo
Michael Shermer
Alba Editorial, Barcelona, 2008.

Las ideas más peregrinas tienen hoy que adoptar una vestidura «científica» para obtener credibilidad. No son ahora extrañas las «pruebas» de abducciones extraterrestres o de poderes telepáticos o los «documentos» que respaldan que el Holocausto nunca ocurrió. Schermer se interna en ese mundo de profetas y visionarios, fundamentalistas religiosos e «historiadores» racistas, y nos ofrece un análisis de sus credos y métodos, que desmonta pieza a pieza, aplicando nada más que el pensamiento científico.
(Enlace a la editorial).
----------------------------
Más adelante incluiré aquí -y en otros medios- una reseña de este libro, un clásico de la divulgación escéptica. Difundan su salida al mercado editorial español, tan necesitado de obras como la de quien preside la Sociedad Skeptic (sí, la misma que edita Junior Skeptic, lectura habitual de Lisa Simpson).
Pseudociencia, superstición y otras confusiones de nuestro tiempo
Michael Shermer
Alba Editorial, Barcelona, 2008.

Las ideas más peregrinas tienen hoy que adoptar una vestidura «científica» para obtener credibilidad. No son ahora extrañas las «pruebas» de abducciones extraterrestres o de poderes telepáticos o los «documentos» que respaldan que el Holocausto nunca ocurrió. Schermer se interna en ese mundo de profetas y visionarios, fundamentalistas religiosos e «historiadores» racistas, y nos ofrece un análisis de sus credos y métodos, que desmonta pieza a pieza, aplicando nada más que el pensamiento científico.
(Enlace a la editorial).
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Más adelante incluiré aquí -y en otros medios- una reseña de este libro, un clásico de la divulgación escéptica. Difundan su salida al mercado editorial español, tan necesitado de obras como la de quien preside la Sociedad Skeptic (sí, la misma que edita Junior Skeptic, lectura habitual de Lisa Simpson).
miércoles, noviembre 26, 2008
Entrevista en Punto Radio
Actualización de 26 de junio.
La entrevista es accesible permanentemente en estos dos enlaces:
1 y 2
----------------------------------------------------------
Ayer por la tarde me entrevistaron en Punto Radio sobre mi libro Ovnis ¡vaya timo!
La entrevista se encuentra en el podcast de la emisora. Vayan a este enlace. Empieza en la tercera parte, en el minuto 21:30, y finaliza en la cuarta parte.
La entrevista es accesible permanentemente en estos dos enlaces:
1 y 2
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Ayer por la tarde me entrevistaron en Punto Radio sobre mi libro Ovnis ¡vaya timo!
La entrevista se encuentra en el podcast de la emisora. Vayan a este enlace. Empieza en la tercera parte, en el minuto 21:30, y finaliza en la cuarta parte.
lunes, noviembre 17, 2008
La combustión espontánea de Santa Úrsula
[Nota: esta entrada ha sido redactada con la ayuda de San Google. Ruego se disculpe mi osadía].
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Aclaro de entrada que Santa Úrsula es una localidad del norte de Tenerife. Y que la combustión espontánea de seres humanos es un mito paranormalista que algunos se creen porque les parece plausible. Lean este párrafo:
La aparición en la tarde del martes 5 de junio [de 2007] del cuerpo calcinado de un varón de 64 años y de nacionalidad suiza en el municipio de Santa Úrsula, en Tenerife, ha puesto en circulación el rumor de que pudiera tratarse de un caso de Combustión Espontánea Humana. El cadáver apareció en un sillón devorado por las llamas en torno a las 00,04 de la madrugada, hora en la que se alertó al 112 activando el dispositivo de emergencia de la guardia civil, policía local, bomberos y personal sanitario. La dantesca escena con la que se toparon los testigos fue la de un cuerpo ardiendo en el sillón mientras un vecino intentaba sofocar el fuego con una pequeña manguera, el cuerpo de un hombre que vivía solo y estaba aquejado de una discapacidad que le provocaba problemas de movilidad. Los investigadores barajan como primera posibilidad que un cigarro encendido haya podido desencadenar la tragedia, cayendo cerca del sillón y prendiéndolo sin que la víctima se percatase o tal vez en caso de haberlo hecho, sin posibilidad de evadirse. El fuego no se extendió por el resto de la casa, aunque faltan datos para evaluar el grado de extrañeza del incidente. Obviamente, y sin necesidad de recurrir a la tesis de la Combustión Espontánea Humana las preguntas son innumerables.
