El trabajo de V. J. Ballester Olmos y Juan Carlos Victorio sobre los globos de 1954 en diferentes provincias españolas puede leerse aquí.
Odio la fanfarronería, odio la impostura, odio la superstición, odio la mentira y odio toda clase de tipos miserables y embaucadores, que son muchísimos, como sabes. Luciano de Samósata (s. II)
sábado, noviembre 07, 2015
Los ovni-globo de 1954
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica 'Principia', de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
lunes, octubre 26, 2015
El “ovni de Canarias” en Akásico (más petición final al lector)
En la web de Akásico figura este artículo: El ovni de la discordia, que versa sobre el famoso fenómeno observado desde Canarias el 5 de marzo de
1979, cuyo origen fue el lanzamiento de un par de misiles Poseidón al oeste de Canarias. No aparece autor o autores ni referencia, al
margen del año, 2007. La versión en papel debió ser publicada en Año Cero o Enigmas. Me he tomado la molestia de comentar algunas cosas de las
que aparecen en el deficiente artículo on
line. Al final incluyo una petición al lector.
Sus argumentos principales son interpretaciones sesgadas y erróneas,
cuando no estiradas hasta el absurdo. Se trata del habitual embrollo
periodístico cuyo resultado es el aumento de la confusión en toda aquella mente
que no haya revisado las fuentes originales con detalle.
Al referirse a las conclusiones de la
investigación oficial del Ejército del Aire (expediente oficial
desclasificado 790305, desclasificado el 24 de octubre de 1995) se dice:
Lo observado el 5 de marzo fue un Fenómeno Aéreo No
Identificado (FANI), seguido de un Objeto Volante No Identificado (OVNI), y por
lo tanto de origen desconocido. Sin embargo, y ya desde un primer momento, se
indicó –sin pruebas razonables, dicho sea de paso- que lo observado pudo haber
estado producido por un misil intercontinental Polaris, aún a pesar de no
existir –ni ofrecerse- pruebas oficiales que lo avalasen, presuntamente lanzado
a cientos de millas al suroeste del archipiélago.
Para el autor, las numerosas fotografías del fenómeno no son pruebas
razonables de que lo que en ellas se observa son los efectos de los gases de
combustión de un misil. Prefiere mantenerse en la ignorancia interesada. Es de
suponer que tampoco deseó ver el artículo que publiqué en la web de la desaparecida fundación
Anomalía: ¿OVNIs o misiles?: juzgue Vd. mismo, en el que comparo las fotos canarias con una pequeña muestra de fotos
de lanzamientos de misiles desde otros lugares del mundo, pero no cometo la
torpeza –o la burda trampa- de mostrar un misil en el instante de salir a la
superficie del mar al lado de las imágenes de Canarias, sino que los muestro en
etapas semejantes, a gran altura, a decenas de kilómetros sobre la superficie
marina, que es donde se producen esos espectaculares juegos luminosos entre los
productos de la quema de etapas y los rayos solares, en particular cuando el
Sol se halla bajo el horizonte para los observadores en tierra. Esto no es
“prueba oficial”: es sentido común.
A la izquierda, imagen de los efectos gaseosos a gran altura, iluminados por el Sol ya situado bajo el horizonte a nivel del mar, el 5 de marzo de 1979. Imagen captada desde Izaña (Tenerife). A la derecha, efectos idénticos fotografiados desde Kitt Peak, Arizona el 2 de octubre de 1999 de un misil Minuteman II lanzado desde la base de Vandenberg (California).
Otro argumento para descartar la naturaleza balística del caso usado
por el/los autor/es es el del alcance de los misiles Poseidón. Entre otras
posibilidades previas, cita el alcance ya indicado por Ballester Olmos y Campo en
la Revista de Aeronáutica y Astronáutica (marzo 2001) de 4.600 kilómetros ,
pero:
Se hace preciso añadir que partiendo de la distancia
exacta desde donde se efectuaron los supuestos lanzamientos, éstos no habrían
podido llegar al lugar indicado, precipitándose sobre Francia u Holanda, o
entre la frontera entre de Polonia y Bielorrusia respectivamente.