Figura en este enlace.
Lo que más me divierte de esta nota es el uso de mayúsculas iniciales para referirse a la Combustión Humana Espontánea. Por mucho que su autor escriba con mayúsculas tal cosa, estilo con el que parece dar a entender que se trata de un fenómeno de la misma categoría que la elevación del nivel de un fluido al sumergir en él un cuerpo sólido o el record de los 100 metros lisos de Bolt, es más una leyenda que un hecho, más una hipótesis de la que no existen pruebas irrefutables que un suceso auténtico del que se conocen sus causas.
En otro artículo del mismo autor, José Gregorio González, se lamenta de que hay
voces disonantes que desconociendo los datos y el estado de la investigación, resuelvan el caso desde su acomodado escritorio.
El problema no es ése: el problema es que quienes supuestamente sí tienen conocimiento de tal estado son incapaces de resolver el caso. Ni al que se refiere ni ninguno, por lo que conozco. No les veremos cometer semejante herejía en la congregación dogmática y religiosa de los enigmas y misterios comerciales. Tampoco me resisto a dejar pasar el hecho de calificar como “disonantes” a las voces críticas con la creencia en los misterios paranormalísimos, cuando lo auténticamente disonante es la cofradía del más allá que detecta extrañezas y junta las cejas fingiendo sorpresa ante unos hechos a los que se da una capa de barniz cuatomilenario para regocijo de la parroquia que les baila el agua. La disonancia es la renuncia a ejercer el pensamiento crítico.
Veamos dos perlitas más:
A estos solo les hace falta una conexión a Internet y un buscador en el que teclear las palabras clave para solucionar el “misterio”, aunque a los “CSI” de verdad les lleve semanas, muchas veces meses, e incluso años dar con la solución, si es que esta finalmente llega
Veo que has hecho tuya la gili-chorrada de la investigación de campo (que es necesaria cuando es necesaria, cuando no, no). Ahora el malvado crítico usa esa perversa arma que es Google. Ese Google que lleva a tus queridas ovejas a tropezarse con artículos y vídeos escépticos, cerrados de mente y que los alejan de la brisa marina un atardecer de verano que representa tu trabajo de creación de realidades alternativas. Claro, la Guardia Civil no tiene el glamour de CSI (en particular el de Miami)… Pero no nos vengas a colar la rueda de molino de que para aclarar la muerte de esa persona era necesaria una investigación tan meticulosa como las de los CSI ¿En qué te basas? ¿Tienes algo que replicar a las conclusiones de los peritos de la Guardia Civil? ¿Has denunciado las supuestas fallas de la investigación? ¿Qué pruebas tienes de que hubo algo que no puede ser explicado por una concatenación de hechos fortuitos? ¿Has solicitado nuevos análisis y a quién? Si es así, ¿dónde están los resultados?
A continuación González se refiere a otros supuestos casos de “combustión espontánea”
ocurridos en Tenerife, de los que hasta el momento nadie había querido, podido o simplemente interesado hablar, y cuyas investigaciones se fueron cerrando sistemáticamente con las hipótesis más probables formuladas desde la lógica, aunque no pocas veces resultaba “ilógico” aplicarlas ante la falta de evidencias que las refrendaran.
Observen la indirecta conspiranoica que abre el párrafo. Y la sugerencia final, especialmente dirigida a mentes abiertas y enemigas de la lógica a la que se refiere. La supuesta ausencia de evidencias hace “ilógico” proponer explicaciones precisamente lógicas. Es decir, el mundo del revés; lo contrario de lo que cualquier mente bien ordenada y cualquier investigador competente haría, que es postular explicaciones lógicas (naturales, nada “paranormales”) ante la ausencia de un indicio que explique definitivamente el suceso. Pero no, en Paranormalandia es “lógico” no usar la lógica, lanzar la navaja de Occam como si fueras un discóbolo y dejar correr la imaginación en pos de un misterio inexistente.

Hombre combustionándose espontaneísimamente
Por algún motivo no explicado, la consulta de fuentes mediante Google sólo parece permitir
opinar en vez de pensar
¿Les gusta esta tontería, que queda bien para hacerse el interesante y provocar la imaginación en el lector impresionable de que el que la ha escrito se pasa el día pensando? Cuidado: no te vayan a confundir con un “pensador” en lugar de un investigador de campo y playa que no usa Google… Para pensar sólo hace falta un lugar apropiado (por ejemplo el salón de una casa ¡oh, anatema!) y bastante esfuerzo, no disfrazarse de CSI provinciano, como la tropa de cuartomilenarios y seiperitos …
Y es que las casualidades dejan de serlo cuando siguen un patrón convirtiéndose en significativas
Te debiste quedar sudando después de escribir esto… Tal cosa, que es muy juiciosa en otros terrenos de la actividad humana y del resto de cosmos, se convierte en una estupidez en el contexto en el que la has escrito. Eso te pasa por leer al de las casualidades que son causalidades y a las fuentes New Age que se han inventado una realidad alternativa para su gusto personal, su billetera y el espectáculo mediático tipo JZ Knight y el permanente maltrato de conceptos físicos convertidos en religión.
Es completamente inútil intentar extrapolar conclusiones válidas (producto de la exigente depuración de la casuística y del tratamiento estadístico, no de porque a mí me lo parece o me sale de ahí…), generalizar y modelar un fenómeno a partir de un conjunto de relatos de dudoso origen y naturaleza, donde precisamente hay, al parecer, casuística sumergida. ¿Qué tipo de casuística es la sumergida? ¿Por qué sabes que existe? ¿Qué te lleva a pensar que es del mismo tipo que la “emergida”? ¿De qué fuentes procede? ¿Quién la ha examinado y etiquetado como sumergida pero susceptible de ser colocada provisionalmente en el cajón de la “combustión espontánea”? Ocurre lo mismo con todo lo que pasa –o no pasa- en Paranormalandia.
La combustión espontánea no ha sido nunca observada mientras supuestamente ocurre. Ha sido una “explicación” que diversos divulgadores han atribuido a ciertos casos de muerte por combustión y materia para escritores de cuentos. Muchos de los supuestos fallecidos por esta causa eran ancianos que se quemaron accidentalmente. Incluso cuando velas o chimeneas son una posible explicación como causa del fuego algunos investigadores prefieren referirse a una causa que requiere la creencia en un suceso cuya probabilidad es casi imposible (véase la voz correspondiente en el Skeptic Dictionary donde se explica el “efecto mecha”, propuesta racional para explicar algunos de los casos de combustión de apariencia extraña. Véase también Not-So-Spontaneous Human Combustion, de Joe Nickel, donde el experto investigador del CSI realiza una crítica del libro Ablaze!, de Larry E. Arnold, el principal promotor de la paranormalidad de la combustión espontánea y de otras cosas como los poltergeists).
Volvamos y acabemos con el artículo de González.
Las habilidades de los mentalistas permiten reproducir todo tipo de efectos presumiblemente paranormales, ¿damos por hecho que no existen o intentamos desentrañar los procesos que los desencadenan cuando no hay mentalistas de por medio?
Ah, ¿pero es que existen procesos paranormales que se producen cuando no hay mentalistas por medio? Esa suposición ¿de dónde parte? ¿Cuáles son esos “procesos”? ¿Por qué crees que existen esos procesos? ¿Cuál es la cadena de razonamiento –nada de Google- que te ha llevado a suponer, a partir de unos hechos indistinguibles de la magia y el ilusionismo, que existe una porción de fenómenos que, siendo indistinguibles, no obedecen al deseo de ser engañado por la magia, a la credulidad, a la habilidad del profesional de la magia? Y si son distinguibles, ¿dónde se ha establecido tal revolución científica, que no nos hemos enterado ni tú ni yo? ¿Dónde está el canon de esos fenómenos, por decirlo de alguna manera, el fundamento más básico de los mismos, el procedimiento por el que fueron integrados en el conocimiento científico (es decir, que no se trata de suposiciones, impresiones o creencias personales nacidas del deseo de detectar un mundo mágico porque éste que vemos, que es único, es muy aburrido y feo y caído…).
A continuación nos deleitas con este párrafo:
El Sol, nuestra estrella, no se sale de su órbita para bailar en una presunta aparición mariana. Las leyes de la física y la lógica nos lo indican. Sí 40.000 personas aseguran haber visto bailar el Sol, ¿hacemos chiste y chascarrillo de la experiencia de 40.000 personas porque tenemos claro que es imposible que fuese el Sol o tendremos interés en indagar en lo que vieron y plantear alternativas factibles? Lo primero sería opinar lo segundo pensar
Me da un poco de vergüenza ajena, así que prefiero no comentar nada al respecto. Dejo al lector que se haga una composición de lugar de tus imaginaciones.