¿A qué información se está refiriendo el autor del artículo? ¿Se
refiere a los cálculos aproximados de lejanía y altura mínimas aportados por
Manuel Borraz en 1992, o a las impresiones que uno de los tripulantes
del submarino Kamehameha ofreció a
Alfonso Ferrer a principios de siglo XXI? (véase “El ‘ovni de Canarias’. Hablan
militares norteamericanos”. Alfonso Ferrer. En: @nomalía, 10, 2009).
Resalta el cinismo del autor al indicar que:
… se jugó con el desconocimiento por parte de la
opinión pública en referencia a las características propias de este tipo de
proyectil para concluir momentáneamente una serie de incidentes cuyas
características observadas en nada tenían que ver con aquello que se indicó.
Mi opinión, y la de otros muchos investigadores, es que quienes jugaron
con el desconocimiento de la opinión pública fueron aquéllos que se empeñaron
en mantener que los fenómenos respondieron a causas extrañas o misteriosas,
siempre sin aportar pruebas a la altura de tales afirmaciones, contentándose
con remarcar la existencia de unos pocos testimonios extravagantes que no se
conformaban con la mayoría, algo usual cuando se produce un fenómeno luminoso a
gran altura con miles de testigos potenciales, como es el caso de los bólidos,
las reentradas de chatarra espacial y los lanzamientos de misiles balísticos
desde submarinos o bases en tierra.
Por supuesto, al contrario de lo que indica el/los autor/es, ni los
testigos entrevistados en la época ni los que en 1999 –año al que se refiere el
periodista- llevan a pensar que “los presuntos artefactos militares se
encontraran justo encima de las islas”. Al contrario, si se contrastan las
declaraciones aparecidas a los pocos días de ocurrir el suceso, observamos que
una parte de los testigos de las diferentes islas tomaban como referencia para
situar el espectáculo celeste alguna de las islas situadas al oeste respecto de
aquella en la que se hallaban, pero ningún
testigo de El Hierro o de La Palma indicó que se localizara sobre La Gomera,
Tenerife o Fuerteventura, sino en dirección al mar, al oeste del archipiélago.
Esta sencilla comprobación no fue realizada, al parecer, por el autor del lioso
artículo.
Se indica a continuación que, “según el análisis objetivo de los datos
realizado por nuestro equipo” (sic), “teniéndose en cuenta que en este
incidente son miles los testigos que coinciden en indicar esa serie de
cuestiones anómalas”. Esto quiere decir, en realidad, que las cuestiones
básicas de psicología de la percepción, el temor, la subjetividad y las fallas
ineluctables del testimonio humano deben ser obviadas, confiar porque sí y dar
por buenos aquellos detalles que coincidan con mis ideas preconcebidas sobre
las maravillas ufo-paranormales de que vivimos rodeados. Porque es que: “¡El
fenómeno tuvo una envergadura sorprendente!” y además se produjeron “cambios de
trayectoria, estacionamientos y deceleraciones, unas maniobras imposibles de
efectuar por un misil de las características que se pretende”. Se trata de las
mismas simplezas interesadas aptas únicamente para quien de antemano decidió
asimilar un escenario anómalo diseñado por periodistas practicantes de la
pseudo-ufología con décadas de experiencia y nula credibilidad. La inmensa
mayoría de los testimonios no se refirió a esos detalles “anómalos”, que se
debieron a la interpretación subjetiva y deformada de unos pocos testigos: lo
esperable en un suceso como este.
Un estudio “llevado a cabo en uno de los lugares exactos desde donde se
obtuvieron varias de las famosas fotografías” permitió a los autores (escriben
en plural pero en el enlace de Internet no aparece autor alguno y no consta tal
estudio) “comprobar in situ que muchos de los datos recopilados por el Ejército
del Aire en el informe desclasificado son ciertos, evidenciándose ante todo que
el fenómeno era incluso mayor que lo que se ha venido describiendo hasta el
momento”. Es de lo poco sensato que hay en el artículo. Ciertamente, el
fenómeno tuvo unas dimensiones mucho mayores que las que el juez instructor del
caso le asignó; en realidad, el ahora coronel Pedro Ortega no llegó a saber en
ningún momento la causa del fenómeno, motivo por el cual lo dejó sin explicar
como Fenómeno Aéreo No Identificado (FANI) y ovni en una segunda etapa.