Pero, cerca del final, recuperas el sentido común:
O simplemente podemos estar ante un puñado de casos mal investigados en los que se han dejado escapar datos concluyentes y resolutivos, casos que han sido reunidos arbitrariamente dando origen a un fenómeno o síndrome inexistente
Es una lástima que este razonamiento no lo tengas grabado a fuego en tu mente y en tu corazón, y no lo coloques como lema implícito o invisible en cada uno de los artículos que escribes.
Personalmente seguiremos dudando razonablemente en este fenómeno, pues consideramos que posicionarse hacia una postura u otra –creyente o escéptica- en estos momentos es más un acto de fe que de ciencia
Me temo que eso que tú llamas “dudar racionalmente” lo seguirás haciendo por siempre jamás, incluso después de leer lo que Héctor Fajardo averiguó respecto al caso de Santa Úrsula. Lo que ocurre es que a ti te gusta creer e imaginarte que hay un mundo paralelo de maravillas, de ocurrencias y acontecimientos cálidos y significativos la mayoría, extemporáneos, a-lógicos y románticamente tétricos el resto, como la imaginada “combustión espontánea”. De ahí sólo te va a sacar tu esfuerzo personal, tu deseo de no tragarte sólo lo que te da pistas e indicios de todo ello y el atenerte a lo que son los auténticos hechos por delante del deseo de figurar y de complacer a los desinformados creyentes en cosas raritas.
En cuanto al caso de Santa Úrsula, sigue bajo secreto de sumario y no por ello tiene que haber un Mulder y Scully investigando
Pero no hay que esperar que se levante secreto del sumario alguno. Ya está aclarada la cosa, para satisfacción de todos (es un decir), así que dejémonos de posibilidades más o menos remotas, de paranormal no pero sí, pero por si acaso yo nado y guardo la ropa, y vayamos al caso concreto de Santa Úrsula. Aquí veremos una vez más la magia de Canarias en acción, el misterio, la emoción, la intriga y el dolor de barriga que me da cuando la realidad no se adapta a mis alocadas imaginaciones newageristas y alternativas.
Todo este misterio de la combustión espontánea de Santa Úrsula se reduce, se disuelve y desaparece en cuanto el periodista tinerfeño Héctor Fajardo cogió el teléfono y habló con el servicio de prensa de la Guardia Civil, que llevó el caso, donde le confirmaron que la muerte de ese hombre se produjo por asfixia y que las llamas se originaron en un sofá por la caída de una colilla.
Héctor me comentó en privado que,
según detalló la policía Judicial y los peritos que examinaron el caso, en la combustión se desprendió mucho humo de este sofá, que dejaron inconsciente al individuo en un principio y que posteriormente falleció por inhalación de gases. El fuego hizo el resto después con el cadáver. Evidentemente el señor no murió por arte de magia y por un fuego que se originara en el interior de su cuerpo. Además, según la Guardia Civil, tampoco es cierto que el resto de la casa estuviera intacta, ya que las llamas afectaron a elementos cercanos en la habitación.
Ésta es la nota publicada por Fajardo en La Gaceta de Canarias el pasado 4 de octubre de 2008:

¿Qué pasó con la investigación del autor de Esencia de medianoche? ¿Se le olvidó añadir los detalles en un posterior artículo que confirman que su mente funciona a unas revoluciones distintas a las que corre la realidad? ¿Pensará que la Guardia Civil forma parte de la conspiración para ocultar el tremendo secreto de la Combustión Humana Espontánea de Santa Úrsula? ¿O a nuestros investigadores mágicos no les interesó divulgar la intrascendencia fenomenológica del caso (al margen de la desgracia personal) porque se les vino abajo una de esas infantiles historias con la que amamantan a los ávidos de misterios de pacotilla, rumores y leyendas sin base?
Veo que las notas de Internet aquí comentadas en las que se informa del caso no han sido actualizadas con la información publicada hace ya más de un mes por Héctor Fajardo. ¿Lo serán algún día? Ah, misterio…
Los misterios de Canarias: monjas y obispos incorruptos, lucecitas extrañas, fantasmas en Museos de Historia, psicofonías, lugares mágicos, gente que ¡flas! se enciende como el de los Cuatro Fantásticos y tantos y tantos otros. ¡Qué mundo más maravilloso y epatante! Pero, por favor, ¡que no vaya la Guardia Civil a practicar diligencias, que son unos escépticos!
Ya lo ves, José Gregorio: sin Google y sin el tricornio puesto: con sentido común y profesionalidad: así se resuelve un misterio. Bueno, un pseudo-misterio, que de misterio tenía lo que a ti te dio la real gana imaginarte, como es tradicional, volviendo la lógica patas arriba.
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Aclaro de entrada que Santa Úrsula es una localidad del norte de Tenerife. Y que la combustión espontánea de seres humanos es un mito paranormalista que algunos se creen porque les parece plausible. Lean este párrafo:
La aparición en la tarde del martes 5 de junio [de 2007] del cuerpo calcinado de un varón de 64 años y de nacionalidad suiza en el municipio de Santa Úrsula, en Tenerife, ha puesto en circulación el rumor de que pudiera tratarse de un caso de Combustión Espontánea Humana. El cadáver apareció en un sillón devorado por las llamas en torno a las 00,04 de la madrugada, hora en la que se alertó al 112 activando el dispositivo de emergencia de la guardia civil, policía local, bomberos y personal sanitario. La dantesca escena con la que se toparon los testigos fue la de un cuerpo ardiendo en el sillón mientras un vecino intentaba sofocar el fuego con una pequeña manguera, el cuerpo de un hombre que vivía solo y estaba aquejado de una discapacidad que le provocaba problemas de movilidad. Los investigadores barajan como primera posibilidad que un cigarro encendido haya podido desencadenar la tragedia, cayendo cerca del sillón y prendiéndolo sin que la víctima se percatase o tal vez en caso de haberlo hecho, sin posibilidad de evadirse. El fuego no se extendió por el resto de la casa, aunque faltan datos para evaluar el grado de extrañeza del incidente. Obviamente, y sin necesidad de recurrir a la tesis de la Combustión Espontánea Humana las preguntas son innumerables.
Figura en este enlace.
Lo que más me divierte de esta nota es el uso de mayúsculas iniciales para referirse a la Combustión Humana Espontánea. Por mucho que su autor escriba con mayúsculas tal cosa, estilo con el que parece dar a entender que se trata de un fenómeno de la misma categoría que la elevación del nivel de un fluido al sumergir en él un cuerpo sólido o el record de los 100 metros lisos de Bolt, es más una leyenda que un hecho, más una hipótesis de la que no existen pruebas irrefutables que un suceso auténtico del que se conocen sus causas.
En otro artículo del mismo autor, José Gregorio González, se lamenta de que hay
voces disonantes que desconociendo los datos y el estado de la investigación, resuelvan el caso desde su acomodado escritorio.
El problema no es ése: el problema es que quienes supuestamente sí tienen conocimiento de tal estado son incapaces de resolver el caso. Ni al que se refiere ni ninguno, por lo que conozco. No les veremos cometer semejante herejía en la congregación dogmática y religiosa de los enigmas y misterios comerciales. Tampoco me resisto a dejar pasar el hecho de calificar como “disonantes” a las voces críticas con la creencia en los misterios paranormalísimos, cuando lo auténticamente disonante es la cofradía del más allá que detecta extrañezas y junta las cejas fingiendo sorpresa ante unos hechos a los que se da una capa de barniz cuatomilenario para regocijo de la parroquia que les baila el agua. La disonancia es la renuncia a ejercer el pensamiento crítico.
Veamos dos perlitas más:
A estos solo les hace falta una conexión a Internet y un buscador en el que teclear las palabras clave para solucionar el “misterio”, aunque a los “CSI” de verdad les lleve semanas, muchas veces meses, e incluso años dar con la solución, si es que esta finalmente llega
Veo que has hecho tuya la gili-chorrada de la investigación de campo (que es necesaria cuando es necesaria, cuando no, no). Ahora el malvado crítico usa esa perversa arma que es Google. Ese Google que lleva a tus queridas ovejas a tropezarse con artículos y vídeos escépticos, cerrados de mente y que los alejan de la brisa marina un atardecer de verano que representa tu trabajo de creación de realidades alternativas. Claro, la Guardia Civil no tiene el glamour de CSI (en particular el de Miami)… Pero no nos vengas a colar la rueda de molino de que para aclarar la muerte de esa persona era necesaria una investigación tan meticulosa como las de los CSI ¿En qué te basas? ¿Tienes algo que replicar a las conclusiones de los peritos de la Guardia Civil? ¿Has denunciado las supuestas fallas de la investigación? ¿Qué pruebas tienes de que hubo algo que no puede ser explicado por una concatenación de hechos fortuitos? ¿Has solicitado nuevos análisis y a quién? Si es así, ¿dónde están los resultados?