El resumen de las dimensiones
obtenidas en el citado “estudio” vuelve a pecar por defecto: 10 kilómetros de
altura sobre el nivel del mar y 200 kilómetros de distancia a las islas. Los
datos numéricos que figuran a continuación parecen quedarse cortos, pero
empiezan a dar una idea de la magnitud real del fenómeno; a pesar de ello, no llevó al autor o autores a sospechar la auténtica
naturaleza del caso, que prefirió mantenerse en un ficticio escenario
misterioso:
- La gigantesca
campana de luz quedó estacionada durante un tiempo indeterminado, alcanzando
una altura aproximada de 70 Km .
- En su mayor
magnitud la citada campana alcanzó 70 Km . de sección.
- Con un área que
ofrecía la sorprendente cifra de 3.500 Km2.
- Con un diámetro
de la línea amarilla interior observada en las instantáneas de 65Km. En otras
palabras, la campana luminosa casi duplicaría la superficie de la isla de
Tenerife.
- Según informes
oficiales, el diámetro de la galaxia [así llama metafóricamente al fenómeno de
las estelas y el objeto central] fue de unos 100 Km . de envergadura.
- Sin embargo
obtuvimos datos mayores, pues llegamos a constatar que ésta alcanzó
aproximadamente 283 Km .
Estos datos son producto de las mediciones realizadas desde un lugar de
Gran Canaria no indicado basándose en una de las fotos obtenidas aquel
anochecer de 1979. Son simples tentativas que se aproximan a las dimensiones
reales de un fenómeno completamente artificial. Pero el proceso de realización
de esas mediciones no consta en el enlace de Internet; es posible que fuera
publicado en la edición impresa de la revista y eliminado de la versión digital.
A continuación se aleja de nuevo de la evidencia disponible al apuntar
que al proyectar esos datos sobre cartas náuticas y planos militares del
archipiélago “… tenemos en cuenta que el fenómeno se estima a unos 223 Km . de Izaña (Tenerife)
comprobamos que los extremos del mismo casi rozan El Hierro y La Palma”. No hay
testimonio alguno, o conjunto de éstos, que permita pensar que alguna etapa del
suceso se desarrollara sobre el extremo occidental de Canarias. En cuanto a la
distancia, esos 223 Km .
se quedan cortísimos, como planteó Manuel Borraz en Los gigantes de Gáldar y los avistamientos canarios, ensayo que es
de imaginar conoce el autor o autores del artículo (http://www.ikaros.org.es/galdar.pdf).
Cualquier investigador guiado por la lógica y el interés en explicar
los misterios llegaría a la conclusión, a partir de las aproximaciones mínimas
de Borraz citadas y las que ahora presenta el autor del artículo de Internet, que
el fenómeno, efectivamente, tuvo su origen en, al menos, un lanzamiento
balístico desde un submarino al oeste de Canarias, porque ésas son las
dimensiones que sus sucesivas etapas alcanzan, y también porque es
prácticamente idéntico al espectáculo visual observado en muchas otras
ocasiones previas y posteriores; pero no: su “primera gran conclusión” es que un
misil de las características que se pretende no puede alcanzar semejante
magnitud, ni siquiera en el momento de mayor apogeo. No se razona el por qué de
esta afirmación, que choca con la evidencia empírica de no pocas ocasiones
prácticamente idénticas. Tampoco tiene especial relevancia para el autor o
autores que Alfonso Ferrer localizase vía Internet a varios de los tripulantes
de los submarinos responsables de los lanzamientos observados desde Canarias y
que confirmaran, al mostrarle las fotografías del 5/3/79, que efectivamente se
trataba de un fenómeno muy conocido para ellos. Para el autor del artículo,
“las declaraciones eran confusas y sin proporcionar pruebas fehacientes que
permitieran corroborar sus afirmaciones”. Obviamente, las dudas que surgen a
raíz del testimonio obtenido por Ferrer del militar Robert Boice nacen de la
autenticidad de la fuente y de si se refiere concretamente a la fecha en
cuestión. Pero sería sorprendente, más sin conocer a Ferrer, que un presunto militar
retirado confirmara los hechos planteados por el citado de no ser más que un
tipo sin relación profesional alguna con estas pruebas balísticas. En este
caso, lo lógico habría sido hacer caso omiso a sus preguntas por correo
electrónico. Las respuestas
obtenidas son, además, bastante coherentes con el escenario general del
acontecimiento, aunque inexactas.