A continuación González se refiere a otros supuestos casos de “combustión espontánea”
ocurridos en Tenerife, de los que hasta el momento nadie había querido, podido o simplemente interesado hablar, y cuyas investigaciones se fueron cerrando sistemáticamente con las hipótesis más probables formuladas desde la lógica, aunque no pocas veces resultaba “ilógico” aplicarlas ante la falta de evidencias que las refrendaran.
Observen la indirecta conspiranoica que abre el párrafo. Y la sugerencia final, especialmente dirigida a mentes abiertas y enemigas de la lógica a la que se refiere. La supuesta ausencia de evidencias hace “ilógico” proponer explicaciones precisamente lógicas. Es decir, el mundo del revés; lo contrario de lo que cualquier mente bien ordenada y cualquier investigador competente haría, que es postular explicaciones lógicas (naturales, nada “paranormales”) ante la ausencia de un indicio que explique definitivamente el suceso. Pero no, en Paranormalandia es “lógico” no usar la lógica, lanzar la navaja de Occam como si fueras un discóbolo y dejar correr la imaginación en pos de un misterio inexistente.

Hombre combustionándose espontaneísimamente
Por algún motivo no explicado, la consulta de fuentes mediante Google sólo parece permitir
opinar en vez de pensar
¿Les gusta esta tontería, que queda bien para hacerse el interesante y provocar la imaginación en el lector impresionable de que el que la ha escrito se pasa el día pensando? Cuidado: no te vayan a confundir con un “pensador” en lugar de un investigador de campo y playa que no usa Google… Para pensar sólo hace falta un lugar apropiado (por ejemplo el salón de una casa ¡oh, anatema!) y bastante esfuerzo, no disfrazarse de CSI provinciano, como la tropa de cuartomilenarios y seiperitos …
Y es que las casualidades dejan de serlo cuando siguen un patrón convirtiéndose en significativas
Te debiste quedar sudando después de escribir esto… Tal cosa, que es muy juiciosa en otros terrenos de la actividad humana y del resto de cosmos, se convierte en una estupidez en el contexto en el que la has escrito. Eso te pasa por leer al de las casualidades que son causalidades y a las fuentes New Age que se han inventado una realidad alternativa para su gusto personal, su billetera y el espectáculo mediático tipo JZ Knight y el permanente maltrato de conceptos físicos convertidos en religión.
Es completamente inútil intentar extrapolar conclusiones válidas (producto de la exigente depuración de la casuística y del tratamiento estadístico, no de porque a mí me lo parece o me sale de ahí…), generalizar y modelar un fenómeno a partir de un conjunto de relatos de dudoso origen y naturaleza, donde precisamente hay, al parecer, casuística sumergida. ¿Qué tipo de casuística es la sumergida? ¿Por qué sabes que existe? ¿Qué te lleva a pensar que es del mismo tipo que la “emergida”? ¿De qué fuentes procede? ¿Quién la ha examinado y etiquetado como sumergida pero susceptible de ser colocada provisionalmente en el cajón de la “combustión espontánea”? Ocurre lo mismo con todo lo que pasa –o no pasa- en Paranormalandia.
La combustión espontánea no ha sido nunca observada mientras supuestamente ocurre. Ha sido una “explicación” que diversos divulgadores han atribuido a ciertos casos de muerte por combustión y materia para escritores de cuentos. Muchos de los supuestos fallecidos por esta causa eran ancianos que se quemaron accidentalmente. Incluso cuando velas o chimeneas son una posible explicación como causa del fuego algunos investigadores prefieren referirse a una causa que requiere la creencia en un suceso cuya probabilidad es casi imposible (véase la voz correspondiente en el Skeptic Dictionary donde se explica el “efecto mecha”, propuesta racional para explicar algunos de los casos de combustión de apariencia extraña. Véase también Not-So-Spontaneous Human Combustion, de Joe Nickel, donde el experto investigador del CSI realiza una crítica del libro Ablaze!, de Larry E. Arnold, el principal promotor de la paranormalidad de la combustión espontánea y de otras cosas como los poltergeists).
Volvamos y acabemos con el artículo de González.