Por otro lado, las argumentaciones del artículo pueden ser igualmente
vueltas en su contra por razones semejantes: ¿por qué tenemos que aceptar que,
a partir de “nuestras recientes indagaciones”, los datos apuntan a que los
submarinos zarparon de Rota pero con dirección no a Canarias sino a la
República Federal de Alemania para incorporarse a unas maniobras de la
OTAN? Y si fue así en algunas ocasiones,
¿cómo sabe que también ocurrió lo mismo el 5 de marzo de 1979? “¿Fue Ferrer
víctima de una confusión por parte de su informante o de una maniobra intoxicadora?”,
pregunta el autor anónimo. Por mi parte, prefiero reservarme la opinión de
quién intoxica realmente, y quiénes lo han hecho históricamente, aunque
seguramente el lector lo adivinará.
Es difícil que el tripulante del submarino recordara la fecha exacta
del suceso, pero, sin embargo, pareció resultarle familiar, y reconocer
perfectamente lo que quedó registrado en las fotos, independientemente de que
fuera testigo de este caso concreto o de otros semejantes; fotos que son las enemigas número 1 de todos los especuladores
gratuitos de este caso, ya que son objetivas y delatan, ante cualquiera que no
desee seguir engañándose a sí mismo y a los demás, que toda aquella performance (perdóneseme el barbarismo)
fue debida a un par de misiles Poseidón lanzados por la armada de los EE.UU.
Por otro lado, no parece lógico pensar, como indica de pasada el autor, que se
tratara de un día rutinario, como cualquier otro, lo que haría difícil que su
recuerdo se ajustara a la realidad concreta de aquel día. El autor también
realiza otras preguntas carentes de sentido: “¿Cuántos disparos podría
presenciar desde dentro de una mole de
acero en al menos diez años de servicios”? Por algún motivo desconocido, los
tripulantes de un submarino norteamericano no podían saber qué efectos produce
en la alta atmósfera el lanzamiento de los misiles que llevan en la nave que
pilotan… “¿Por qué iba a recordar algo que no pudo ver por estar dentro de la
nave y cuya repercusión admitió desconocer?”. Es una pregunta semejante a la
anterior, y la respuesta también es semejante. Tampoco es difícil de imaginar
que ninguno de los tripulantes del submarino norteamericano Kamehameha comprara los días siguientes El Día o el Diario de Avisos en un kiosco de la plaza de España de Santa Cruz
de Tenerife para enterarse de la repercusión social del fenómeno observado el
atardecer del 5 de marzo.
Tal y como de desprende de nuestras simulaciones
realizadas a partir de muchos de los datos obtenidos tanto en 1979 como a día
de hoy, las versiones balísticas propuestas despojadas de sus engañosos
gráficos e hipótesis un tanto sospechosas apenas soportan un sencillo análisis.
Más bien al contrario, pues precisamente estudios recientes vienen a demostrar
algo muy distinto a lo que desde determinados sectores se ha afirmado durante
años sin pruebas contundentes, y lo que es peor, despreciando un elemento
importante dentro de todos los incidentes OVNI: en este caso el testimonio
ofrecido por miles de canarios que ponen en tela de juicio la veracidad –y las
intenciones- de los que abogan por la tesis del Poseidón C-3.
En verdad que estoy deseoso de conocer esas simulaciones a partir de “muchos
datos”; también estoy deseoso de conocer por qué esas hipótesis balísticas son
“un tanto engañosas”, y también ardo en deseos de conocer esos “estudios
recientes” que, hasta ahora, no he visto por parte alguna, a pesar de que, al
parecer, demuestran que el fenómeno fue algo…, no sé, ¿raro?; ¿paranormal?;
“¿ufo-misterioso?; ¿extraterrestre?; ¿chiripitifláutico?
El último párrafo incide en una vieja trampa: comparar el fenómeno del
5/3/79 con la salida del mar de un misil para descartar que el primero pudiese
tratarse del citado artefacto. Presumo que ésta es la absurda comparación que
se pretende establecer porque no figura imagen alguna en la web. De ahí dictamina el autor que “en
absoluto puede ser el referido y mil veces citado Poseidón C-3, incapaz de generar tales efectos”. Es sorprendente el
desconocimiento que muestra el autor, más cuando parece haber indagado en el
suceso –dando palos de ciego, no obstante-, aunque ello no le ha permitido descubrir
y observar las múltiples instantáneas que existen en todo el mundo de fenómenos
idénticos al del caso canario reconocidos como lanzamientos balísticos por las
potencias responsables. Así se mantiene el falso misterio: ignorando los hechos
evidentes y evitando cualquier interpretación económica al respecto.
------------------
PETICIÓN AL LECTOR:
¿Podría el lector aportar copia íntegra
de la versión publicada en la revista Año
Cero o Enigmas de este artículo http://www.xn--revistaaocero-pkb.com/secciones/ovnis-vida-extraterrestre/ovni-discordia reproducido
en la web de Akásico, incluyendo referencia completa?
¿Incluye la versión en papel alguno de
los “estudios” a los que se refiere en el texto? Si no, ¿dónde fueron
publicados? ¿Son accesibles en algún web
o blog?
sábado, octubre 24, 2015
Las Cañadas mágica
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica 'Principia', de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
viernes, octubre 23, 2015
Platillo volante estrellado en Hollywood
El Día (Santa Cruz de Tenerife) informó el 19 de julio de 1947 de que un platillo volante de 75 centímetros de diámetro había chocado en Hollywood contra la casa de un tal Rusell Long.
Se lo llevaron los bomberos después de que estuviera echando una columna de humo durante diez minutos. Se trató de una de las bromas que por entonces empezaron a proliferar (http://marcianitosverdes.haaan.com/2011/10/el-da-despus-de-roswell-32/ y http://web.archive.org/web/20080517115859/http://kenny.anomalyresponse.org/47Hollywood.html) a la caza de las recompensas que se ofrecían por capturar un platillo de los que tenían sugestionada a la opinión pública norteamericana, como aseguraba la noticia de agencia.
jueves, octubre 22, 2015
Historietas de Las Cañadas del Teide
En el nuevo número de la revista Catharum, 14, que publica anualmente el Instituto de Estudios Hispánicos de Canarias de Puerto de la Cruz (Tenerife) aparece un largo artículo mío titulado: Las Cañadas del Teide: lugar mágico y cosmopuerto extraterrestre en el que trato algunas leyendas y creencias que sobre el supuesto lugar mágico del Parque Nacional se han contado y escrito por los periodistas de lo insólito, enigmático y crematístico. Que sea de su gusto.
Mirador de la Ruleta, en Las Cañadas del Teide (Tenerife). Aquí tuvo su centro de coordinación la alerta ovni de 24 de junio de 1989, comandada por el desaparecido periodista Francisco Padrón y unos contactados madrileños que primero estuvieron quedándose con los palmeros para luego pasar a esta isla, entre otras cosas del más allá y del más acá.
sábado, octubre 03, 2015
Marcianos acuosos
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica Principia, de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
sábado, septiembre 19, 2015
Cosas en Marte
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica Principia, de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
miércoles, septiembre 16, 2015
Platillo volante en Cartagena
La primera noticia sobre la observación de un platillo volante en territorio nacional apareció publicada en La Tarde (Santa Cruz de Tenerife) el 2 de agosto de 1947. Con anterioridad aparecieron algunas referencias a observaciones desde otros lugares del mundo y sobre la naturaleza de lo que se estaba observando en Estados Unidos (Buenos Aires, golfo de Vizcaya, Shanghái, Zurich…). La noticia de La Tarde hace referencia a un “platillo volador” observado desde Cartagena a las 5 de la madrugada del día indicado. El cura de la iglesia de la Concepción, Juan Jesús Orduña, vio un resplandor, se asomó a la ventana y contempló una luz roja que emanaba de un disco de fuego que lanzaba chispas, hasta que poco después observó una gran columna de humo. El testigo no hizo mención a platillos volantes, expresión con que tituló su crónica la agencia Cifra.