Las habilidades de los mentalistas permiten reproducir todo tipo de efectos presumiblemente paranormales, ¿damos por hecho que no existen o intentamos desentrañar los procesos que los desencadenan cuando no hay mentalistas de por medio?
Ah, ¿pero es que existen procesos paranormales que se producen cuando no hay mentalistas por medio? Esa suposición ¿de dónde parte? ¿Cuáles son esos “procesos”? ¿Por qué crees que existen esos procesos? ¿Cuál es la cadena de razonamiento –nada de Google- que te ha llevado a suponer, a partir de unos hechos indistinguibles de la magia y el ilusionismo, que existe una porción de fenómenos que, siendo indistinguibles, no obedecen al deseo de ser engañado por la magia, a la credulidad, a la habilidad del profesional de la magia? Y si son distinguibles, ¿dónde se ha establecido tal revolución científica, que no nos hemos enterado ni tú ni yo? ¿Dónde está el canon de esos fenómenos, por decirlo de alguna manera, el fundamento más básico de los mismos, el procedimiento por el que fueron integrados en el conocimiento científico (es decir, que no se trata de suposiciones, impresiones o creencias personales nacidas del deseo de detectar un mundo mágico porque éste que vemos, que es único, es muy aburrido y feo y caído…).
A continuación nos deleitas con este párrafo:
El Sol, nuestra estrella, no se sale de su órbita para bailar en una presunta aparición mariana. Las leyes de la física y la lógica nos lo indican. Sí 40.000 personas aseguran haber visto bailar el Sol, ¿hacemos chiste y chascarrillo de la experiencia de 40.000 personas porque tenemos claro que es imposible que fuese el Sol o tendremos interés en indagar en lo que vieron y plantear alternativas factibles? Lo primero sería opinar lo segundo pensar
Me da un poco de vergüenza ajena, así que prefiero no comentar nada al respecto. Dejo al lector que se haga una composición de lugar de tus imaginaciones.
Pero, cerca del final, recuperas el sentido común:
O simplemente podemos estar ante un puñado de casos mal investigados en los que se han dejado escapar datos concluyentes y resolutivos, casos que han sido reunidos arbitrariamente dando origen a un fenómeno o síndrome inexistente
Es una lástima que este razonamiento no lo tengas grabado a fuego en tu mente y en tu corazón, y no lo coloques como lema implícito o invisible en cada uno de los artículos que escribes.
Personalmente seguiremos dudando razonablemente en este fenómeno, pues consideramos que posicionarse hacia una postura u otra –creyente o escéptica- en estos momentos es más un acto de fe que de ciencia
Me temo que eso que tú llamas “dudar racionalmente” lo seguirás haciendo por siempre jamás, incluso después de leer lo que Héctor Fajardo averiguó respecto al caso de Santa Úrsula. Lo que ocurre es que a ti te gusta creer e imaginarte que hay un mundo paralelo de maravillas, de ocurrencias y acontecimientos cálidos y significativos la mayoría, extemporáneos, a-lógicos y románticamente tétricos el resto, como la imaginada “combustión espontánea”. De ahí sólo te va a sacar tu esfuerzo personal, tu deseo de no tragarte sólo lo que te da pistas e indicios de todo ello y el atenerte a lo que son los auténticos hechos por delante del deseo de figurar y de complacer a los desinformados creyentes en cosas raritas.
En cuanto al caso de Santa Úrsula, sigue bajo secreto de sumario y no por ello tiene que haber un Mulder y Scully investigando
Pero no hay que esperar que se levante secreto del sumario alguno. Ya está aclarada la cosa, para satisfacción de todos (es un decir), así que dejémonos de posibilidades más o menos remotas, de paranormal no pero sí, pero por si acaso yo nado y guardo la ropa, y vayamos al caso concreto de Santa Úrsula. Aquí veremos una vez más la magia de Canarias en acción, el misterio, la emoción, la intriga y el dolor de barriga que me da cuando la realidad no se adapta a mis alocadas imaginaciones newageristas y alternativas.
Todo este misterio de la combustión espontánea de Santa Úrsula se reduce, se disuelve y desaparece en cuanto el periodista tinerfeño Héctor Fajardo cogió el teléfono y habló con el servicio de prensa de la Guardia Civil, que llevó el caso, donde le confirmaron que la muerte de ese hombre se produjo por asfixia y que las llamas se originaron en un sofá por la caída de una colilla.