Merece la pena hacer constar que ABC, en su edición de 3 de agosto de 1947, ofreció al lector la explicación de lo que había visto el sacerdote de Cartagena: una avería en la línea de 60.000 voltios que suministra energía al Consejo Ordenador de las Construcciones Navales Militares, lo que provocó un cortocircuito con chisporroteo, explosión y humareda contemplados no sólo por el testigo citado sino por otros residentes en el barrio cartagenero de la Concepción.
Cuando la prensa se hace eco de esta primera observación empezaba a afianzarse el rumor, así que era cuestión de tiempo, de días, que acabara manifestándose en España, ya sea por boca de los testigos, ya por la imaginativa pluma de los periodistas de agencia y de redacción periodística. Nada nuevo al respecto desde entonces.
Merece la pena hacer constar que ABC, en su edición de 3 de agosto de 1947, ofreció al lector la explicación de lo que había visto el sacerdote de Cartagena: una avería en la línea de 60.000 voltios que suministra energía al Consejo Ordenador de las Construcciones Navales Militares, lo que provocó un cortocircuito con chisporroteo, explosión y humareda contemplados no sólo por el testigo citado sino por otros residentes en el barrio cartagenero de la Concepción.
Cuando la prensa se hace eco de esta primera observación empezaba a afianzarse el rumor, así que era cuestión de tiempo, de días, que acabara manifestándose en España, ya sea por boca de los testigos, ya por la imaginativa pluma de los periodistas de agencia y de redacción periodística. Nada nuevo al respecto desde entonces.
lunes, septiembre 07, 2015
Un arma especial...
Cuatro días más tarde (ver entrada anterior), La Tarde (12 de julio de 1947) recoge las declaraciones del vicealmirante Blandy, que indica que “Debe tratarse de un arma especial con la cual no estoy familiarizado”. Pero algo se perdió en la traducción, puesto que a continuación dice que “Estoy sorprendido de que con su posición en el aire no pierda la cantidad de comentarios que en su entorno se han hecho”. El vicealmirante Blandy (La Tarde cambia por error su apellido a “Brandy”) fue el responsable del lanzamiento de la primera bomba atómica en el atolón de Bikini, como informó ABC en su edición de 2 de julio de 1946.
La Tarde, 12-7-1947
De propina, informaron de la una visión desde la ciudad argentina de La Plata de uno de esos platillos volantes que por entonces se empezaban a divisar por diversos lugares. La moda de las extrañas apariciones empezaba a extenderse fuera de los USA.
domingo, septiembre 06, 2015
El "ovni" de Canarias se aparece en Miami
Aquí lo tienen de nuevo: el "ovni" de Canarias, el famoso "ovni" de Canarias, que se dio una vuelta por Miami el pasado día 2 por la mañana. Ah, los misterios de Canarias, ahí están, para quien tenga la mente abierta y el trasero apretado:
Y una instantánea:
En realidad, se trató de una de las típicas estelas generadas en la alta atmósfera por el lanzamiento de un cohete, misil o satélite artificial, en esta ocasión del cohete Atlas V, lanzado desde Cabo Cañaveral.
Tomado de este enlace de La mentira está ahí fuera.
sábado, septiembre 05, 2015
Bolas de fuego rasantes
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica Principia, de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
miércoles, septiembre 02, 2015
¡Platillos volantes!
La primera referencia a los platillos volantes en la prensa
canaria se halla en La Provincia (Las Palmas de Gran Canaria)
el 8 de julio de 1947. Dos semanas antes, el 24 de junio, había tenido lugar el
caso fundacional de la historia de los ovnis: la observación de Kenneth Arnold
de nueve objetos brillantes en el estado norteamericano de Washington que se
movían como platos lanzados contra el agua, entrando y saliendo de la formación
a gran velocidad. A partir de entonces, se desató una auténtica epidemia de
observaciones por todo el país. Por entonces, como quedó demostrado en las
primeras encuestas de opinión realizadas, el origen extraterrestre de los
misteriosos platillos no se contemplaba, ya que se pensaba que eran armas
secretas, bien soviéticas, bien norteamericanas. El caso Arnold ha sido
estudiado hasta la saciedad y lo más probable es que se tratara de un vuelo de
prueba de aeronaves secretas. El ensayo más exhaustivo al respecto es el de
MartinShough: The
Singular Adventure of Mr Kenneth Arnold.
La Provincia reproduce en la fecha indicada una
nota de prensa de la agencia EFE de noticias que señala que continúan las
apariciones de platillos volantes. Ante esta situación el general Arnold,
veterano de la Segunda Guerra Mundial, opinaba que los objetos observados
podían ser algún invento de su propio país en vías de experimentación; un
invento extranjero fuera de control; aviones de propulsión a chorro o por
reacción. El general Henry H. Arnold (que no era pariente del citado testigo K.
Arnold), fue un brillante mando de la Fuerza Aérea norteamericana que participó
en la operación
Lusty (Luftwaffe Secret TechnologY). Tenía por objeto la
captura y el análisis de documentos científicos, centros de investigación,
aviones y armas alemanes de la Segunda Guerra Mundial, así como el
reclutamiento de científicos y personal técnico.
Los extraterrestres no harían
aparición hasta algunos años más tarde, así que podemos decir que hay un
desfase entre el momento en que la historiografía del mito de los platillos
volantes localiza su origen (24/6/47, caso K. Arnold) y el momento en que al
repertorio de explicaciones se une la del origen extraterrestre, lugar casi
común en cualquier historia del mito ufológico racional. Es importante
señalarlo porque las fuentes menos críticas, y por desgracia mayoritarias, no
suelen hacer distingos, de tal forma que esos primeros años en los que la
sociedad occidental no pensaba en los alienígenas para entender esas extrañas
observaciones celestes también se contabilizan entre los de la era de los
platillos volantes en tanto que naves extraterrestres, asimilación exitosa a
partir de entonces.
jueves, julio 30, 2015
Vara en Arona el cadáver de un zifio
Eso lo sabe hasta un criptozoólogo...
¡Que me traigan un criptozoólogo!
¿No será un espécimen perdido de pakicetus o ambulocetus? O algo intermedio, o no, o sí, o lo contrario. ¿Y los análisis genéticos? ¿Por qué son tan cerrados de mente, dogmáticos y cerrados de mente? (Bueno, eso ya lo dije).
Zifios, zifios a cascoporro, aquí y aquí.
¡Que me traigan un criptozoólogo!
Vara en Arona el cadáver de un zifio
¿No será un espécimen perdido de pakicetus o ambulocetus? O algo intermedio, o no, o sí, o lo contrario. ¿Y los análisis genéticos? ¿Por qué son tan cerrados de mente, dogmáticos y cerrados de mente? (Bueno, eso ya lo dije).
Zifios, zifios a cascoporro, aquí y aquí.
sábado, julio 25, 2015
Otro monstruo marino
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica Principia, de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
lunes, julio 20, 2015
Desconfíe de los alternativos
Publicado hoy en la sección "Desde el más acá" de La Provincia (Las Palmas de Gran Canaria, Islas Canarias, España).
viernes, julio 10, 2015
Ciencia y creencias alternativas en la revista de la SEBBM
Hace algunos meses, José María Riol Cimas, director del Aula Cultural de Divulgación Científica (ACDC) de la Universidad de La Laguna, me pidió un
artículo para un especial sobre pseudociencias que quería publicar la revista de
la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular (SEBBM).
En este enlace está mi artículo, Ciencia y creencias alternativas, que acaba de publicarse en el dossier.
En este enlace está mi artículo, Ciencia y creencias alternativas, que acaba de publicarse en el dossier.
sábado, junio 20, 2015
Luis Alfonso Gámez: "Ahí fuera hay gente que está intentando hacernos creer en fantasías para sacarnos el dinero".
Entrevista en el suplemento de divulgación científica 'Principia' de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
viernes, junio 12, 2015
Entrevista a José Miguel Mulet
Publicada hoy en La Opinión de Tenerife (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
Medicina sin engaños
Todo lo que necesitas saber sobre los peligros de la medicina alternativa
Ediciones Destino, Barcelona, 2015.
sábado, mayo 23, 2015
La momia de ET (segunda parte)
Publicado hoy en el suplemento de divulgación científica Principia, de Diario de Avisos (Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, España).
domingo, mayo 03, 2015
Cuentos mágico-alternativos
Artículo publicado hoy en la sección Desde el más acá de La Provincia (Las Palmas de Gran Canaria, Islas Canarias, España):
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