Héctor me comentó en privado que,
según detalló la policía Judicial y los peritos que examinaron el caso, en la combustión se desprendió mucho humo de este sofá, que dejaron inconsciente al individuo en un principio y que posteriormente falleció por inhalación de gases. El fuego hizo el resto después con el cadáver. Evidentemente el señor no murió por arte de magia y por un fuego que se originara en el interior de su cuerpo. Además, según la Guardia Civil, tampoco es cierto que el resto de la casa estuviera intacta, ya que las llamas afectaron a elementos cercanos en la habitación.
Ésta es la nota publicada por Fajardo en La Gaceta de Canarias el pasado 4 de octubre de 2008:

¿Qué pasó con la investigación del autor de Esencia de medianoche? ¿Se le olvidó añadir los detalles en un posterior artículo que confirman que su mente funciona a unas revoluciones distintas a las que corre la realidad? ¿Pensará que la Guardia Civil forma parte de la conspiración para ocultar el tremendo secreto de la Combustión Humana Espontánea de Santa Úrsula? ¿O a nuestros investigadores mágicos no les interesó divulgar la intrascendencia fenomenológica del caso (al margen de la desgracia personal) porque se les vino abajo una de esas infantiles historias con la que amamantan a los ávidos de misterios de pacotilla, rumores y leyendas sin base?
Veo que las notas de Internet aquí comentadas en las que se informa del caso no han sido actualizadas con la información publicada hace ya más de un mes por Héctor Fajardo. ¿Lo serán algún día? Ah, misterio…
Los misterios de Canarias: monjas y obispos incorruptos, lucecitas extrañas, fantasmas en Museos de Historia, psicofonías, lugares mágicos, gente que ¡flas! se enciende como el de los Cuatro Fantásticos y tantos y tantos otros. ¡Qué mundo más maravilloso y epatante! Pero, por favor, ¡que no vaya la Guardia Civil a practicar diligencias, que son unos escépticos!
Ya lo ves, José Gregorio: sin Google y sin el tricornio puesto: con sentido común y profesionalidad: así se resuelve un misterio. Bueno, un pseudo-misterio, que de misterio tenía lo que a ti te dio la real gana imaginarte, como es tradicional, volviendo la lógica patas arriba.
martes, noviembre 11, 2008
lunes, noviembre 10, 2008
'Misterios a la luz de la ciencia', el 12 de noviembre en Bilbao
Vía Magonia
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La Carpa de la Ciencia de la Universidad del País Vasco (UPV) en Bilbao (plaza del Arriaga) acogerá el 12 de noviembre la tercera edición el ciclo de charlas Misterios, a la luz de la ciencia, organizado por la UPV, el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE) y el Center for Inquiry (CfI). La jornada forma parte de los actos de la 7ª Semana de la Ciencia y la Tecnología. El programa es el siguiente:
17.30 horas: ¡No me lleves con tu líder! Encuentros íntimos con seres del espacio, por Luis R. González, miembro de la Fundación Anomalía.
18.15 horas: Gurús espirituales superventas: conexiones psíquicas y conexiones 'científicas', por Ignacio García-Valiño, novelista y psicólogo.
19.00-19.15 horas: Descanso.
19.15 horas: Ten miedo, ten mucho miedo. El negocio de las teorías de la conspiración, por Mauricio-José Schwarz, periodista científico.
20.00 horas: Mesa redonda. El pensamiento mágico en una sociedad desarrollada.
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La Carpa de la Ciencia de la Universidad del País Vasco (UPV) en Bilbao (plaza del Arriaga) acogerá el 12 de noviembre la tercera edición el ciclo de charlas Misterios, a la luz de la ciencia, organizado por la UPV, el diario El Correo, el Círculo Escéptico (CE) y el Center for Inquiry (CfI). La jornada forma parte de los actos de la 7ª Semana de la Ciencia y la Tecnología. El programa es el siguiente:
17.30 horas: ¡No me lleves con tu líder! Encuentros íntimos con seres del espacio, por Luis R. González, miembro de la Fundación Anomalía.
18.15 horas: Gurús espirituales superventas: conexiones psíquicas y conexiones 'científicas', por Ignacio García-Valiño, novelista y psicólogo.
19.00-19.15 horas: Descanso.
19.15 horas: Ten miedo, ten mucho miedo. El negocio de las teorías de la conspiración, por Mauricio-José Schwarz, periodista científico.
20.00 horas: Mesa redonda. El pensamiento mágico en una sociedad desarrollada.
domingo, noviembre 09, 2008
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